Hace unos días el INEGI de Julio Santaella dio a conocer las cifras de cierre de la industria en 2020. Decepcionantes como era previsible con un desplome anual del 10%. Todas las ramas sin excepción concluyeron en números rojos.

Construcción, por ejemplo, tuvo un retroceso del 17%, puesto que la inversión no repunta. La pública por la visión de gasto del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y la privada porque, más allá de la pandemia la desconfianza no se disipa.

Ahora mismo además está la amenaza de la eliminación del outsourcing, propuesta por la STPS de Luisa María Alcalde, así como el radical cambio a la política eléctrica.

José Luis de la Cruz, timón del IDIC, hace ver que hoy lo que está en juego son dos visiones. La de regresar al control del Estado todo el ámbito energético o bien abrir espacios a la IP en ese terreno para hacer más eficiente al país.

Esta última motivó la reforma energética que se impulsó parcialmente con Felipe Calderón y después con Enrique Peña Nieto. La apuesta era atraer abundantes inversiones que se diluirán, si el Congreso avala los cambios propuestos a la Ley de la Industria Eléctrica. Obvio tampoco las habrá para el petróleo, lo que a la postre se convertirá para la industria mexicana en una enorme barrera. De por sí este año la película para el también conocido rubro secundario se visualiza cuesta arriba.

El mismo IDIC habla de claroscuros. Por un lado las ramas vinculadas a la exportación que gradualmente retoman su paso, esto es automotriz, electrónica, cómputo, equipo eléctrico, aeronáutica. Todas inmersas en el T-MEC y con una economía de EU cada vez más dinámica.

Por el otro los dependientes del mercado interno, como textil, vestido, calzado, impresión, muebles y construcción. Para todos aún queda un largo primer semestre. Quizá para la segunda mitad haya cierta mejora. Simplemente el efecto de comparación por las caídas del 2020, contribuirá por una parte, y el resto provendrá de la dinámica del comercio exterior.

Como quiera no se puede esperar demasiado, dado el profundo pozo en el que está nuestra economía.

Así que en 2021 no toda la industria festejará, y claro las fuentes de trabajo igualmente se mantendrán retraídas.

Cierran empresas aquí por alza de gas en EU

Con la problemática que enfrenta Texas debido a las inéditas temperaturas, el costo del gas auténticamente se ha disparado en 24 veces. Dada la dependencia de ese combustible con el país de Joe Biden, de plano ayer muchas empresas en el norte de México decidieron cerrar su producción temporalmente. No había más ya que era incosteable seguir. Se espera que en el ínter las cotizaciones se puedan despresurizar. Veremos.

Adeuda Semovi a rubro de autos y sigue fuga

Más allá de que SEMOVI de Andrés Lajous ha resuelto hasta el 90% del rezago con que terminó el año en la tramitación de placas y altas y bajas con el arrendamiento, con las distribuidoras de autos la historia es otra. Prevalece la falta de celeridad en esos trámites porque el gobierno de Claudia Sheinbaum aún no tiene listo el reglamento operativo del Sistema de Control Vehicular (SICOVE). En consecuencia hay confusión, y muchas agencias agrupadas a la AMDA que dirige Guillermo Rosales ni siquiera se han conectado. Los ganadores son Morelos, Tlaxcala y el Edomex de Alfredo del Mazo que se lleva esas operaciones con la recaudación consecuente. No todo lo que brilla es oro.

Arias en AMIS entregará y Rosas su relevo

Es público que Recaredo Arias se jubiló desde el primero de enero. Sin embargo, a petición de Sofía Belmar presidenta de la AMIS su salida de dicha asociación será hasta el 31 de marzo. Para esa fecha y luego de 21 años, Arias tras una incansable labor entregará la estafeta a Norma Alicia Rosas. Ella no requiere presentaciones. El sexenio pasado fue la titular de la CNSF.