El avance de la ciencia y la técnica, han contribuido a producir tal serie de bienes, que abrumada la humanidad productiva, por el disfrute de su progreso se ha olvidado de su origen humano. En tanto que la humanidad marginada se revuelve en su miseria y crea condiciones de zozobra e inseguridad en la búsqueda de los bienes que al otro sector disfruta.

Es necesario tener presente que es el trabajo humano el que crea los bienes, por lo tanto es inhumano privar al prójimo de la posibilidad de liberarse, a través del esfuerzo propio y evitar que la miseria lo atenace y convierta en un ser carente de valores; situación en la que no respetará la propiedad, ni la dignidad propia y ni la de sus semejantes.

El ser humano pretende a través de la educación conservar la tesitura que le permita mantener el interés en su racionalidad, que lo llevará seguramente a respetar la vida, los bienes y la integridad de sus adláteres. Sin embargo, es la economía, el trabajo organizado, lo que creará condiciones para su realización en un marco de dignidad y, es la gratificación de acceder a los bienes de la civilización y la cultura lo que le permitirá convertirse en miembro de una comunidad de seres potencialmente libres y felices.

La comunidad humana debe ser organizada y gobernada, por seres semejantes, que tengan presente que los demás, igualmente tienen deseos, algunos irrefrenables de acceder a los bienes. Tal exigencia viene del hambre, de la necesidad de vestir, de saber, de descansar y disfrutar de la belleza que la naturaleza brinda,

Pero cuando es asediado por la carencia; cuando no tiene que llevar bocado a sus hijos, la vida se ve de otra manera y la exigencia por los bienes lo lleva a seguirlos de la misma manera que se hace en la selva.

Intentar sentir como el que no tiene, es obligación moral de la sociedad, para regirse por leyes justas. Aceptar que los humanos que caminan a nuestro lado tienen el mismo derecho realizarse como humanos, debe ser valor fundamental que se inculque, como condición para vivir en paz.

Proyectar el surgimiento de una comunidad humana, será la mejor forma de comenzar una nueva etapa “normal”. Mucho se habla de la nueva normalidad. La que dejamos atrás, queda llena de dudas que habremos d disipar para no caer en los mismos errores.

Tendremos que recordar siempre, que es el trabajo del ser humano quien crea y ha creado, excepción hecha de la naturaleza, todos los bienes del mundo, incluidos los bancos y su contenido. Aprender a disfrutar la fraternidad por sí misma, es un propósito ético, que debemos arraigar en el hogar desde la más temprana edad y, fortalecerlo en la educación superior, para predicarla y practicarla, por el bien de todos.