Ocio

Hoy se cumplen 37 años de la muerte de Jorge Ibargüengoitia

Óscar Jiménez

León.- Jorge Ibargüengoitia lo pensó. En sus más lúcidos momentos en la escritura se lo llegó a plantear, ¿y si fuese candidato de la clase política?

Dentro del retrato que significó ‘Instrucciones para vivir en México’, el escritor guanajuatense se desbocó sobre lo que acontecía en la política nacional. Principalmente, lo criticaba, pero también dejaba margen para la imaginación.

“Quisiera que los representantes de algún partido, de preferencia el mero mero, llegaran un día a mi casa y me dijeran: -Señor Ibargüengoitia (probablemente me dirían Ibangüergontia), después de mucho deliberar, lo hemos escogido a usted para que sea candidato a diputado de nuestro partido por el ‘N’ distrito (…) Nada me daría más gusto que negarme”, narró Jorge en su texto ‘Los que se van, desgracias ajenas’, que se centra en los cambios de poder.

Lo cierto es que el autor, nacido en Guanajuato capital durante 1928, fue crítico de los protocolos del poder, por lo que sólo en este manuscrito, más los muchos que se encontraron en otros apartados, dedicó al tópico algunos pensamientos como los referentes a ‘¡Arriba la democracia!’, así como ‘Guía del aspirante’, entre algunos otros. 

“Cada seis años, por estas fechas, siento la obligación de dejar los asuntos que me interesan para escribir un artículo sobre las elecciones, que es uno de los que más trabajo me cuestan. Puede comenzar así: ‘el domingo son las elecciones, ¡qué emocionante!, ¿quién ganará’?”, escribió con su particular sarcasmo en ‘Desde las gradas, el partido que presenciamos’.

Por este tipo de textos, el guanajuatense se convertiría en unos de los críticos más destacados de la política mexicana; aunque también daría espacio a otros aspectos culturales, sociales y demás hechos, entonces, de actualidad.

Desde el arquetipo hasta la muerte

Dentro de sus trabajos literarios, que escribió en diversos lugares del mundo, desde Guanajuato hasta París, Francia, Ibargüengoitia también ‘platicó’ del mexicano… también, con un punto crítico.

Desde aquellos tiempos, el autor, a través de una “conocida antropóloga”, ya también secundaba la educación de los mexicanos desde casa; “El único defecto que tienen los niños mexicanos (…) es que son idénticos a sus padres”, se afirma en el primer párrafo de ‘El Arauca vibrador’, que enfatiza en el desmesurado uso del claxon.

También, a Ibargüengoitia le dio espacio de analizar a México desde la lejanía, de hablar de las ‘Tortas Armando’, de su último tío ‘gachupín’ en la Alhóndiga e incluso de ‘Cuévano’ y de la muerte de su madre, a quien despidió de una manera peculiar en uno de sus textos. Su madre, María de la Luz Antillón, decía, falleció con la queja del costo de los ataúdes, el último deseo de morir en su cama y dejándole a Jorge la reflexión del terrible oficio de los empleados de la agencia funeraria.

“¡Pobres muchachos, qué oficio tan horrible el de andar cargando muertos! -probablemente para resaltar los adelantos modernos, hubiera recurrido a una comparación con los cargadores borrachos de Guanajuato”, dijo Jorge.

Su madre murió un miércoles 29 de agosto de 1973, prácticamente una década antes de Jorge, que se despediría de este mundo hace 57 años, un 27 de noviembre de 1983, luego de que el avión, que también compartía con otros literatos, cayó cerca de Madrid, en Lomas de Mejorada del Campo, donde murieron 181 personas.

EZM

Otras noticias