Conecta con nosotros

Carlos Loret de Mola

Historias de reportero

Cómo salir de la crisis de desabasto de medicinas

Periodico Correo

Publicado

En

Cómo salir de la crisis de desabasto de medicinas

Está claro que el gobierno quiere salir de la bronca en que se metió por el desabasto de medicinas.

Uno de los más graves obstáculos para sortear este problema tiene que ver con la distribución de los medicamentos.

Una solución de golpe sería recontratar a empresas que compran y distribuyen medicinas, como Fármacos Especializados y otras, pero eso iría en contra del espíritu mismo del nuevo gobierno, que no sólo ha tachado de corruptas a estas empresas, sino que quiere evitar el modelo que existía antes: dos o tres compañías que no fabricaban medicinas pero que ganaban todas las licitaciones. ¿Cómo le hacían? Acordaban con los laboratorios que iban a producir suficiente, llegaban con cartas compromiso de éstos, y le añadían el servicio de distribución, obviamente, subiendo el precio. La buena: había medicinas. La mala: hubo muchas acusaciones de favoritismo, privilegios, encarecimiento artificial, corrupción en la que ha puesto el reflector la administración del presidente AMLO.

Las alternativas propuestas por el gobierno son potenciar una gran empresa paraestatal de distribución de medicinas o encargarle esto a las Fuerzas Armadas. Amén de las ineficiencias imaginables, cualquiera de las dos opciones demorará mucho y esto cuesta vidas.

Entre especialistas en estos asuntos se ha conversado que quizá una solución mucho más rápida es montarse en las redes de distribución que ya tienen empresas experimentadas, como DHL, FedEx y Estafeta, delinear rutas para llevar los cargamentos de medicinas a todo el país y, para aquellos medicamentos que requieran un manejo especial (como las vacunas que deben estar refrigeradas), coordinar que adapten cajas frías en algunas de sus unidades de transporte. Eso podría ayudarles a salir más rápido de la crisis.

La otra es echar a andar a la voz de ya los procesos de licitación de compra de medicamentos para el próximo año, y que no suceda como el año pasado en que su retraso profundizó el desabasto.

SACIAMORBOS

Hay casos más críticos, como el de las medicinas contra el cáncer, que ha desatado una protesta social en diversas regiones de México. En este caso, al retraso en las licitaciones, a las complicaciones en la distribución, súmele que la Cofepris paró las líneas de producción de medicinas contra el cáncer en la única empresa farmacéutica que las producía. Parte de la embestida federal contra las farmacéuticas a las que considera integrantes de la mafia del poder. Había otras compañías con permiso de fabricar oncológicos, pero que no ejercían ese permiso. Cofepris, aparentemente creyendo que porque había varios permisos había varias productoras, paró la única empresa que en efecto estaba generando los medicamentos contra el cáncer. Le puso sellos y toda la cosa. El desastre subsecuente es que estalló la crisis de desabasto. Fuentes de la propia Cofepris me confiesan que cuando se dieron cuenta del error, y de lo que éste estaba causando, pidieron a la farmacéutica ayudarles a solucionar el problema y echar a andar de nuevo la producción, pero que la empresa se negó, exigiendo que primero le quitaran los sellos de prohibición. Cofepris le pedía que pasara por alto los sellos y produjera las medicinas. Entrampados, el asunto generó rispideces entre la compañía y el gobierno federal, al grado que hasta en la mañanera el presidente AMLO hizo una referencia al asunto.

Comentarios

Continuar Leyendo
Publicidad

Carlos Loret de Mola

Periodico Correo

Publicado

En

Por

Edición

El arma secreta de Trump contra México

Al gobierno federal le urgía que se aprobara el nuevo TLC en el Congreso de Estados Unidos. Estaba urgido de una buena señal económica después de tantas malas que se habían acumulado y ya apuntaban a que no habría crecimiento sino decrecimiento del PIB. Era diciembre de 2019.

Sabedor de que tendría que ceder en terrenos que no iban a gustar, el subsecretario de América del Norte, Jesús Seade (quien en los últimos meses ha pasado más tiempo en China que en Estados Unidos, pero ese es otro tema), cortó la comunicación con los empresarios mexicanos, se desprendió del amplísimo grupo de asesores y expertos que apuntalaban la negociación, y se encerró en lo oscurito con los americanos para llegar a un acuerdo. Sucedió lo esperable: llegó a un acuerdo, logró que se aprobara en el Congreso el T-MEC, pero cedió mucho.

Yo soy de los que piensan que es mejor tener tratado que no tenerlo (pero también me pareció condenable que el gobierno mintiera sobre lo que México cedió a cambio de la aprobación, pero ese es otro tema).

Obviamente, al hacer el anuncio público de que se había logrado amarrar la aprobación del nuevo tratado, el subsecretario Seade quiso esconder lo que había cedido para lograrlo.

Pero quizá lo más grave que se escondió, es que, en papel y con firma, se dejó abierta la puerta a que Estados Unidos realice una estrategia masiva de juicios laborales contra México que están estructuralmente diseñados para que las empresas americanas los usen para obtener ventajas sobre las nuestras.

Según fuentes involucradas en la negociación, antes incluso de que brotara la crisis del coronavirus, el gobierno de Estados Unidos alistaba una ráfaga de juicios para sacar ventaja comercial sobre México. La preocupación ahora es que con la necesidad que tiene la Casa Blanca de reactivar su economía, esa estrategia se impulse aún más y ponga de rodillas a México, complicando su salida de una crisis económica cuyo prólogo es manufactura del presidente López Obrador y cuyo contenido central se llama coronavirus.

Durante los años de renegociación del TLC, trabajaron de la mano el sector privado y el gobierno (lo mismo en tiempos de Peña Nieto que de AMLO) para enfrentar a Estados Unidos. Esa colaboración que tanto sirvió a inicios del actual sexenio, está fisurada: el aeropuerto, los gasoductos, la expulsión del empresariado de la renegociación comercial, la rifa del avión, el manejo de Pemex, los otros datos, Constellation… el tono se ha ido endureciendo.

SACIAMORBOS

Que el presidente mande a casa con goce de sueldo a los mayores de 65 años es una medida en la dirección correcta para contrarrestar el virus, según coinciden todos los expertos tanto en salud como en economía. Ambos grupos de especialistas también coinciden en que no es suficiente: se necesita más aislamiento y más dinero a la gente que no tiene cómo hacer home-office.

Continuar Leyendo

Carlos Loret de Mola

Once días después que la sociedad, el gobierno actúa

Periodico Correo

Publicado

En

Por

Edición

Once días después que la sociedad, el gobierno actúa

Con la solemnidad que amerita el caso, ayer 24 de marzo de 2020, por la mañana, el gobierno federal anunció que México entró a la Fase 2 de la pandemia de coronavirus.

El general secretario del Ejército, el almirante secretario de Marina, el secretario de Hacienda, el de Salud (que sí existe), doctores, militares y servidores públicos, encabezados por el mismísimo presidente Andrés Manuel López Obrador, atestiguaron con rostros adustos el anuncio de lo que la sociedad mexicana estaba obligada a hacer por la Fase 2, declarada al detectarse (un día antes por la OMS, pero el anuncio oficial se lo reservaron para la mañanera) que ya existían contagios comunitarios y no solamente importados. La voz del parte solemne fue la del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell:

“En primer lugar, proteger y cuidar a las personas adultas mayores y otros grupos de mayor riesgo…

“Lo segundo es suspender las clases en todo el Sistema Educativo Nacional…

“Suspender temporalmente eventos y reuniones de concentración de 100 personas o más…

“Todas las reuniones privadas, públicas, sociales o gubernamentales deben ser evitadas durante todo este mes para que se reduzca la propagación…

“Suspender temporalmente actividades laborales, pero ¿cuáles?, aquellas que impliquen la movilización de personas de sus domicilios al trabajo y de regreso…

“Se ha solicitado que todas las organizaciones, dependencias y entidades pongan en práctica sus planes de continuidad de operaciones…”.

Vaya, vaya. El gobierno anuncia con bombo y platillo medidas que la sociedad mexicana empezó a adoptar 11 días antes. El gobierno del presidente López Obrador lleva semana y media de retraso. Ha sido rebasado por la sociedad y lo de ayer fue una muestra nítida. La sociedad se ha tomado en serio el peligro, a diferencia de su líder político que sigue jugueteando con la pandemia.

Y mientras, la amenaza infecta países, colapsa los sistemas de salud pública y manda a terapia intensiva las economías.

Todas las naciones han anunciado planes de contingencia para revivir sus economías, rescatar a los trabajadores y evitar la quiebra de empresas chicas, medianas y grandes.

Bueno, no todas las naciones. México no. Primero el presidente dijo que él confiaba en que Donald Trump resolviera el asunto, y luego declaró que tiene 400 mil millones de pesos en la caja, de lo que se ahorró por corrupción (antes eran 500, ahora 400, pero jamás ha aclarado dónde está ese dinero, y el año pasado, que se supone también estaban los 500, nunca aparecieron en la economía, y ésta quedó brutalmente estancada). Si los tiene, se está tardando en repartirlos entre la gente. Si no los tiene, que pida prestado: en Estados Unidos el crédito es a tasa cero.

Hasta ahorita en México la única medida real de apoyo económico a la gente vino –quién lo iba a pensar- de los bancos que plantearon una tregua de 4 meses en el cobro de intereses. El gobierno podría ayudarles no obligándolos a hacer reservas. Basta con un oficio de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

El gobierno federal podría, además de apoyar a las familias en riesgo, cancelar proyectos improductivos (refinería, tren) para dar ese dinero a la gente que lo necesita, diferir el pago de impuestos, permitir la deducibilidad del 100% de las inversiones en el primer año que se hagan, condonar impuestos a quienes no despidan trabajadores o contraten a más, y una larga lista de etcéteras que circulan en los planes de rescate de todos los países… que se están tomando en serio el impacto económico del coronavirus.

Continuar Leyendo

Carlos Loret de Mola

La derrota de los farsantes

Periodico Correo

Publicado

En

Por

Edición

La derrota de los farsantes

Nos ha tocado vivir en un mundo  en  el  que  se  ha puesto  de  moda  cuestionar  la  globalización. Candidatos  que  apelan  al  nacionalismo,  que  apuestan  a  la  polarización  entre  pensamientos  distintos, que  reivindican  la  soberanía  como sinónimo  de  yo  soy  yo  y  depender de alguien más es un peligro.

Nos ha tocado vivir en un mundo  en  el  que  la  ciencia  ha  perdido su  lugar  de  honor.  Porque  los  líderes  niegan  lo  que  los  científicos han  probado,  sea  el  calentamiento global,   sean   las   mediciones   económicas,  sea  la  contaminación.  Se recortan   presupuestos   a   la   ciencia  y  tecnología,  se  minimizan  sus aportaciones,  se  desdeñan  sus  resultados, se tachan de conspiración interesada sus evidencias.

Nos ha tocado vivir en un mundo  en  el  que,  dientes  para  afuera, todos  los  poderosos  dicen  que  hay que  cuidar  el  planeta.  Y  casi  nadie lo  hace.  Sentidos  discursos  sobre cómo el desarrollo económico ya no puede  generar  devastación  a  la  naturaleza, pero naciones de todos los tamaños siguen apostando a ello.

Nos   ha   tocado   vivir   en   un mundo   que   ha   encontrado   los métodos  más  eficaces  para  alejarnos  de  los  más  cercanos.  Para desfamiliarizarnos. Y para culpar de ello a la tecnología. Y entonces una  familia  que  no  convive,  que reduce  a  monosílabos  su  interacción,  tiene  la  excusa  fácil  de  culpar al celular, a las redes sociales, a  plataformas  que  distribuyen  videos  de  esta  permanente  captura de la mente individual.

Y en eso llegó el coronavirus.

Su peligro, su amenaza, su letalidad,  su  impacto,  han  demostrado al mundo que, en contra de los políticos   farsantes,   la   globalización es  irreversible,  que  estamos  conectados  a  pie,  por  avión  y  por  barco. Que  una  mujer  de  Wuhan  puede estar casada con un hombre de Chi-cago  y  mover  un  virus  entre  continentes, entre potencias rivales. Que dependemos todos de todos, que las fronteras no nos protegen de nada.

Que  frente  al  surgimiento  de la  pandemia,  científicos  de  todo el  planeta  son  los  que  tienen  la salvación,  y  ahora  sí  volteamos  a verlos con esperanza, les gritamos para que nos lancen su salvavidas en  medio  del  mar  agitado.  Que ahora  sí,  todo  el  dinero  que  necesiten, todo el apoyo, porque tienen toda la atención de quienes solían desdeñarlos.   ¿Y   cómo   trabajan? En   unidad,   haciendo   el   equipo más  grande  de  la  historia.  Que los  chinos  –quién  lo  iba  a  decir- ponen  a  disposición  de  todos  los científicos del mundo sus datos e investigaciones sobre el coronavirus. Y así los demás. Borrando las estúpidas  ideas  de  soberanía,  de autosuficiencia. Que dos mil cabe-zas  en  doscientos  países  piensan más  que  solo  un  puñado  en  una sola nación.

Que vamos a detener el mundo por  un  rato,  pero  –lástima,  Mafalda- nadie se puede bajar. Y entonces podemos vivir sin usar tanto el vehículo,  sin  contaminar  sin  control, sin desperdiciar lo más básico. Que muchos   podemos   trabajar   desde casa  y  ser  igualmente  productivos. Pero más solidarios. Que despierta una  conciencia  porque  este  virus quizá  deje  más  pobres  que  enfermos. Y que eso no puede ser.

Que  ahora  hay  que  convivir  en familia.  Y  vernos  las  caras,  y  reconocernos,   y   platicar,   y   disfrutar-lo.  Que  se  extinguen  las  fugas,  se cierran  las  salidas  de  emergencia. Que  la  tecnología  es  aliada.  Que los aparatos pueden ser amigables, pero no son amigos ni tampoco son familia. Porque esos son de carne y hueso,  y  no  se  les  acaba  la  batería. Que las redes pueden ser fuente de temas de conversación, y no pretexto para no conversar.

Llega,  pues,  el  coronavirus,  y todo lo que creímos que era inamovible, se mueve.

Continuar Leyendo

Publicidad

Portada Impresa

Cartón

Publicidad

Publicidad

Marcador

Salud

Ciencia y Tecnología

Extravagario