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Carlos Loret de Mola

Historias de reportero

La captura de Lozoya, oxígeno puro para AMLO

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La captura de Lozoya, oxígeno puro para AMLO

Llevaba varias semanas contra las cuerdas: los pésimos datos económicos, el escándalo de los feminicidios, la incapacidad para vender o rentar el exavión presidencial que convirtió a México en el hazmerreír internacional con lo de la rifa, la creciente crisis de abasto de medicamentos y de atención en el sector salud.

Había incluso tropezado con una declaración desafortunadísima, algo no tan usual en él, dueño de lo que se conoce en inglés como una ‘lengua de plata’, es decir, que es bueno para hablar: “no quiero que los feminicidios opaquen a la rifa”, dijo el presidente y tuvo que ofrecer disculpas.

Incluso las mediciones día a día de su popularidad registraban una clara curva descendente: el desgaste habitual del ejercicio de gobierno, cuando se prometió mucho y se cumple francamente poco.

No llevaba una buena racha el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero hace unas horas fue capturado Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex, considerado el artífice de una transa multinacional y multimillonaria, que se volvió en la opinión pública el ícono de la corrupción del viejo régimen, símbolo de las tropelías del régimen de Peña Nieto.

La detención de Lozoya, si no queda libre en breve, permite al presidente López Obrador recordar a la ciudadanía por qué votó por él, por qué llegó a Palacio Nacional, por qué le está costando tanto trabajo dar resultados.

Impulsa la narrativa central de su permanente campaña política, es gasolina para argumentar que los gobiernos del pasado dejaron en tan mal estado a México que no es tan sencillo limpiarlo y sacarlo adelante. Oxígeno político, oxígeno puro.

Lozoya en prisión se vuelve el recordatorio del que puede echar mano el presidente. Lo que diga o deje de decir en sus declaraciones el exdirector general de Pemex, servirá al discurso presidencial.

El presidente gana tiempo. Y a poquito más de un año de gestión, todavía puede emplear el recurso de culpar al pasado, porque el pasado sí fue un desastre.

Ojalá el presidente no piense que este tanque de oxígeno llamado Emilio Lozoya dura para siempre. Si sigue sin dar resultados, la efectividad de ir metiendo a la cárcel a íconos de la corrupción puede tener cada vez menos rendimientos políticos, es decir, los tanques de oxígeno serán cada vez más chicos.

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Carlos Loret de Mola

No contamos con el presidente

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No contamos con el presidente

Es momento de que como sociedad mexicana caigamos en cuenta de que, frente al atroz reto que implica la llegada de la pandemia a México, no contamos con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La posición del gobierno federal es que cada quien se rasque con sus propias uñas. No hay dinero extra que llegue directamente a los más afectados por la crisis sanitaria y económica. Hasta los más pobres, que tanto aparecen en el discurso político del presidente, van a seguir recibiendo lo mismo que les lleva prometiendo año y medio, y que en muchísimos casos aún no les llega por la dramática incapacidad de implementación.

El presidente no parece mirar al mundo ni detectar lo que sucede allá afuera. No sabe que no entiende. No entiende que no sabe.

Ante ello, la sociedad no puede pasmarse en el lamento de sólo seguir contabilizándole al presidente cada una de las torpezas, mentiras, desdenes, desatenciones, malas frases y peores ejemplos. Habrá que seguir señalándolas para el juicio de la historia, que ya llegará.

Pero por ahora, hay una tarea urgente de atender. Si no contamos con el presidente, hay que tocar otras puertas del gobierno federal a ver si alguien abre, a ver si contestan los que sabemos que no comparten su actitud displicente. Agitar a gobernadores y alcaldes para que suplan el vacío presidencial. Animar a líderes sociales y empresariales, a ONGs y toda suerte de organismos de la sociedad civil y colectivos. Ya muchos han despertado y se están activando. No se trata de un llamado a la insurrección: AMLO es y será presidente de todos los mexicanos como lo marca la Constitución, pero si él ya dejó claro que no se cuenta con él, pues habrá que hacer la tarea sin él.

Y así, atender la emergencia: proteger de inmediato a la gente que está poniendo su vida en juego. Equipar a todo el personal de salud. Dotarlos de lo que necesitan para derrotar al enemigo: pruebas de coronavirus, camas de terapia intensiva por miles, ventiladores, cubrebocas, guantes, lentes de protección. Y no sólo a ellos. Cuidar también a los que, por desempeñar una actividad esencial para el país, deben salir estos días: soldados, marinos, policías, bomberos, los que trabajan en mercados y supers, los cajeros de los bancos, operadores del transporte público y un largo etcétera.

A la voz de ya, también apoyar a los que si no salen, no tienen qué comer. Dinero directo y especial a la gente más necesitada, a quienes están perdiendo su empleo (van 350 mil en tres semanas, según cifra oficial), incentivos para los empresarios que no despidan, y más aún para los que contraten más, apoyos para micro, pequeños y medianos negocios que son los que más trabajo dan en el país y son los que pueden aguantar menos un cierre tan largo.

Es momento de manos a la obra. Y ya sabemos con qué par de manos no contamos.

SACIAMORBOS

A dueto, el presidente López Obrador y su director del IMSS, Zoé Robledo, se me lanzaron ayer en la mañanera. Como es habitual, mintieron.

A principios de marzo di voz en esta columna a médicos del hospital Siglo XXI (‘http://eluni.mx/sdbq6ve8n’). Denunciaban que les habían comprado guantes de trapear y equipo de pintor para enfrentar el coronavirus. Publiqué las fotografías en las que aparecía el director de dicho hospital, el doctor Carlos Cuevas, sirviendo de modelo para exhibir esas prendas. Ese día me habló el doctor Cuevas para aclararme que no eran cosas para cocineros ni pintores, que era equipo profesional, muestrario de un proveedor. Ayer en la mañanera, el director Zoé Robledo cambió la versión oficial: dijo que las fotografías correspondían a un taller sobre “qué cosas no debían comprar jamás” para el coronavirus. (Hasta como chiste es malo el tal taller). Si van a mentir, que se pongan de acuerdo.

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Carlos Loret de Mola

Funcionario de AMLO elogia al calderonismo

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Funcionario de AMLO elogia al calderonismo

Lo presentaron como parte central del llamado Equipo Científico Gabinete de Salud para enfrentar la pandemia por coronavirus en México. Esta es su segunda pandemia dentro del gobierno, y a diferencia de lo que piensa el presidente López Obrador, este funcionario de la 4T considera que el gobierno de Felipe Calderón actuó espectacularmente bien frente a la pandemia que le tocó enfrentar, la de influenza H1N1, al grado que le mereció un reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud.

Se trata de Mauricio Hernández Ávila, director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, quien ha sido presentado en varias conferencias de prensa como uno de los científicos que asesoran al subsecretario Hugo López-Gatell, y que fue subsecretario de Salud en el sexenio de Calderón.

Antier lunes, en Twitter, Hernández Ávila escribió un hilo en el que presume que él coordinó y lideró la estrategia de combate a la influenza y que sus resultados merecieron el reconocimiento de la OMS. Esto contradice la versión del gobierno para el que trabaja. No sólo el presidente AMLO ha criticado una y otra vez la gestión de Calderón frente a la influenza (muchas pruebas y cerrar de inmediato el país, que es justo lo contrario a lo planteado ahora), sino que en una entrevista con ‘The Economist’, el hoy subsecretario López-Gatell acusó al calderonismo de haberse manejado con secrecía cuando enfrentaron la influenza. En ese entonces Hernández era jefe de López-Gatell, los dos siempre han sido cercanos, y ahora han caído en franca contradicción:

Mauricio Hernández escribió el lunes en Twitter: “Coordiné una estrategia de respuesta y una red para llevar a cabo miles de pruebas con el apoyo del CDC y Canadá. Mismas que fueron reconocidas por la OMS por su oportunidad y transparencia. El INDRE con el cual México cuenta hoy, es producto de ese esfuerzo, un esfuerzo colectivo que me enorgullece haber liderado… cito a Margaret Chan, Directora General de la OMS durante ese periodo, ‘México le dio al mundo una advertencia temprana, y también le dio al mundo un modelo de informes rápidos y transparentes, medidas de control agresivas y un intercambio generoso de datos y muestras’”.

Esto publicó en respuesta a un artículo de un servidor en ‘The Washington Post’ en el que “según el recuento de cuatro exservidores públicos que estuvieron en el ‘cuarto de guerra’ para combatir la influenza hace diez años –sólo uno de ellos sigue en la política-, López-Gatell y Hernández fallaron en las dos tareas que les encomendaron, a juicio del entonces presidente Felipe Calderón y su equipo cercano” y que por eso fueron marginados y dos años después dejaron el gobierno (‘https://wapo.st/2x36YPz’).

Volví a checar con las cuatro fuentes, y las cuatro ratificaron lo dicho: Mauricio Hernández, entonces subsecretario, falló en hacer una base de datos confiable (duplicó muertos y confundió vivos con muertos y viceversa) y falló en crear un laboratorio que realizara miles de pruebas. Esas eran sus dos tareas: la base de datos la terminó haciendo Rafael Giménez y el laboratorio lo terminó montando Ernesto Cordero.

A partir de los tuits (virulentos) de Hernández, además de las cuatro fuentes consultadas inicialmente, tres funcionarios públicos de primer nivel en ese entonces me ratificaron que, en efecto, el presidente Calderón pidió hacerlo a un lado. Las seis fuentes desmintieron categóricamente que Hernández haya coordinado y liderado el combate a la influenza, de lo que se ufana. Los seis piden el anonimato por el clima de persecución que impera en este gobierno, del que ahora Hernández Ávila es encumbrado integrante.

Curioso que el exsubsecretario Mauricio Hernández presuma que gracias a él, hace una década se hicieron miles de pruebas de influenza: ¿por qué no las hace también ahorita? México es de los países con menos pruebas de coronavirus per cápita en el mundo, y eso que la OMS aconseja hacer el máximo de pruebas posible. Curioso también que niegue rotundamente que haya sido “corrido” (él lo pone entre comillas) cuando el texto jamás dice eso.

Saciamorbos

Hay denuncias de que, bajo el control de Mauricio Hernández, en el Instituto Nacional de Salud Pública no pudieron publicarse completas las encuestas de obesidad porque les salieron inexactas, a pesar de que cada encuesta costó decenas de millones de pesos, un escándalo de dinero. ¿Se atreverán a investigar estas denuncias, o se van directito al cajón Bartlett?

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Carlos Loret de Mola

El rey pequeñito

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El rey pequeñito

Solito, desde su Palacio, con su atril grandote, su mampara grandota, en su patio grandote, habló este domingo el rey pequeñito. Repitió lo mismo que dice en cada informe, en cada mitin, en cada mañanera. Su larga perorata de prejuicios imperturbables, de ideas fijas, de nociones históricas maniqueas, de complejos. Y al final, tres veces el grito de ¡Viva México! al que no responde nadie: esta vez, no tiene ni corte que le aplauda.

No reconozco a Andrés Manuel López Obrador: un hombre forjado en interpretar los sentimientos de la gente, se muestra absolutamente ajeno a él. Sin ninguna empatía hacia una sociedad con miedo a la pandemia, a sus devastadores efectos humanitarios y a los destrozos económicos que ya está dejando. Para él, el “pueblo” es algo abstracto, que no parece estar conformado por personas.

Si alguien buscaba a un estadista, se encontró con un burócrata haciendo numeritos. Si alguien buscaba a Roosevelt se topó con Gutierritos.

Los mismos programas sociales, el mismo tren, la misma refinería, el mismo aeropuerto, pero una nueva cuenta mágica: dos millones de empleos. ¿De dónde? Quién sabe. ¿Cómo? Tampoco. Incapaz de anunciar un plan especial de apoyo directo a la gente que va a sufrir más por el encierro que implica la pandemia hizo un recuento de carreteras, remozamiento de escuelas, créditos de vivienda… un informe de cualquier año de cualquier presidente de cualquier partido.

Mientras todos los países del mundo anuncian miles de millones de dólares para que lleguen a los microempresarios, los de la tiendita, la fondita, este presidente dice que no se vaya él a endeudar, que sería grave para las finanzas del país. Grave para las finanzas del país es que haya millones de despidos, cientos de miles de pequeños negocios cerrados.

Dice que su plan energético, de 300 mil millones. Pero eso es puro deseo. No es dinero del gobierno, es un plan para que la iniciativa privada invierta eso. ¿Y qué creen? La iniciativa privada no le tiene confianza al manejo económico del gobierno.

Y lo de Pemex, no aguanta ni la burla: dice que reducirá la carga fiscal en 65 mil millones para Pemex. ¿A qué equivale? Ni al 20% de las pérdidas que tuvo Pemex el año pasado. Pemex tiene un cáncer y este doctor sigue empeñado en curarlo con aspirinas.

Estados Unidos puso 11% de su PIB en apoyos a sus ciudadanos, el Reino Unido más de 30%. ¿México? 0.7%.

Pero olvídense de lo económico… lo humanitario.

Los especialistas consideran que México va a requerir 40 mil camas de terapia intensiva y el presidente presumió como gran logro que ya tiene 7 mil. Eso equivale a que 4 de cada 5 personas que se pongan graves por coronavirus no van a recibir atención médica.

No hay material médico elemental, brotan protestas de personal de Salud en todo el país porque no tienen equipo ni protocolos, pero él cree que todo está bien porque él ya visitó unos cuantos hospitales.

Al frente del barco hay un señor que no está viendo la tormenta, que no tiene el timón y que se habla a sí mismo. Sálvese quien pueda.

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