Celaya

“Hay que ver el lado positivo, valorar la vida”

Luz Zárate

Celaya.- Alfredo Cervera se dedica a hacer burbujas de jabón y lanzarlas en los portales del centro de la ciudad, en donde vende máquinas de juguete que sirven para hacerlas, sin embargo, en los últimos meses no le ha ido tan bien por la pandemia del coronavirus pero lo más importante –dijo- es tener buena actitud y agradecer por lo que sí se tiene.

Siempre entusiasta, sonriente y concentrado en cada pompa que hace con agua y jabón, camina de un portal a otro o se queda parado en las esquinas de la calle para que los niños lo vean y le compren alguna máquina para hacer burbujas.

A casi un año del inicio de la contingencia sanitaria, platicó que las cosas no han mejorado en cuestión económica, pues “la gente no trae dinero”, sin embargo agradece a Dios que tiene vida.

Dijo que cuando empezó la contingencia, él y muchos comerciantes pensaron que sería una situación pasajera y que duraría poco. Pasaron los meses y por el contrario todo se complicó más, poco a poco se fue adaptando a las nuevas normas sanitarias para evitar contagiarse, pero nunca imaginó que la pandemia se prolongaría por tantos meses y que sus ventas bajarían drásticamente.

Agradece por su salud

Sin embargo, la pandemia le ha dado la oportunidad de agradecer por su salud y reiteró que no hay mejor manera de vivir que con alegría y entusiasmo. 

“Estamos sanos, estamos fuertes, gracias a Jehová Dios no nos ha tocado enfermar o morir, espero que pronto se acabe todo esto para que la gente pueda salir y la gente que esté mala de covid se componga y salga adelante. Hay que ver el lado positivo y hay que valorar la vida, a pesar de las dificultades hay que darle buena cara, porque si vamos a apachurrarnos no vamos a hacer nada”, manifestó el vendedor.

Alfredo, de 48 años de edad, se ha convertido en un personaje de la ciudad, pues desde hace ocho pasa largas horas lanzando burbujas a la espera de algún cliente, siempre está contento y alegre pues –dijo- es la actitud que las personas deberían tener ante la vida. Con este oficio ha sacado adelante  a sus tres hijos y su esposa.

“Pues no nos ha ido bien, pero hay que sonreír, yo disfruto mucho mi trabajo y, aunque con la enfermedad, aquí seguimos y eso se debe de agradecer. Tengo que buscarle diario para poder sacar lo de la comida, para pagar el dinero de un préstamo y para comprar mercancía, pero no nos desanimamos”, contó.

LC

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