Este domingo 12 de septiembre conmemoramos, por segundo año, el Día Nacional de las Mujeres con Discapacidad en honor a Gaby Brimer, una mujer de nuestro país con discapacidad intelectual y quien luchó por los derechos de este sector de la población.

Se trata de una fecha sin duda por demás emblemática para concientizarnos como sociedad, sobre su situación en nuestro país.

El año pasado se estableció en el Senado de la República esta declaración que nos llama a reflexionar sobre diversos temas en torno a las mujeres mexicanas que viven en condición de discapacidad. Garantizar las condiciones para una vida digna es un componente en el escenario nacional que debe concurrir acciones, esfuerzos y, sobre todo, políticas públicas focalizadas.

Y que mejor para conmemorar esta fecha que con un pronunciamiento de homenaje en memoria de una querida mujer silaoense, con discapacidad, con quien tuve la oportunidad de vivir incontables momentos, vivencias y experiencias en el ecosistema de discapacidad en el que coincidimos: Maribel Hernández Dávila (QEPD).

A Maribel y este servidor nos unió una amistad cercana con Noé Guerra, gran impulsor del desarrollo de las personas con discapacidad también del municipio de Silao.

Ser una mujer con liderazgo natural, toma la iniciativa de seguir en la defensa y promoción de los derechos de las personas con discapacidad en ese municipio, al adelantársenos en el camino de la vida el amigo Noé.

El hablar de Maribella, es hablar de belleza, alegría, espontaneidad, honestidad, amor puro, compromiso, responsabilidad y sencillez.

Su discapacidad motriz no fue un obstáculo para alcanzar sus metas y empujar a otros a ir siempre hacia adelante. Contó siempre con el amor, el acompañamiento y apoyo incondicional de su familia.

Me comentaba que cuando tomó su primer curso de Vida Independiente, se comunicaba de manera diaria con ellos, durante su estancia en el curso, platicaba con emoción lo aprendido en el curso y los alcances que este tenía. Al volver a casa al término del mismo, con sorpresa, agradeció que su papá le había habilitado rampas para su fácil acceso a casa.

Dio un ejemplo a todas las personas con discapacidad, pues sin importar la condición, se pueden vivir con alegría, así es el rostro con el que la recordaremos por siempre.

Las mujeres con discapacidad deben contar con todo el apoyo para impulsar y garantizar sus derechos, así como poder acceder a ellos como a la salud especializada, a su sexualidad, a su derecho a decidir, a la familia, a la justicia, a la educación, al trabajo, y en todos los ámbitos sociales y puedan lograr un desarrollo en igualdad de condiciones. ¡Hasta siempre Maribella!