Redacción

Irapuato.- Las comunidades rurales son fieles testigos de la historia del municipio, y en sus territorios aún cuentan con vestigios de las grandes haciendas que formaron parte importante de la economía y desarrollo de sus pobladores.

En la comunidad Guadalupe de Rivera, aún se conservan ruinas de la antigua Hacienda de Guadalupe, que de acuerdo a documentos encontrados en el Archivo Histórico Municipal, perteneció en 1734 al clérigo Gabriel de Zavala, y 40 años después a doña Gertrudis de Zavala.

Años más tarde, la propiedad fue vendida a Juana Antonia Martínez de Castro y Guillermo Pérez, este último consiguió una hipoteca de 2 mil pesos en el obispado de Michoacán.

Para 1767, Juana Martínez dio su poder a Juan Francisco de Ibarra para que administrara su propiedad; 25 años más tarde, dentro del padrón militar, la propietaria de esta extensión era Juana Jacinta del Moral.

La hacienda fue vendida por 27 mil pesos a Ignacio Araujo en 1794, y colindaba con las haciendas de Cuisillo, Munguía, Soledad y Corralejo.

Hoy en día, en esta localidad quedan algunos vestigios de lo que fue la hacienda, entre ellos la iglesia, muros y columnas, que reflejan el paso del tiempo y permiten imaginar cómo lucía el inmueble en su mejor época.

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