Staff Correo

Estado.- La pandemia se ensañó con Guanajuato en los primeros meses de 2021, dejando a cientos de familias incompletas y una estela de luto en la memoria de todos.

Aunque de acuerdo con los reportes de la Secretaría de Salud estatal, durante el primer cuatrimestre se contabilizó un total de 5 mil 200 guanajuatenses fallecidos a causa del Covid-19, el número de actas de defunción asentadas en las Oficialías del Registro Civil revelan que en Guanajuato hubo un excedente de 11 mil 394 muertes en comparación con el mismo periodo de 2020.

Es decir que mientras el año pasado fallecieron 115 personas al día, en promedio, el ritmo se disparó a 210 muertos cada 24 horas al menos, al comparar el periodo enero-abril.

Cabe recordar que los primeros efectos de la pandemia empezaron a sentirse en Guanajuato hasta el cierre del primer cuatrimestre de 2020 –los primeros dos decesos se confirmaron el 6 de abril, y ese mes cerró con apenas 18 víctimas de la enfermedad-. 

Cotejar las defunciones certificadas en 2021, exhibe el impacto real del Covid-19 en el estado.

En el comparativo por municipios, destaca que la capital fue el que reportó el mayor incremento en cuanto a las actas de defunción expedidas, al elevarse un 109%. 

El menos afectado de los del corredor industrial fue Salamanca, donde el aumento de muertes fue del 54%.

Pierde a sus padres y dos hermanos

Ana Lilia Ojeda

Purísima del Rincón.- De diez integrantes de su familia, cinco se contagiaron y solo ella sobrevivió.  

El diagnóstico médico fue que les afectó su genética familiar –son tipo de sangre A positivo—, y eso dejó a María múltiples secuelas, como crecimiento del corazón, daño en la columna vertebral, inflamación de ganglios, aneurisma en el corazón, daño pulmonar y ahora está perdiendo el cabello. 

Desde que enfermó, además, se quedó sin trabajo. 

María tiene 43 años y vive en Purísima del Rincón. 

Comenzó con malestares en diciembre, pero hasta el 4 de enero le confirmaron que estaba contagiada. Esa misma noche su mamá falleció, y con sólo unas horas de diferencia –al amanecer del día 5—, su papá también partió de este mundo. “Neumonía de adultos mayores”, dijeron en el hospital. 

A la semana siguiente murió su hermano mayor, y un día después su hermano menor. 

“Se llevó a mis papás y mis hermanos… pero no me quedé en eso. Veo lo que tengo, me enfoco en lo que debo hacer. Tengo vida para honrarlos, para seguir adelante con los proyectos que teníamos. Me toca hacerlos presentes para que ellos vivan”. 

Aunque sigue con miedo, María lucha por rehacer su vida y salir adelante.

“Cambias el chip. Yo me aferro a la mano de Dios, pero cada quien puede seguir la fuerza en la que confía. Una tía me recomendó darle en la madre a ese maldito virus. Hoy me río, lloro y agradezco”, dijo con convicción.

Se abre una nueva esperanza

Yadira Cárdenas

Salamanca.- La vida de Angélica dio un giro inesperado, ya que la covid-19 se llevó a dos de sus seres queridos y  ella estuvo días intubada aferrándose a la vida. 

El dolor no ha pasado pero trata ver hacia adelante, pues hoy tiene un motivo por el cual no puede detenerse: espera a su bebé tras varios años de intentar ser madre. 

Tiene 37 años de edad y su vida cambió en agosto, cuando supo que su cuñado inició con malestares pero cuando lo llevaron al hospital, enseguida falleció. 

Ese mismo día, ella empezó a sentirse mal, su saturación de oxígeno estaba baja. 

”Yo no sabía que tan mal estaba, hasta que mi familia decidió llevarme al hospital. Tuve que ir al jardín de mi casa, que es mi lugar favorito, y me despedí por si no regresaba”. 

Estuvo cuatro días intubada en Salamanca y 18 en Irapuato.

“Vi mucha gente morir, una señora que estaba a un lado en un día estaba platicando conmigo y por la noche se desmayó y ya no despertó, hasta que vi que la envolvieron en bolsa negra y ahí la dejaron un rato”. 

En septiembre fue dada de alta y regresó a casa, pero tuvo que iniciar terapia psicológica ya que no podía dormir. Fue en diciembre que supo que estaba embarazada, una noticia esperada por muchos años. 

“Ahí piensas que ya todo está mejor y que ya superamos todo, pero en ese mismo mes mi papá se contagió y falleció. Otro golpe más, y sin poder estar cerca de él ni despedirme. Sólo desde afuera le gritaba que le echara ganas, que lo iba a superar, pero no fue así”, recordó. 

‘Se llevó lo que más quería’

Nancy Venegas

Irapuato.- Hace cinco meses, Andrea de 14 años perdió a su padre, que no creía en la enfermedad. 

Susana, su madre, reconoce que subestimaron al virus: “Lo veíamos muy lejano, porque nosotros aplicábamos en casa todas las medidas. Mi esposo se mostraba muy escéptico de todo eso, decía que exagerábamos, hasta que un día salió con sus amigos”. 

Carlos cumpliría 50 años en julio, pero cinco días después de la reunión de amigos, empezó a tener síntomas de covid-19. 

“Lo llevamos al médico porque tenía ojos llorosos. Se veía con fiebre y respiraba con mucha dificultad (…) Fue la última vez que lo vimos”, recordó Susana. 

Ese día, Carlos tuvo que quedarse hospitalizado.

“Mi mamá había salido a comprar el desayuno y olvidó su celular. Mi hermano contestó el teléfono y lo puso en el altavoz porque era del hospital y quería que mis hermanos y yo estuviéramos enterados. Fue horrible cuando nos dijeron que mi papá había muerto… El Covid se llevó lo que más quería”, platicó Andrea, quien junto a su familia toma terapia psicológica para superar la ausencia física de su padre.