Staff Correo / Fotos de Martín Rodríguez

Celaya.- El quinto obispo de la Diócesis de Celaya ha llegado —a uno de los municipios con mayor cantidad de homicidios en lo que va del año— con promesa de paz en la ciudad y recibido por autoridades eclesiásticas, estatales y municipales, así como la calidez de los celayenses.

Víctor Alejandro Aguilar Ledesma arribó en punto de las 8:00 de la mañana de este lunes a la explanada del Puente Tresguerras, donde la secretaria de Gobierno, Libia Dennise García Muñoz Ledo, y el nuncio apostólico en México, Franco Coppola, así como la presidenta municipal, Elvira Paniagua Rodríguez, ya lo aguardaban.

El sitio que históricamente ha recibido a los viajeros y visitantes de Celaya también dio la bienvenida a nombre de los 11 municipios de la Diócesis de Celaya, desde la voz de Libia Muñoz para formar un lazo entre “gobierno y clero” que puedan “enfrentar los retos sociales que se presenten”. 

Y así anduvieron hasta la iglesia Catedral, su nueva sede para profesar la fe con la bendición del papa Francisco, donde se celebró la misa estacional y se entregaron las insignias episcopales del obispo: el solideo y báculo, entre la lectura de la bula pontificia que le da el nombramiento de obispo de la Diócesis de Celaya.

Paz desde adentro

Ahora sí y con ‘todas las de la ley de Dios’, Alejandro Aguilar Ledesma se dirigió a la población católica de Celaya y resaltó que al ser nacido de Valle de Santiago comprende el contexto de la región. Por ello, hizo así su primer llamado a la paz:

“Vamos a promover la paz, a hacer una cultura de paz, para que entre todos nosotros haya pensamientos de paz, palabras de paz, gestos de paz, actitudes entre todos nosotros de paz… La paz hay que generarla desde el centro de las familias, hay que generarla desde la misma comunicación con palabras de respeto, de no difamación, por tantas cosas que todos tenemos que ser parte de una cultura de paz”, comentó el prelado.

En tanto, las más de dos mil personas, los 250 sacerdotes de las 85 parroquias, obispos invitados, el nuncio apostólico, el alcalde electo Javier Mendoza Márquez y hasta el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, escucharon el clamor del nuevo pontífice en una ciudad que, tan sólo en el mes de julio, registra a 17 personas asesinadas.

Con información de Roberto Lira

ndr