Freddie Mercury, una voz apagada por el Sida

Freddie Mercury fue el amo del escenario. Foto: Especial

Conquistó cualquier lugar donde se presentó. Hoy se celebran 72 años de su natalicio

Agencias

México.- “Tras las tantas especulaciones de la prensa, deseo confirmar que fui diagnosticado con VIH positivo y que tengo Sida. Sentí que era correcto mantener esta información en privado para proteger la privacidad de quienes me rodean.

De todas formas, ha llegado el momento de que mis amigos y fans alrededor del mundo sepan la verdad, y espero que todos me apoyen a mí, a mis doctores y a todos aquellos en la lucha contra esta terrible enfermedad”.

Estas fueron las palabras que Freddie Mercury, vocalista de la banda Queen, usó para dar a conocer al mundo que padecía Sida, las cuales fueron publicadas en un comunicado el 23 de noviembre de 1991.

Solo un día después, otra noticia aún mayor marcó la pauta: Farrokh Bulsara, quien dio su voz única a las canciones de Queen, murió en su residencia en Londres.

No fue un proceso fácil. Si bien Mercury usó el secretismo como principal método para sobrellevar su enfermedad, la prensa sensacionalista de la época aprovechó cada pista -por mínima que sea- para difundir que era portador de VIH.

El 9 de agosto de 1986 Queen realizó el último concierto con su formación original en Knebworth, Inglaterra. Nadie sabía que esa sería la último presentación de Mercury sobre el escenario. Ni las 120 000 personas que conformaban el público, ni los miembros de la banda, y mucho menos el propio Mercury.

Los rumores comenzaron en 1987, cuando se publicó que el cantautor se realizó el examen sin revelar nunca el resultado. La confirmación a las sospechas de la prensa la proporcionaron otras señales que se presentaron con el paso del tiempo.

Descansa para inspirarse

Terminada la gira A kind of Magic, los británicos se tomaron un receso de dos años antes de componer y grabar nuevamente su próximo trabajo: The Miracle. Este álbum publicado en 1989 no solo dio las primeras señales de la seria enfermedad del vocalista por carecer de una gira promocional, también por canciones como ‘I want it all’ y ‘Was it all worth it’, las cuales invitan a reflexionar en torno a los logros en la vida.

“Nosotros realmente no sabíamos qué ocurría. Nunca hablamos sobre eso y era una suerte de regla implícita porque Freddie no quería. Solo nos dijo que no estaba en condiciones de ir de gira y eso fue todo”, recordó Brian May, guitarrista de Queen.

Si bien la figura de Mercury comenzó a desaparecer gradualmente, el cambio levantó altas sospechas en la prensa y, por ende, en sus fans. Concedía aún menos entrevistas que antes, sus apariciones públicas se redujeron al mínimo y la producción de videos musicales disminuyó; pero trabajó incansablemente en aquello que lo mantenía vivo: la música.

“Decidió invitarnos a su casa para una reunión”, contó Roger Taylor en entrevista con Rolling Stone sobre el día en que Mercury les dio a conocer su enfermedad. “Probablemente sabes cuál es mi problema. Lo es, y no quiero que marque ninguna diferencia. No quiero que se sepa. No quiero hablar de ello. Solo quiero seguir trabajando hasta que no pueda más. Me gustaría que me apoyaran en esto”, dijo Freddie según el testimonio de sus amigos y colegas.

“Nos marchamos y cada uno se fue a sufrir a su casa. Esa fue la única conversación sobre el tema que tuvimos”, recordó May.

Hasta el final

En blanco y negro, y con altas cantidades de maquillaje, Queen grabó el videoclip de esta canción que analiza el ayer. Este registro del 30 de mayo de 1991, no solo es relevante por ser la última grabación del cantante con su banda original, además da muestras evidentes del deterioro causado por la enfermedad, a pesar del maquillaje que buscaba emular buena salud.

Una vez finalizado, grabado y publicado Innuendo, el hombre de la voz tras “Love of my life” dijo dos palabras ya dichas hace un par de años: quiero grabar. Sus compañeros, intentaron disuadirlo en pos de su salud, pero Mercury se negó.

Sus últimos días

Para septiembre de 1991 Freddie había grabado todo lo que su cuerpo le permitió. Luego, se fue a su residencia en Kensington, rechazando gran parte de las visitas y los medicamentos que le recetaron: solo permitió la compañía de su círculo más cercano y los fármacos analgésicos.

Sus últimos días sufrió de ceguera, constante fatiga, extrema delgadez y dolor generalizado. La prensa no pudo captarlo con tal nivel de deterioro, a diferencia de sus amigos y colegas que vieron cómo el talento único de Mercury se iba para siempre.

“El problema grave fue su pie. Trágicamente le quedaba muy poco de él. Una vez nos lo mostró en la cena”, contó Brian May en entrevista con The Sunday Times. “Luego dijo: ‘Oh Brian, siento mucho afligirte al mostrarte eso’. Y yo solo le dije que no estaba afligido por eso, sino porque me di cuenta que vivía con ese terrible dolor”.

El 24 de noviembre de 1991 los medios de prensa que el día anterior confirmaban que Mercury padecía de Sida, informaban al mundo que había muerto. El hombre con una voz privilegiada, se despidió de familiares, amigos y seguidores desde su cama en Kensington.