Con el cura de Dolores, Rosas combatió en el Monte de las Cruces y el Puente de Calderón. Sobrevivió a la debacle de 1811, siendo luego secretario del doctor José María Cos, célebre intelectual y guerrillero, creador del documento “Plan de Paz y Plan de Guerra” como propuesta para solucionar el conflicto armado.

La ciudad de Xichú -originalmente Real de Minas de San Francisco de los Amúes de Tzichúfue la cuna en 1789 del valiente guerrillero independentista Fernando Rosas.

Para entonces, la región nororiental de la intendencia de Guanajuato -llamada también “Maxichú” o “la hermandad de la abuela” por sus habitantes chichimecas- había sido denunciada como un abundante mineral argentífero por los españoles (1580) y se había encargado al cacique de Temazcaltepec, Alejo de Guzmán, la fundación de un pueblo allí.

El auge de las minas “Soledad de los Reyes” y “La Aurora” aumentó la importancia del lugar, al que arribaron a finales del siglo XVI algunos misioneros jesuitas para evangelizar a los naturales.

Cabe recordar aquí que para las tribus chichimecas la conquista española representó no sólo el sojuzgamiento; sino también un enorme salto en la historia, siendo obligadas a pasar del nomadismo a la sedentarizacion. Para conseguir esto, los europeos recurrieron a la violencia, la labor religiosa y la colonización con indios civilizados, razón por la cual fueron llevados a Xichú cientos de otomíes para el laborio de las minas y como ejemplo para los originarios del Gran Tunal.

Hacia el ocaso del siglo XVIII, época del nacimiento de Fernando Rosas, el mineral contaba con una población heterogénea; los franciscanos administraban los santos sacramentos en el templo local y el clima tórrido permitía el cultivo de diversas frutas y hortalizas.

El futuro sargento del batallón provisional de Guanajuato disfrutó de aquel paraíso natural escondido entre las montañas; pero también conoció allí de la injusticia social, de la marginación y la extrema pobreza sufridas por los indígenas. Esta experiencia seguramente influyó en Fernando para incorporarse a la conspiración de Querétaro invitado por Miguel Hidalgo.

Delatada la conjura, Rosas con otros implicados fue denunciado y hecho prisionero en Guanajuato, permaneciendo cautivo hasta la toma de aquella capital por la muchedumbre que dirigía Hidalgo.

Con el cura de Dolores, Rosas combatió en el Monte de las Cruces y el Puente de Calderón. Sobrevivió a la debacle de 1811, siendo luego secretario del doctor José María Cos, célebre intelectual y guerrillero, creador del documento “Plan de Paz y Plan de Guerra” como propuesta para solucionar el conflicto armado. Así mismo, Cos fue el fundador de los periódicos rebeldes el “Ilustrador Nacional” y el “Ilustrador Americano”.

Probablemente al salir Cos del territorio guanajuatense para integrarse al Congreso de Chilpancingo, Fernando Rosas se convierte en lugarteniente del mulato Tomás Baltierra Salmerón, salteador y asesino que desprestigiaba la causa libertaria. Esto explica la pronta separación de Fernando e incluso su intención de procesar al nefasto compañero.

Por entonces toma parte en diversas acciones encabezando un contingente propio al que llamó “Infantería fija de Dolores”. En enero de 1814 se une a otros cabecillas para intentar apoderarse de Salamanca; pero ésta resiste, defendida con éxito por Agustín de Iturbide.

Un año después es sorprendido por el jefe realista Orrantia en uno de sus escondites, en el cerro del Gusano. En un acto temerario, digno de su fama de valiente, Fernando consigue escapar pese a ser sacrificado su corcel.

Como reconocimiento a su estrategia de resistencia y a su arrojo personal, Rosas recibió el grado de brigadier y el nombramiento de Intendente y Comandante General de San Luis Potosí. Tal distinción llamó la atención del enemigo y en especial del jefe realista Higinio Juárez, quien con sus hombres se dedicó a acosarlo.

En agosto de 1815, tras una persecución por varias comunidades serranas, la tropa de Juárez alcanzó y trabó combate con la guerrilla de Fernando en “Rancho Redondo”; las perdidas humanas sufridas por los virreinales se justificaron si tomamos en cuenta las bajas de los rebeldes y la captura de Rosas, el capitán Francisco Pérez y los tenientes Orihuela y Zambrano, entre más de veinte prisioneros.

La mayoría de los sometidos fueron fusilados en la población de Vilella; pero Rosas y Francisco Pérez, los trofeos de guerra del ahora capitán de Milicias Provinciales, Higinio Juárez, fueron custodiados hasta San Luis Potosí. Allí Fernando fue obligado a firmar una retractación antes de ser fusilado el 22 de agosto de aquel 1815.

Xichu, por su parte, decayó como otros minerales con la Guerra de Independencia. En años posteriores sería escenario de varios movimientos guerrilleros, incluyendo algunos de carácter separatista que buscaron el apoyo de nacionales y extranjeros para proclamar la República de la Sierra Gorda.

Reactivada la explotación de “La Aurora”, la producción de plata, oro, plomo y zinc llegó a ser significativa después de la Revolución Mexicana. Hoy el gobierno de la entidad promueve un mayor desarrollo y una mayor integración de la cuna de Fernando Rosas hacia Guanajuato…Una petición histórica que merece ser atendida con urgencia.