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Familia ENTERA da positivo a Covid; el padre no sobrevive

María Espino

Guanajuato.- Para la familia de Ana Jiménez, el coronavirus les ha marcado la vida de una manera muy drástica, luego de que todos en su casa se contagiaran y su padre muriera a los pocos días de haber sido ingresado al hospital, de donde ya no salió, nunca más lo volvió a ver y lo último que recibió de parte de los médicos fue la terrible notica de su fallecimiento, además de una urna con sus cenizas.

Ana cuenta que al estar todos contagiados de Covid-19 ha sido muy duro vivir el duelo de la muerte de su padre ya que han tenido que estar pendientes de su mamá, quien también enfermó y debido a lo delicado de su salud no le podían dar la noticia de que su compañero de vida se había ido sin decir adiós.

Situación de la que, aunque dolorosa para Ana y sus hermanos, tenían que contener sus lágrimas para no estallar en llanto frente a su mamá, ya que ella sabía que el amor de su vida seguía intubado y por ello no podía hablar con él, pero lo cierto es que a más de dos semanas de que el patriarca había fallecido, sus cenizas estaban guardadas, escondidas en un rincón de la casa en donde la esposa no las encontrara.

Gastos médicos sin tregua

A parte del sufrimiento emocional que ha vivido la familia de Ana, se han tenido que enfrentar a la dura realidad de buscar dinero como puedan para costear las medicinas que a decir de su experiencia no son baratas, obtener el oxígeno que requieren para poder respirar y que también se ha vuelto difícil de conseguir, además de buscar dinero para pagar la renta, comer y sobrevivir a la situación.

Y es que Ana comenta que estando todos contagiados se han aislado y no han podido trabajar en el negocio familiar, que es prácticamente su único sustento.

A un mes de que el papá de Ana falleció, su mamá ha mejorado y los doctores les han dicho que “ganó la batalla”, que ya está mejor de salud pero debe seguir las indicaciones médicas para que se recupere del todo; noticia que trae un poco de alegría a la familia, sin embargo Ana narra que con esta buena noticia también llegó el momento que tanto temían, contarle que su papá había muerto.

Último adiós

Ana recordó que fue el 4 de enero cuando su mamá ingreso al mismo hospital donde su papá se encontraba intubado, eran 10 camas de distancia las que lo separaban; ese día su mamá fue dada de alta a las 7:30 de la noche, mismo horario en el que les avisaron que su papá había fallecido, “fue cuando mi mamá piso la puerta del hospital porque le dieron el alta, ahí nos avisaron que mi papá había fallecido”.

Por la cercanía que sus papás tuvieron al interior del hospital, Ana se aferra a la idea de que su papá dio su vida para que la señora se salvara, y piensa que ahí, dentro del hospital en algún momento, sus papás pudieron verse por última vez.

Junto a sus hermanos, tomaron el valor necesario y contra todo idea que se habían hecho de que la mala noticia afectaría a su mamá y temían una recaída, por el contrario aunque lloró la pérdida del amor de su vida reconfortó a sus hijos y les dijo que “finalmente él ya estaba descansando en paz” y sin más palabras simplemente los abrazó, les dijo que tenían que aprender la lección de vida y seguir caminando.

Ana cuenta que tras haber estado día y noche cuidando a su mamá ella y su hermanos se descuidaron un poco pues para ellos estaba primero la alud de su mamá, pero ahora debían cuidarse para también salir bien librados del contagio que, aunque asintomáticos, se aislaron y atendieron las recomendaciones de los doctores.

Hace apenas unos días que Ana volvió a salir a la calle luego de casi mes y medio de encierro y se dice asombrada y a la vez enojada de que mucha gente salga a la calle simplemente por andar afuera, que muchos no se cuidan, no usan cubreboca, andan acompañados de niños, comen en la calle, observa aglomeración de gente en diferentes sitios; la gente se divierte y vive como si no pasara nada, como si ese ‘enemigo invisible’ no existiera y ocasionalmente Ana, menciona, que por instantes al ver esa situación en las calles le hace pensar que ha sido un mal sueño y que al llegar a casa su papá estará en casa y hará bromas como siempre a su mamá y hermanos.

Finalmente, durante la entrevista que Ana dio a correo, tras haber narrado la historia de lucha de su familia por vencer el Covid-19, se detuvo un instante, y con tristeza expresó: “deseo que la historia que vivió mi familia sirva de experiencia para otras personas para que se cuiden y eviten más perdidas; mi familia se cuidó mucho, y aun así nos contagiamos. Esto es real, tan real que duele en el alma”.

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