Onofre Lujano

Acámbaro.- Nadie nunca se imaginó que el lago de Cuitzeo, tuviera una sensible baja en sus niveles: se calcula que el 70% de su lecho está seco. Ahora está en peligro de morir ante la falta de lluvias, la grave deforestación y la contaminación sanitaria por aguas residuales que llegan de 15 poblaciones urbanas y rurales aledañas.

Grandes extensiones de terreno que eran ocupados por el agua, ahora es un terreno fragmentado con plantas secas y donde todavía hay un poco de humedad el ganado trata de alimentarse bajo el cuidado de los otrora pescadores que ahora son empleados en Moroleón, o se dedican a la agricultura de temporal.

Las comunidades más afectadas que antes dependían de este embalse son La Ortiga, El Zapote, Irámuco, Parcialidad, del lado de Guanajuato y San Lorenzo en Michoacán, comentó Rubén Sixtos, quien cuida sus cabras.

La pesca la dejó desde hace varios años, porque desde hace 20 se empezó a secar el lago de Cuitzeo y ahora para comer un caldo de pescado tienen que acudir hasta la comunidad de Irámuco donde todavía se puede pescar.

Los pescadores ven con tristeza y dolor que el lago este convertido en un basurero, donde deambulan vacas, cabras, burros, perros, y se ven lanchas abandonadas de madera y fibra de vidrio, que anteriormente iban y venían con mojarras, carpas, tilapias, bagres y sin faltar las chehuas. Pero los lugareños dijeron que sólo sobreviven seis de las 19 especies de peces del lago.

Y por si fuera poco ahora se enfrentan a otro fenómeno: ante el lago seco las comunidades circunvecinas sufren tormentas de arena, por lo que en La ortiga y El Zapote han empezado a plantar vegetación en el lecho del lago para impedir que ocurran y evitar infecciones respiratorias e intestinales entre los habitantes.

Aquí las imágenes de Onofre Lujano:

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EZM