Staff Correo

Guanajuato.- La evidencia más contundente sobre la importancia de vacunar a la población contra la covid-19, se observó en Guanajuato ayer: de las seis personas que perdieron la vida a causa de la enfermedad, ninguna se había vacunado.

Tres mujeres y tres hombres cuyas edades oscilaban entre 36 y 66 años, cuatro de ellos radicados en municipios por donde ya pasaron las jornadas de vacunación para esos grupos de edad.

La víctima más joven fue una mujer originaria de Acámbaro, de 36 años, que tenía la particularidad de no contar con antecedentes clínicos de riesgo: ni diabetes, hipertensión, obesidad, ni tabaquismo. Su organismo, sin embargo, no contaba con los anticuerpos que se adquieren desde la primera dosis de algunas de las fórmulas disponibles para prevenir la covid-19.

La segunda más joven era un celayense de 38 años, que tenía diabetes y obesidad.

Ambas fueron las únicas que no habían tenido la posibilidad de recibir al menos una dosis de la vacuna, ya que las jornadas de inmunización para la población de 30-39 aún no llegaban a Acámbaro ni Celaya.

Vacuna a su alcance

En el listado de fallecidos, el mayor fue un hombre de 66 años originario de Celaya, con hipertensión y obesidad. También murió un salmantino de 63 años con diabetes; así como una mujer de San Felipe de 48 años que tenía diabetes e hipertensión; y una leonesa de 48 también con hipertensión.

En el caso de los últimos cuatro, ya se habían efectuado las jornadas de vacunación para esos rangos de edad en sus municipios de origen, aunque se desconocen las causas por las que no cumplieron con su aplicación.

Fue en marzo de 2020 cuando comenzó con la vacunación en el estado, tomando en cuenta a los mayores de 60 años como el grupo en ser inmunizado al ser de la población más vulnerable.

Al cierre de julio incluso había ya más de 400 mil personas con su esquema completo –dos dosis de alguna de las vacunas que hay en el mercado—, sin embargo, aún existen grupos de personas que han decidido no aplicársela.

dm