Lilia Ojeda

Purísima del Rincón.- María perdió a su hijo Mario Alberto el 17 de mayo de 2018, alguien ocasionó su muerte en los separos de Seguridad Pública en Purísima del Rincón. A más de 2 años la autoridad correspondiente, sigue sin emitir un veredicto de quiénes fueron responsables, las audiencias le reviven su muerte una y otra vez.

Reconoce que su hijo tenía frascos de café con marihuana, le gustaba fumarla desde los 15 ó 16 años, “pero eso no significa que fuera narcotraficante, sí, tenía un arma pero no había lesionado a nadie, sí, lo habían detenido antes pero sólo por fumar su hierba, era para su consumo, no para venta… nada de esto les daba derecho a golpearlo y matarlo”, narró María.

Cuando lo detuvieron los policías el 17 de mayo de 2018, se fue tranquilo, sin oponerse, sabía que no había hecho nada grave, pero todo cambió en los separos de Seguridad en Purísima, la última vez que lo vio fue a las 9:45 de la noche cuando le llevó de cenar, antes, por la tarde, a eso de las 3  le llevó de comer, estaba tranquilo; pero en la noche él sólo le dijo que se sentía mal, se quitó la ropa, lo habían tenido colgado, su madre quiso llevarle un médico, pero el árbitro calificador no se lo permitió porque ellos solicitarían uno de guardia…. Quien nunca llegó… ella se fue y le dijeron que su hijo murió a las 10 de la noche de ese mismo día.

El certificado de defunción, integrado en el expediente, afirma que Mario murió porque le partieron el hígado en dos, a causa de golpes contundentes que recibió, los moretones eran visibles al momento de su funeral.

Mario nació un 21 de enero de 1992, hubiera cumplido 29 años este año. Hoy ya no le festejan, pero lo siguen recordando preparando en este día el alimento que más disfrutaba, su mole de olla.

Justicia, perdón y pensión 

“Yo lo que pido es justicia, a mi hijo nada ni nadie me lo va a devolver, no lo van a revivir metiendo a la cárcel a los policías que lo golpearon… lo único que quiero es justicia, mínimo que los policías pidan perdón a la familia, y que nos paguen una pensión porque Mario es quien estaba a cargo de nosotros -sus padres que ya somos grandes vivimos al día-, él pagaba la renta, el agua, la luz… él trabajaba como empleado de cortador de piel en el zapato, ahora otros de mis muchachos me ayudan y lo que gana mi marido 1400 pesos como tablajero se va en puros gastos de pendientes”, expuso.

“Si Mario no hubiera trabajado, no hubiera alcanzado la pensión de 400 pesos por mes con su afore”, asegura.

Este proceso lleva tanto tiempo, a veces piensa que no se agiliza porque ella no tiene dinero para pagar, ya va para tres años su calvario, y sigue soñando a Mario con la imagen de cómo lo vio la tarde del 17 de mayo, “él me dice que está bien (suelta el llanto), pero yo cómo le hago”.

Desconcertada es como se siente porque aún no hay justicia, no hay solución, detuvieron a unos policías casi al inicio, y luego los dejaron libres porque ellos no habían tenido responsabilidad.

“Yo nada más digo que cuando los tengan digan por qué lo golpearon, por qué lo hicieron, quién les pagó para hacerlo, quién les pidió que lo mataran, que se haga justicia, no represalias, encerrados no me van a devolver a mi hijo pero deberían cumplir con lo que él ayudaba en casa, sólo pido justicia, existe un Dios…, y los policías se supone que tienen honor, y deben ayudar a la gente, que las autoridades contraten elementos preparados, el lugar de llegar a matar”, enfatizó.

Recién de la muerte de Mario a los 8 días llegó un licenciado Delgado, nada más le sacó 6 mil pesos a María y nunca más regresó, desde entonces tiene una licenciada de oficio, que le llaman a presentarse a diferentes audiencias, esta semana fue una de ellas, ya no fue María sino una de sus hijas, la razón de no acudir es porque todo esto le ha generado un problema en el páncreas y cada que va a una audiencia revive cada momento, se desespera que no haya solución, ahora recién le han dicho que otra vez se va demorar el tener una sentencia porque uno de sus hermanos “no dijo las mismas palabras” en su declaración como las ocasiones pasadas.

El problema del páncreas se lo identificaron con el médico particular, ella sólo tiene seguro popular y éste no cubre el tratamiento; pero le pidieron unos papeles, para poder hacer un trámite de atención, sólo que esto fue hace un año que comenzó la pandemia y todo se debió posponer, pero serán gastos porque hay que comprar medicina.

Evitar más corrupción

María insiste, sólo pide justicia, lucha por ella porque no quiere más corrupción, “cuánta gente ingresa cada ocho días a la cárcel, a cuántos más van a fregar, si no se exige justicia esto seguirá,  eso debe cambiar, no se puede tapar el sol con un dedo”, reclamó.

Mario no dejó familia, de las pertenencias que le entregaron luego de su muerte es lo que  llevaba al cuello en el momento de la detención, el escapulario de la Virgen de San Juan y otros santos, “los mismos judiciales dijeron que los narcos no llevan estos santos al cuello”.

LC