Exestrellas del circo sufren abandono

A cinco años de que entró en vigor en la entidad la ley que prohíbe animales en estos espectáculos, los antiguos protagonistas, en ruinosos albergues, se ven hambrientos y en deplorable estado de salud

Óscar Jimenez

León.- Hace una palma de años, las carpas eran enormes; por lo menos, había una quinteta en los terrenos baldíos en donde yacía la magia. Había, además de grandes lonas y taquillas iluminadas, tráileres que rayaban en lo espectacular, acróbatas, palomitas al por mayor… y animales. Hoy, todo se ha reducido a la batalla por la supervivencia, esto luego de que los animales no tienen el papel protagónico de los circos.

Este jueves 14 de marzo, se cumplen cinco años de que el Ayuntamiento de León, aprobó las reformas al Reglamento de Protección de Animales Domésticos y al Reglamento de Espectáculos y Festejos Públicos en la ciudad, donde se prohíbe la instalación de circos que usen animales para sus respectivos actos. Desde ahí, vino la debacle para el espectáculo circense, que en pleno 2019 está agonizando en México.

A la plaza de León, que fue la primera ciudad del estado en aprobar dichas reformas, se unieron el resto de los municipios mediante la ley que en Guanajuato, que entró en vigor el 8 de julio de 2015, particularmente apoyada por el Partido Verde Ecologista de México, que vislumbraba evitar el maltrato animal, aunque a decir por participantes de los espectáculos circenses, sólo significó un maltrato para la industria.

“Fue un desacierto terrible”, reprocha Raymundo Campa, quinta generación de una familia totalmente dedicada al espectáculo en los circos. También conocido como el payaso ‘Mundo’, en los últimos años, Raymundo decidió no manejar animales en el Circo Roberts debido a sus participaciones principales en ferias, donde el cuidado de la vida silvestre es complicado. Sin embargo, antes, fue domador de leones, por lo que el adiós de las ‘bestias’ le dio un rotundo revés.

“Esto que pasó con los animales perjudicó a todo el gremio circense, porque la verdad es que el circo se vino para abajo”, insiste Raymundo, añadiendo que el Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus, conocido como uno de los circos más grandes a nivel internacional, cerró en 2017, mientras que en México, el referente del Circo Atayde Hermanos, se vio obligado al cerrojazo en el mismo año al no poder contar con animales.

“UNA LEY INJUSTA”

Con la transformación de los circos sin animales, vino la obligación de renovarse o morir. Eso lo tiene claro Javier Álvarez, encargado de logística y administración de lo que es un derivado de la familia Atayde, el ahora nombrado Circo Atayde MR.

“Nosotros en lo personal los extrañamos ya que eran como nuestros compañeros. Fue una ley muy mal hecha y muy injusta ya que pagamos todos, y las corridas de toros y los gallos aún siguen y seguirán (…) mucha gente nos dejó de visitar, algunos con el argumento de que el circo sin animales ya no valía la pena y otros nos castigaron al no asistir porque todo el tiempo maltratamos a los animales”.

Desde la óptica del circo que se mantiene –con trabajos- en movimiento por el país, el mayor de los daños, además de los ingresos económicos, fue moral, dado “que el gobierno nos tachó de asesinos y maltratadores de animales y eso al final fue los que más nos afectó”.

“Esperamos que nuestro gobierno algún día nos voltee a ver y nos nombre Patrimonio Cultural, ya que el circo es eso mismo, el circo es un arte y el arte es cultura”.

La única esperanza del circo en México yace actualmente en que las nuevas generaciones, serán niños y niñas que no conciben el circo con animales, entonces ante ellos, dice Javier, el reto es nuevo, mayor y con tintes de obligada innovación.

En precarias condiciones

De todas las carpas que se esparcían por el país, teniendo en Guanajuato dos paradas obligadas al menos en León e Irapuato (como ciudades más fuertes en el rubro), quedan pocas. Un par se encuentran en un campo agregado a la quinta codorniz, en el kilómetro 25 de la carretera León-Lagos, en donde apenitas, tapan de sol a los animales que sobreviven.

Se estima que tras el decreto, más de un centenar de animales fueron llevados al albergue de unos 100 metros de fondo respecto al límite con la carretera, pero hoy en día, sólo se contabilizan menos de 10, entre ellos, un elefante, una cebra y un par de ponis, además de un par de changos que ocupan jaulas separadas en la quinta, como simulando un aparador.

De este espacio que pertenece al Circo Atayde, todo está destruidos; a pesar de que personas se mantienen al cuidado, no hay más que autos abandonados, tráileres varados, campers en la agonía de sus fierros y animales supervivientes.

“El futuro del circo no es muy bueno, algunos tienen que meter el circo del miedo, el circo de piratas y demás, con la idea de poder sobrevivir”, dice Raymundo Campa, que asegura que luego de la reforma, se entregaron en México más de mil 200 animales a la Semarnat, de los cuales muy pocos sobrevivieron.

 

“El 95% de los animales que se entregaron a Semarnat están muertos”, aseveró.

Sin embargo, la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, a través de la Dirección General de vida Silvestre, delegó la entrega de algún documento o status que indique la actualidad de los animales que figuraban en los circos, esto de acuerdo a una referencia que buscó correo sin recibir respuesta.”

Cinco años después, las carpas lucen entregadas, las giras circenses escasean y los animales están en ‘extinción’. Por ello, el circo se ha vuelto histriónico y dramático, porque dictan los cirqueros, “el show debe continuar.”

RC