Agencias

Londres, U. K.- Científicos británicos iniciarán un estudio el jueves para averiguar si no hay inconveniente en combinar vacunas de marcas distintas contra el Covid-19.

Las inoculaciones que están siendo aplicadas ahora requieren dos dosis, que hasta el momento han consistido en dos inyecciones del mismo tipo de vacuna con semanas de diferencia.

Aunque las directrices en Gran Bretaña y Estados Unidos dicen que las vacunas no son intercambiables, pueden mezclarse si la que se aplicó primero no está disponible para la segunda dosis o si se desconoce de qué marca es la que se usó en la primera inyección.

Los participantes en el estudio financiado por el gobierno recibirán una inyección de la vacuna de AstraZeneca seguida por una dosis de la de Pfizer, o viceversa.

¿Hay diferencias notables?

Esto tiene su base en que, dadas las dificultades de inmunizar a millones de personas en medio de una escasez global de vacunas, tendría ventajas el tener información que pudiera respaldar campañas de inoculación más “flexibles”.

Todas las vacunas contra el Covid-19 entrenan al cuerpo a reconocer al coronavirus, principalmente a la proteína puntiaguda (‘spike’) que lo recubre. Las de AstraZeneca y Pfizer utilizan tecnologías distintas.

La de AstraZeneca usa un virus del resfriado común para introducir al cuerpo el gen de la proteína puntiaguda. Mientras que la de Pfizer coloca una pieza de código genético, llamada ARN mensajero — las instrucciones para esa proteína puntiaguda —, dentro de una pequeña esfera de grasa.

La investigación británica se realizará a lo largo de 13 meses y también probará intervalos distintos entre las dosis, de cuatro y 12 semanas de diferencia.

Más opciones

Un estudio publicado esta semana sobre la vacuna Sputnik V de fabricación rusa mostró que tiene una efectividad de aproximadamente 91% en prevenir el Covid-19. Algunos inmunólogos hacen notar el hecho de que esa inoculación utiliza dos dosis ligeramente distintas, fabricadas con una tecnología similar a la de AstraZeneca.

Matthew Snape, el líder del nuevo estudio en la Universidad de Oxford, que ayudó a desarrollar la vacuna de AstraZeneca, pidió a voluntarios británicos mayores de 50 años que se inscriban. Los científicos tienen esperanzas de reclutar a más de 800 personas.

Si las inoculaciones pueden ser utilizadas en forma intercambiable, “esto incrementará enormemente la flexibilidad en la entrega de vacunas”, señaló en un comunicado. “Podría proporcionar pistas en torno a cómo incrementar la amplitud de la protección contra nuevas variantes del virus”.

En semanas recientes, Gran Bretaña, la Unión Europea y numerosos países más se han visto afectados por problemas en el suministro de las vacunas: AstraZeneca informó que reduciría drásticamente el número de dosis previstas que podría surtir debido a demoras en la manufactura, y Pfizer también redujo la velocidad de los envíos mientras mejora su fábrica belga.

ndr