Bien dicen que unos corretean la liebre y otros, sin correr la alcanzan. Así le sucedió a Josefita Barrera, candidata de Morena a la alcaldía de Santa Catarina, ella puso todo el esfuerzo pero el que logró reembolso fue Eduardo Ibarra Ramírez, quien iba en la segunda regiduría.

Éste se estrenó en la política hace un lustro, como síndico suplente en la planilla del PAN,  aunque terminó en el cargo de secretario de Ayuntamiento. Pero su relación con ese partido venía de tiempo atrás, con su mentor, el exalcalde panista Filogonio Jiménez existía una añeja y estrecha relación personal y de negocios, que se mantuvo muy activa  incluso mientras este último encabezaba la administración 2012-2015, y durante el siguiente periodo cuando Eduardo estuvo en cabildo.

En 2018, la alcaldesa electa, Sonia García llegó  con ánimo de controlar todo y una fracción blanquiazul tuvo que apechugar irse a la banca. Ibarra Ramírez, de por si ferviente peregrino guadalupano, encontró en el comité parroquial de la localidad el aparador para que no lo olvidara la feligresía votante. Comenzando la pandemia hasta se le vio acompañando al sacerdote que ahuyentaba en las calles ese mal con el santísimo sacramento. Cuando el dedo elector del Bajío ungió otra vez a Sonia, Filogonio y su tropa como chapulines en parvada saltaron a Morena y, hábiles que son para el comercio del abarrote político, se aseguraron esa regiduría. 

Vaya estampas pueblerinas: Eduardo Ibarra, de mentalidad clerical y probado corazón panista, será en el cabildo la voz y rostro de Morena,  partido que pregona no mentir, no robar y no traicionar…

Francisco Flores: vivir del erario…

Francisco Flores Solano tiene raíces priístas (dos hermanos suyos fueron alcaldes por ese partido),  pero como hay quienes lo consideran precursor del PAN Xichulense no le ha faltado cobija azul bien remunerada. 

Ha laborado en instituciones y ocupado varios cargos políticos. Su paso por una diputación local fue tan gris que sólo se le recuerda por lo poco desprendido, hasta el costo de un sombrero barato que regaló a un cumpleañero pretendió endosarlo al Congreso. Miguel Márquez y otros de sus “padrinos” políticos lo llaman ‘Paco’ y él se refiere a ellos con modos serviles. Ante cualquier insinuación sobre dilemas partidistas, siempre dirá: “lo que digan los jefes”. Muy al estilo de la doble moral panista seguido se exhibe en poses de devoto católico. 

Aunque carece de credibilidad y liderazgo, desde el comité estatal cada elección lo retribuyen, en ocasiones esas prebendas han beneficiado también a la señora Guadalupe Cárdenas, su esposa, actualmente regidora por segunda vez. En esta elección maniobró para que, desde León, lo impusieran en lugar privilegiado de la planilla que encabezó Florina Zarate, asegurando que su matrimonio siga en nómina, pues  su cónyuge saldrá, pero él llega.

Los panistas de Xichú consideran esos excesos de Flores Solano como un factor que les pegó en la derrota. Y es que en ese pueblo serrano su desprestigio político es generalizado y mucha gente se pregunta si no sabrá vivir de otra cosa, pues siempre ha estado pegado a la ubre del gobierno, y lo peor, sin aportar nada relevante a la comunidad. 

 Es tal su cara dura que, siendo por años uno de los más beneficiados por el trabajo de la militancia, la noche del domingo 6 de junio en el restaurante habilitado como casa de campaña propiedad del exalcalde y contratista Perfecto González, no se sintió su acompañamiento en esas horas aciagas cuando, desde las casillas, fueron llegando datos de que luego de 15 años, Acción Nacional perdería el control del gobierno municipal. 

Un chapulineo fallido…

La priísta Elvia Sandoval contendió para alcaldesa de Xichú en 2015 y perdió, aunque sus buenas relaciones con quienes manejan los despojos de ese partido le permitieron asegurar tres años después la regiduría que actualmente ocupa. 

Este 2021, para seguir chapulineando consiguió otra vez candidatura, con la doble opción de ser alcaldesa o repetir en cabildo. Todo parecía acomodarse al plan de aun perdiendo asegurar otro periodo la dieta mensual de 27 mil mensuales.

Quienes la vieron salir a votar la mañana del domingo, aseguran lucía optimista, y es que en 2018 su partido consiguió el segundo lugar con dos mil 424 votos, en el peor de los casos ese electorado la  mantendría en el Ayuntamiento. 

En su domicilio particular, habilitado como casa de campaña, se vivía con tranquilidad la jornada, sólo algunos miembros de su planilla entraban o salían. Pero al llegar la oscuridad, los malos augurios se aproximaron. Al filo de las 8:00 de la noche comenzaron los indicios de que su  derrota alcanzaría proporciones no imaginadas. En campaña había dado apoyos sustanciosos en efectivo a quienes lo requerían, fuera para la siembra, alguna enfermedad o para comer, y esperaba esos ciudadanos le respondieran en las urnas, pero todo indicaba que la gente involucrada en el mecanismo corrupto de vender  su voto ya  aprendió  a sablear los candidatos y también a chamaquearlos.

Siguieron fluyendo datos adversos, cerca de la medianoche se confirmó que para Sandoval solo había 104 votos en todo el municipio. El PRI que controló el poder en Xichú durante  más de setenta años, y que en las últimas elecciones fue la  única fuerza que le plantó competencia al PAN, estaba recibiendo una estocada mortal.

La catástrofe estaba confirmada: de cada 100 xichulenses que votaron, 98 la habían rechazado. No esperaba tal resultado. Era su segundo intento fallido y se le había esfumado también la regiduría.  

Ya era lunes de madrugada cuando en la casa de la candidata Elvia Sandoval se apagaron las luces.