Agencias

Washington.- La máxima autoridad de salud estadounidense dio ayer un golpe de timón en algunas de sus recomendaciones sobre el uso de mascarillas, y volvió a exhortar que todos, incluso los vacunados contra el Covid-19, a que utilicen cubrebocas en los espacios cerrados de las zonas del país más afectadas por el coronavirus.

Citando nueva información sobre la capacidad de la variante Delta de propagarse entre las personas vacunadas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también recomendaron el uso bajo techo de mascarillas para todos los maestros, personal, estudiantes y visitantes de las escuelas, independientemente de su estado de vacunación.

La nueva pauta se dio a conocer tras las recientes decisiones en las ciudades de Los Ángeles y San Luis de volver a requerir el uso de mascarillas en interiores debido a un aumento en los casos y las hospitalizaciones por Covid-19, algo que ha sido especialmente grave en el sureste. El país tiene un promedio de más de 57 mil contagios y 24 mil hospitalizaciones por día.

La mayoría de las nuevas infecciones continúan ocurriendo entre personas no vacunadas, pero las llamadas infecciones posvacuna, que generalmente causan malestares más leves, pueden ocurrir en personas ya inoculadas. Cuando predominaban las variantes anteriores del virus, se encontró que las personas vacunadas infectadas tenían niveles bajos de virus y se consideraba poco probable que propagaran mucho la enfermedad, explicó la doctora Rochelle Walensky, directora de los CDC.

Pero con Delta, la carga viral detectada en los vacunadas infectadas es “indistinguible” del nivel de virus en la nariz y la garganta de las personas no vacunadas. Los nuevos datos surgieron durante los últimos días con base en 100 muestras, pero “son suficientemente preocupantes y sentimos que teníamos que actuar”, dijo Walensky. Ni los CDC ni nadie más ha publicado los datos.

Durante gran parte de la pandemia, los CDC han recomendado a la población ponerse el cubrebocas cuando estén aire libre y mantener una distancia de unos dos metros.

En abril, cuando avanzaba la campaña de vacunación, el organismo relajó las normas y declaró que ya no era necesario el cubrebocas a menos que las personas estuvieran en espacios cerrados o en medio de una multitud. En mayo las relajó aún más, y liberó sólo a vacunados del uso de la mascarilla.

EZM