El secretario de Finanzas, Inversión y Administración, Héctor Salgado Banda, durmió tranquilo anoche. La agencia Fitch Ratings ratificó las calificaciones en escala internacional de riesgo emisor (IDR; issuer default rating) en moneda local del estado de Guanajuato en ‘BBB-’, y en escala nacional de ‘AAA(mex)’. “La Perspectiva es Estable” cita.

Además el perfil crediticio independiente (PCI) del Estado se mantiene en ‘a’. La noticia resulta buena para la administración del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, pues a pesar de que está sujeta la opinión de Ficth a la calificación soberana de México [BBB- Perspectiva Estable] en deterioro a lo largo del sexenio, aunque con disciplina fiscal lo que ayuda a los ingresos estatales, dependientes en casi 90% de lo que manda la Federación, como gobierno subnacional es visto con un continuo desempeño fiscal equilibrado del Estado y su nivel robusto de liquidez, lo que da certeza de que cumplirá sin mayor problema sus compromisos de deuda al menos al 2025.

De paso, Fitch indica que Guanajuato no presenta riesgos contingentes. Los pasivos por pensiones no se perciben como una contingencia, pues el sistema estatal de pensiones (ISSEG) tiene viabilidad financiera de largo plazo.

Sin embargo, a pesar de la tranquilidad que debe existir en las oficinas que están en Paseo de la Presa y frente a la Presa de la Olla, las cosas podrían estar mejor. Aquí la pelota cae en el terreno de Mauricio Usabiaga, secretario de Desarrollo Económico Sustentable, quien no ha podido ofrecer una perspectiva de recuperación del crecimiento económico en el estado de Guanajuato en el corto plazo. Es cierto, se atravesó la pandemia de covid-19 y eso atoró a los sectores productivos, que venían con un desempeño a la baja desde varios trimestres previos a la llegada de la enfermedad a México.

En la lógica de más tiene el rico cuando empobrece, que el pobre cuando enriquece, Fitch Ratings evalúa a Guanajuato con ingresos tributarios dinámicos, impulsados por el crecimiento económico local y hace referencia a que fue uno de los estados con mejor desempeño económico en México, pues entre 2009 y 2019 “presentó un crecimiento de 3.9% en su Producto Interno Bruto frente al crecimiento nacional de 2.6%. Pero… es historia pasada.

Al momento, la industria automotriz (de alto impacto en la macroeconomía guanajuatense) ha comenzado a repuntar, a pesar de sus dificultades de producción por la carencia de insumos. Sin embargo, muchos sectores que apuntalaban el crecimiento y que son los que mayor impacto tienen en la población, las familias, siguen ahogados en una terrible crisis económica y con fuertes deudas en sus espaldas, al tratar de sostenerse dentro del mercado.

Fitch Ratings muestra que la cosa administrativamente camina en Guanajuato por senderos conservadores, lo cual es bueno porque la disciplina impide mayores riesgos, pero a la vez si deja ver que debe haber mayor imaginación para apoyar al sector productivo, porque en un círculo virtuoso, recuperar el crecimiento también fortalecerá la actividad gubernamental. La difícil chamba de Mauricio Usabiaga.

El debate

Este miércoles, en León, los aspirantes a la presidencia municipal han sido convocados en la televisora oficial estatal por parte del IEEG para celebrar el único debate que organizará directamente la instancia, donde cada candidato deberá mostrar sus proyectos para la capital económica de Guanajuato.

El encuentro dará la oportunidad de confrontar las ideas en diversos temas, seguridad, el desarrollo social o el crecimiento económico. El encuentro conlleva cierta expectativa y hasta morbo, el candidato de Morena, Ricardo Sheffield Padilla, quien representa en la contienda, también, las banderas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, llega muy abajo en las encuestas frente a la panista Alejandra Gutiérrez Campos, pero sobre todo, con el desmantelamiento de su planilla y el retiro de diversos apoyos a la hora de la operación política. 

Frente a sí, Ricardo también lucha contra el rechazo que una buena parte del electorado le tiene a su pasado como alcalde panista hace poco más de una década, pero sobre todo al gran malestar existente con el gobierno federal, por el desprecio de AMLO al sector privado en general, apreciado en cambio en esta región del país. El cierre de empresas –las micro, pequeñas y medianas- y el desempleo, lastimaron mucho a los leoneses, más cuando se reiteró en Palacio Nacional cada mañanera que no habría dinero para las empresas.

Cuando Sheffield Padilla ha ofrecido intermediar con la Federación para apoyar a sectores como el calzado o la curtiduría, los empresarios a lo mejor no le condenan, pero no esperan que eso suceda. No creen en AMLO, pero sobre todo porque la oferta –sin importar lo inverosímil de su ejecución- llegó muy tarde, cuando muchas empresas ya estaban muertas. El debate en León, de forma por demás interesante, servirá para mostrar visiones muy diferentes sobre el quehacer económico, pues será la visión de la periferia contra el centro del poder político nacional.