De acuerdo con la publicación que ayer hizo el INEGI respecto la inflación de la primera quincena de marzo, esta sigue subiendo, registrando un aumento en precios de 0.53%, para alcanzar una tasa anual de 4.12%, saliendo del rango objetivo de Banco de México tanto en el componente subyacente como el no subyacente. El aumento en precios fue impulsado principalmente por alza en los precios de energéticos y tarifas de gobierno (+7.30%) y los alimentos (+6.50). Incremento mayor a la inflación registrada en la primera quincena de 2020 que fue del 0.11% con niveles de actividad económica previos a la jornada nacional de sana distancia.

Aunque el aumento está en línea con la revisión al alza de la trayectoria prevista para la inflación en lo que resta del año, si fue mayor a lo esperado y confirma que la tendencia de la inflación en el corto plazo se verá influida no solo por un efecto de acarreo estadístico contra 2020, sino también por la recomposición del gasto debido a los hábitos de consumo modificados durante el confinamiento, los episodios de volatilidad cambiaria, aumentos en los costos logísticos y finalmente la presión en los precios de los energéticos que todavía no se recuperan de los efectos de la tormenta invernal en Texas acontecida en Febrero pasado cuando ya se le suman eventos como el actual bloqueo del canal de Suez.

Sin embargo, lo anterior no debe confundirse con una menor holgura económica. Es cierto que el banco central también revisó al alza la expectativa de crecimiento, pasando de un 3.3% a un 4.8%, y que no será sorpresa que sufra una revisión adicional al alza, más por efecto de las decisiones en materia económica tomadas por nuestro país vecino que por situaciones de fortaleza de la economía doméstica.

Por si no fuera suficientemente complejo el entorno, para que Banxico pueda hacer una lectura muy precisa de la situación actual se suma las decisiones tomadas la semana pasada en temas de política monetaria por los países emergentes como Brasil, Turquía y Rusia que aumentaron las tasas de interés en 75, 200 y 25 puntos base respectivamente.

En el caso del país sudamericano toma amplia relevancia, pues es el principal competidor de nuestro país para atraer flujos de capital y al aumento hecho en la tasa de interés, se le suma la expectativa de un próximo aumento en la misma magnitud (75 pbs) que podría afectar significativamente el atractivo relativo de las inversiones en México acentuando la volatilidad del tipo de cambio. Cosa no menor, si consideramos que en lo que va de 2021 ha habido una disminución en la tenencia de valores gubernamentales en manos de extranjeros por poco más de 73mil millones de pesos.

Todo lo anterior podría parecer muy claro como para efectuar una pausa en el relajamiento monetario, pero la presión por reducir aún más el costo del dinero en medio de un periodo electoral podría arreciar, especialmente en la siguiente junta programada para el 13 de mayo. No perdamos de vista que ahora la junta de gobierno tiene una mayoría de integrantes designados por el gobierno actual, dos de ellos incluso han reiterado en las últimas tres minutas, la urgencia por una mayor reducción en las tasas de interés para ayudar a la recuperación económica y finalmente no perdamos de vista que para finales de este año habrá relevo al frente de este órgano central, así que cualquier cambio en las condiciones actuales que permitan un cambio de postura seguramente serán aprovechados.

Mañana no se esperan sorpresas, pero si algo nos ha quedado claro durante la evolución de esta pandemia es que los pronósticos económicos tienen un tiempo de vida cada vez más corto, por el momento parece que el ciclo de bajas de interés en nuestro país llego a su fin, con una pausa en función de la evolución de los mercados globales, tome sus previsiones y habrá que estar atento al comunicado emitido hoy por Banco de México para confirmar si las presiones políticas tendrán eco en el sentido del voto emitido por algunos de los integrantes en la junta de gobierno, especialmente aquellos que aspiran a suceder al actual Gobernador en turno.