Precisamente cuando la nota que trascendió en Roma es que el Papa Francisco se vacunará contra el coronavirus la próxima semana, el Vaticano informó de la muerte de su médico personal, Fabrizio Soccorsi, romano de 78 años que se encontraba internado en el hospital Gemelli de esta capital, debido a una patología oncológica que se complicó con la covid-19. (Vatican News, Portal del Vaticano)

A pesar de los pronósticos de que enero va a ser más complicado que el pasado diciembre, los guanajuatenses todavía no están informados de lo que deberán de hacer con sus emergencias de salud y la necesidad de alimentos, pues a ciencia cierta muchas de las defunciones podrían deberse a la atención tardía de las personas con síntomas de la covid-19 producto de la incomunicación que el ‘seguro popular’ no consiguió superar, ni el ‘salud universal gratuita’ está logrando reorientar.

Ante cualquier condición de alto riesgo, el ‘mandato’ es salvar la mayor cantidad de vidas posible, por lo tanto, las operaciones deben de estar encauzadas para cumplir con la finalidad. Los efectos procedentes de la pandemia en el territorio guanajuatense, como referente para un diagnóstico ‘preciso’, son suficientes como la tendencia creciente de la enfermedad por los casos de contagiados y las consecuencias más inmediatas: saturación de hospitales y la fatalidad, una gran cantidad de personas muertas. El gobierno del estado de Guanajuato ya tiene para un ‘Plan de Rescate’.

No pueden las autoridades de la entidad peregrinar otra etapa en rojo con las mismas recetas de la Secretaría de Salud (medidas sanitarias) porque no dieron los resultados esperados. Hace falta el aterrizaje de los programas en las colonias populares, comunidades y todos los centros de población, con el ofrecimiento de los apoyos para informar y atender a las personas que los soliciten. No es el gobernado el gran culpable del resultado de los contagios y defunciones, son las autoridades encargadas de ‘dirigirlo’; protestaron para ese ejercicio.

Cuando el Comité Estatal de Seguridad en Salud determinó, el 18 de diciembre, cambiar el semáforo en naranja para la reactivación a color rojo, estaba plenamente consciente de que el proyecto de contención de la enfermedad y la atención de los pacientes, los esfuerzos aplicados, no fueron suficientes; había que aplicarse más. Por ello se pensó que del 28 de diciembre al 10 de enero vendrían las respuestas para librar la gravedad del problema; pero con ese adelanto del semáforo en rojo desde el 25 de diciembre se ofreció la preocupación del gobierno de Diego Sinhue Rodríguez, debido a los aumentos de los enfermos y de muertos. Con la continuidad del rojo, se espera el cambio de la receta que no ha logrado quitar los síntomas de la enfermedad, ni romper las cadenas de contagios. Ojalá hoy se haya alcanzado a recrear la conciencia social.

Indistinto de la estrategia que la administración que encabeza Diego Sinhue Rodríguez, de lo general a lo particular o viceversa o de arriba hacia abajo como piensa la Federación encarar la corrupción, o al revés, la exigencia social frente a la covid-19 para ‘sobrevivir’ antes de la inmunización, es que la autoridad construya inmediatamente “un puente real de comunicación” con sus gobernados y la aplicación de una política pública, adecuada con la debida supervisión de las acciones.

Debe ofrecerle sentido a la aplicación del semáforo epidemiológico en rojo, donde las restricciones se respeten pero que además se lleven a cabo la serie de medidas para atender sin aplazamientos el grave problema, pues esa luz púrpura puede estar señalando a los guanajuatenses que existe un peligro latente que puede socavar su salud y existencia; sin embargo, los gobiernos se han limitado a “sugerir la aplicación de los protocolos” sin lograr convencer, ni la aceptación de sus gobernados.

Falta la información oportuna, esa que permita superar la ‘infodemia’, la acumulación originaria de los datos. No es hora de cavar las catacumbas para encontrar los culpables de los casi 89 mil contagiados y seis mil defunciones, y la saturación de los 41 hospitales con 70 hasta el 100 por ciento de ocupación o más preciso ‘la carencia’ de más instalaciones médicas equipadas y personal especializado o el más capacitado. Estos referentes como lo sabe el secretario de Salud, Daniel Díaz Martínez, son parte de la historia que debe superar.

A partir de esta etapa se debe seguir un gran despliegue de orientación a los diversos sectores para que solamente las actividades esenciales se ejerzan, se diseñen y apliquen los planes particulares -técnicos- en apoyo, como de la movilidad de la población ya que ser más disciplinados  no daña, mejora las relaciones y se podría organizar la ciudadanía para cuando aprieten más las crisis de salud y la económica, como infieren los científicos sociales y los especialistas de la Organización Mundial de la Salud en esta pandemia, vuelta irrefrenable.

A pesar de los pronósticos de que enero va a ser más complicado que el pasado diciembre, los guanajuatenses todavía no están informados de lo que deberán de hacer con sus emergencias de salud y la necesidad de alimentos, pues a ciencia cierta muchas de las defunciones podrían deberse a la atención tardía de las personas con síntomas de la covid-19 producto de la incomunicación que el ‘seguro popular’ no consiguió superar, ni el ‘salud universal gratuita’ está logrando reorientar. Las múltiples molestias del padecimiento de las personas, las distancias de traslado y reflexionando sobre el trato en las instituciones públicas en la materia, generan los altos riesgos para su salud.

Se vocifera como constante de parte de los jefes de los tres niveles de gobierno la importancia de atender la salud, pero se dejan presionar con suma facilidad para ceder frente al capital. Es muy distinto realizar las negociaciones entre partes con racionalidad, acertando en las respuestas en beneficio de la mayoría. La salud, más preciso, la vida… es primero. Se deben definir las tareas gubernamentales y uso de recursos públicos.

De acuerdo a muchos historiadores que están siguiendo la numeraria mundial del coronavirus, tomado como base los contagios, defunciones diarias y las proyecciones o inferencias estadísticas -con ya 85 millones de infectados en el mundo-, la humanidad se acerca a la gran catástrofe. La reflexión de José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que pidió a los gobiernos esforzarse para “vencer pronto la pandemia y minimizar así el azote económico”, tendrá que servir a los mandatarios de las entidades federativas -incluidas las municipales- para redefinir sus papeles.

Las circunstancias del ‘zar anti-coronavirus’ con su corona abollada, el subsecretario de Salud federal, Hugo López-Gatell Ramírez, no cuentan en la atención estatal porque los trabajos particulares están por hacerse: orientar a los guanajuatenses y no esperar sentados los laudos de futuro. La persona no es libre de contagiarse porque forma parte de la sociedad-humanidad.