Fotos: Martín Rodríguez

Luz Zárate

Celaya.- Natalia Mora recuerda que cuando era niña su papá la llevaba cada 8 de diciembre a ver a la procesión de la Virgen de la Purísima Concepción, pues sólo la bajaban de su nicho en el templo de San Francisco, una vez al año. Le encantaba recoger las estrellas de papel que caían al piso tras el paso de la imagen. Hoy a sus 40 años de edad, reflexiona que sus padres, abuelos y bisabuelos le tenían fervor y devoción, pero ve con tristeza que las nuevas generaciones ya no siguen las tradiciones que se vivían antaño.

Aunque el amor y la encomienda hacia la Purísima Concepción continúa, el culto y fervor ha disminuido. Sin embargo, sigue siendo símbolo de identidad, patrimonio y cultura de Celaya, opinó el Cronista de la ciudad, Fernando Amate.

“Parte de nuestra historia está anclada a la Virgen de la Concepción de Celaya, por un lado es nuestra historia y por otro lado es un elemento cultural que busca aglutinar diferentes modos de ser y parecer…Más allá de la fe católica, es un elemento cultural que solidifica y aglutina a los celayenses, podemos o no profesar la fe católica, podemos o no creer en la Virgen, en esta caso la Virgen de la Concepción, pero sigue siendo motivo de fe, de paz”, señaló.

Amate señaló que sí ha disminuido el culto a la virgen, pero no propiamente hacia la Purísima Concepción, sino a la fe católica en general.

“De acuerdo a los datos del INEGI, disminuimos del 93% de católicos al 70 y tantos, ha sido por un lado el empuje de otros credos religiosos y una sociedad metalizada, secularizada que ve otros valores, entre ellos el monetarismo, el materialismo”, manifestó Amate.

El Rector del Templo de San Francisco, Diego Daniel Lerma Ramírez, coincidió en que ha disminuido el fervor, pero es en general hacia las religiones y en particular a la católica.

Ver nota: Celayenses preparan todo para el festejo a la Purísima Concepción, la ‘Patrona de Celaya’

“Se ve que sí hay disminución, que en cantidad no es lo mismo, por muchos motivos, no solamente que ya no se interesen en la cuestión religiosa, sino que también la gente comienza a participar en otros diversos eventos religiosos, en otros templos, en otras rectorías. Creo que los religiosos debemos trabajar en mantener estas tradiciones, porque si no somos los primeros en involucrar a la gente, en fomentar la devoción a la Madre de Dios, no es de que no venga gente, pero sí se nota que empieza a perder un poquito estas devociones”, manifestó el Rector del Templo de San Francisco.

Desde que se fundó la ciudad la Virgen de la Purísima Concepción se convirtió en la Patrona de Celaya, de ahí a la fecha esta advocación de la Virgen María le ha dado identidad al municipio. Le ha dado vida a la historia de los celayenses, se encuentra en el escudo y en el nombre original de la ciudad: Virgen de la Purísima Concepción de Zalaya; y además miles de personas recurren a ella cuando ocupan un milagro.

“Desde la fundación de la ciudad se mandó traer esta imagen, precisamente ésta de la Purísima como un signo de consagración de los habitantes de aquí a la Madre de Dios. No solamente es importante a nivel religioso sino también para la Ciudad porque ha sido nombrada Patrona de la Ciudad de Celaya, tan es así que se espera que todo celayense católico tenga un aprecio y una devoción particular a la Purísima Concepción por ser la Patrona de la Ciudad”, señaló el rector del Templo de San Francisco.

¿Cuál es su historia?

Fernando Amate, cronista de la ciudad, contó que. aunque la fundación de Celaya se dio en 1570, fue hasta alrededor de 1573 que comienza el culto a la Purísima Concepción cuando se instalan en Celaya los primeros frailes franciscanos.

“La advocación de la Virgen María más querida por los celayenses, es la que hoy conocemos como la Purísima Concepción de Celaya, Reyna y Patrona de la muy leal y noble ciudad de Celaya, esta fe se viene a presentar, esta devoción es de los inicios de la fundación de Celaya alrededor de 1570, pero es hacia 1573 que llegan a Celaya ya de manera muy formal los padres franciscanos a hacer labor de evangelización, ya había algunos antes de la Fundación de Celaya pero tenían su monasterio en Celaya, hacia 1573 se establecen en Celaya y su patrona es la Concepción”, señaló.  

Amate contó que los sacerdotes franciscanos a su llegada comenzaron a promover la devoción a la Virgen de la Purísima Concepción, y es Martín Ortega y su esposa Magdalena de la Cruz quienes mandan traer una imagen desde España. La cual les costó 350 pesos –que ene se entonces era mucho dinero-, con la finalidad de que los celayenses tuvieran una imagen física de la deidad.

No se sabe con exactitud la fecha en que fue traída a Celaya la imagen de la Purísima Concepción que se venera en el templo de San Francisco; pero sí consta por la tradición y por documentos, que es tan antigua como la misma ciudad.

En un escrito firmado por el escribano Público Hernán González, hecho en Celaya el día 8 de diciembre de 1597, se menciona que una procesión salió ese día del templo de San Francisco, como era costumbre en la villa de Celaya, la cual se hizo con mucho ornato e insignias y aplauso y con la imagen de la Señora de la Concepción.

“Los franciscanos comienzan a promover la devoción de esta advocación de la Virgen, entonces un matrimonio español radicado en Celaya de apellido González, viendo esta devoción y viendo que ellos también eran devotos mandan traer de España la Virgen, llega a Celaya un 24 de diciembre pero no se tiene el año exacto”, señaló.

Se dice que los primeros conquistadores y pobladores juraron Patrona de Celaya a la Purísima Concepción.

Al pie de la imagen hay una inscripción en caracteres muy antiguos que dice: “Se hizo devoción de D. Martín Ortega y su esposa los que hicieron la donación a este Colegio, de esta imagen, y tres renovaciones, que le han dado ha sido a costa de este Colegio y está presente fue a 21 del mes de julio del año de 1764 siendo Guardián Fr. Domingo de Ocaranza”.

En base a documentos originales que se guardan en el Archivo del convento de San Francisco, se desprende que la imagen de la Patrona Principal de esta ciudad fue traída de España muy a los comienzos de la población, en el último tercio del siglo XVI.

Desde inicios de la ciudad, en los documentos oficiales y en la correspondencia privada se mencionaba a esta ciudad como “Celaya de la Purísima Concepción”.

El título “de la Purísima Concepción” se usó en todos los documentos civiles desde la fundación de la ciudad hasta que se promulgaron las Leyes de Reforma.

Cien años después de la llegada de la Virgen a Celaya, se hacían fiestas solemnísimas el 8 diciembre.

Una tragedia

Una de las tragedias que ha vivido la virgen es cuando en 1904, se suscitó un incendio en el Templo de San Francisco durante la madrugada. Ese día las campanas de los templos daban toque de alarma anunciando incendio; los vecinos abandonan el lecho y se lanzan por las calles preguntando por el lugar donde aquél se había declarado, y muy pronto se supo que el templo de San Francisco era presa de las llamas; que el altar mayor es el más atacado por el fuego y que éste había reducido a cenizas el nicho que guardaba la venerable imagen de la patrona de la ciudad y que la misma imagen era una enorme antorcha que ardía.

 Al saberse esto, la consternación del pueblo fue tremenda y la tristeza se dejó oír no sólo en el templo, sino por las calles y en las casas de toda la población. Sin embargo la sorpresa fue mayúscula cuando se percataron que el fuego consumió las vestiduras que le adornaban y fundió el oro y la plata de la aureola que ostentaba en su cabeza, pero la imagen se mantuvo intacta sólo presentó una ligera quemadura en la punta de la nariz y las extremidades de los dedos. Ese día por la tarde fue expuesta para el pueblo.