En Celaya, la cartonería está más ‘viva’ que nunca

Los expertos en color y forma de estas artesanías relatan su origen y los cambios de este trabajo de siglos, que se remonta incluso a la época de la llegada de los españoles a América

Roberto Lira

Celaya.- A lo largo de su historia, Celaya se ha distinguido por su cultura y artesanías, de las cuales, resalta la cartonería, una actividad donde los artesanos celayenses se han distinguido a nivel nacional por sus juguetes hechos de cartón que, a la fecha, siguen conquistando a chicos y grandes.

Surgir del ingenio

Para Fernando Crisan, promotor cultural del Instituto de Arte y Cultura de Celaya, hablar de la cartonería es remontarse a la época de la conquista y la fusión de culturas que trajo la llegada de los españoles a Mesoamérica, donde se realizaban juguetes de barro; “algunos de estos, eran muñecas articuladas con los que jugaban los niños de la época prehispánica que posteriormente se combinarían con las que trajeron los ibéricos”.

Detalló que los españoles trajeron al Nuevo Mundo un material llamado sololoi, antecedente del plástico, con el que se realizaban muñecas. Sin embargo, estas eran muy caras y en la época porfiriana se vendían en los centros comerciales o en las tiendas para gente adinerada.

Además, el sololoi era un material muy delicado, por lo que realmente ni siquiera eran usadas como juguetes y regularmente se compraban para exhibirlas en las habitaciones de los niños. Esto propició que los artesanos mexicanos cubrieran con cartón las muñecas articuladas de barro para crear unas de cartón y así nació la cartonería.

Un pulso religioso

Históricamente se han producido diferentes tipos de juguetes de cartón en Celaya, pero los principales han sido las muñecas articuladas que se distinguen por sus colores y símbolos prehispánicos como: los chacos, cascos y espadas que hacen referencia a los soldados romanos característicos de la Semana Santa, y los judas, representados como demonios, figuras o políticos creados de manera sátira, a los que se les colocaba un cuete y eran quemados al mediodía del Sábado de Gloría.

Al igual que con las muñecas de cartón, los judas tienen su origen en tradiciones que trajeron los españoles en las que se quemaban muñecos de paja o carrizo y con el tiempo y el crecimiento de la cartonería se hicieron de cartón.

Raíces de cartón

Mario Tierra Blanca forma parte de la quinta generación de artesanos cartoneros, recordó que desde su abuelo y tíos, su familia ha tomado este oficio, mismo que ellos recibieron de sus bisabuelos y tatarabuelos, quienes en un inicio se dedicaban sólo al forrado de los moldes, entregaban las piezas en blanco para que los pintores diseñaran los acabados y posteriormente los comercializadores las vendían. Fue su abuelo quien comenzó a pintar las piezas que producía y a buscar plazas donde vender el producto, siendo pioneros en muchas ferias de Celaya y la región.

De la misma Manera, en la zona entre el barrio de San Antonio y el barrio de Tierras Negras había más de 20 talleres que producían una gran cantidad de juguetes que se comercializaban en diferentes partes de la región y a nivel nacional, saliendo en camiones tipo trotón a vender sus piezas por la magnitud de la producción, la cual actualmente ha disminuido considerablemente.

Morir y resucitar

La reducción en la venta y producción de estos juguetes se debe a diferentes motivos, como la reubicación de los productores en la década de los 80, cuando los retiraron del centro y tuvieron que salir a los municipios de la región para vender sus productos, posteriormente, cuando se retomaban espacios en el centro de la ciudad, la prohibición de la pólvora tras las explosiones del Domingo Negro trajo consigo prácticamente su eliminación.

No obstante, en la actualidad se trata de dar más difusión con la apertura de espacios y la participación en diferentes eventos municipales.

Por su parte, Fernando Crisan coincidió en que hoy en día los principales cartoneros reconocidos a nivel nacional son celayenses, además la cartonería en la ciudad está más viva que nunca, ya que desde el Concurso Estatal de Cartonería del año pasado, la mayoría de los participantes fueron jóvenes y niños, lo que quiere decir que se está haciendo una transición generacional.