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Dos 19-S; dos polos

Criticado severamente el presidente Miguel de la Madrid por desdeñar la ayuda en especie para enfrentar la emergencia del primer 19 de septiembre, al final debió recular ante la presión de los medios.

Sin embargo, la factura de la reconstrucción, calculada en 5 mil millones de dólares, se cubrió con préstamos extraordinarios por parte de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

La bolsa alcanzaría para reconstruir viviendas en las colonias Roma, Doctores y Narvarte; dotar al Barrio de Tepito de edificios de dos pisos en sustitución de vecindades, además de levantar campamentos para atender el paréntesis.

La destrucción de aquel 19 de septiembre de 1985 fue 85% mayor a la actual.

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Aunque países como Rusia han enviado ya efectivo, concretamente 20 millones de euros, la promesa es mantener la cadena, en un marco en que otras naciones harán lo mismo en las próximas semanas.

La propia Organización de las Naciones Unidas aportó un millón de dólares.

Por lo pronto, las donaciones privadas acumulan una bolsa de varios cientos de millones de dólares.

Aunque el gobierno no ha descontado la posibilidad de créditos internacionales, empezando por hacer uso de la línea pactada con el Fondo Monetario Internacional de 72 mil millones de dólares, en larga espera de ejercicio, la cautela se explica por el sobreendeudamiento alcanzado.

Salvado el amago de las calificadoras internacionales de degradar la calidad crediticia del país cuando el monto total, incluidos avales a Pemex y la CFE, había llegado al equivalente a 50% del Producto Interno Bruto, la promesa es cerrar el sexenio con 48%.

Se diría, pues, que la nueva tragedia, con extensión a cuatro entidades federativas, nos alcanzó con el bote de facturas pendientes de pago al límite.

Ahora que la cifra para la reconstrucción que ofrece el gobierno, 38 mil millones de pesos, frente a los 5 mil millones de dólares que plantea Consultores Internacionales o los 2 mil 500 que calculan los analistas de Bancomer, se desinfló intencionalmente para evitar ajustes severos al presupuesto del año próximo por parte del Congreso.

La cobija tiene mínimas opciones de jaloneo, entre otras cosas por la descomunal erogación que representa el pago del servicio de la deuda; los remanentes de las facturas para los rescates bancario y carretero, y el elevado reclamo de gasto corriente, es decir sueldos y prestaciones para los servidores públicos, además del costo de la maquinaria.

Naturalmente, el año electoral reclama guardaditos para promoción directa e indirecta del voto hacia el partido oficial, ya desde programas sociales; inauguraciones espectaculares de obras, con énfasis en salud, y desde luego, el apoyo subterráneo a las campañas.

El México está de pie se trocaría por el gobierno está de pie, aunque haciendo caravana con sombrero ajeno.

Balance general

Reacia la Secretaría de Economía en mantener por un tercer periodo aranceles extraordinarios para ciertos productos de acero procedentes de China y otros países, hete aquí que finalmente la catarata está disminuyendo: Durante enero-julio se redujeron 8.4% las importaciones.

En el mismo periodo de hace dos años el flujo se había incrementado en 75%.

En ese contexto es que empresas como Ternium y Arcelor Mittal han ofrecido incrementar sus inversiones en el país. El monto previsto conjunto sería de 2 mil 400 millones de dólares.

Sostenida en tres periodos de seis meses el recurso que prevé la Organización Mundial de Comercio cuando un flujo extraordinario de importaciones coloque en riesgo a una rama productiva, la salvaguarda termina el seis de octubre próximo.

Como usted sabe, el fenómeno lo provocó una sobreoferta de China.

¿Solidaridad?

Al fragor del sismo del 19 de septiembre de 1985, volcada la solidaridad frente a la descomunal tragedia, los representantes empresarial y obrero ante el Consejo Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social renunciaron a los honorarios que les paga el organismo.

Ahí estaban, por ejemplo, Fernando Yllanes Ramos y Rafael Lebrija.

El gesto, hasta hoy, no se ha replicado.

Actualmente los miembros no oficiales del órgano, tres de la Concamin y uno de la Concanaco en la parte patronal, perciben emolumentos por cerca de 150 mil pesos mensuales.

Adicionalmente, la instancia de seguridad social les entrega un fondo de apoyo para los organismos de 20 millones de pesos, cuyo destino se volvió nebuloso durante la gestión de León Halkin como presidente de la cúpula industrial.

¿No sería el momento de renunciar a recursos que pudieran donarse a la reconstrucción de la infraestructura herida del IMSS?

Herrera al CCE

La insistencia de la directiva de la Concamin de resolver la sucesión de su presidente, Manuel Herrera, con un candidato de unidad apunta hacia ofrecer un escenario de fortaleza en la intención de éste de pelear por la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial.

La cúpula industrial ha estado ayuna de la posición, pese a la promesa de rotación entre los organismos que integran a la instancia, desde hace 20 años.

El último presidente salido de las filas del sector productivo fue Jorge Marín, quien sólo duró un año en el cargo en la posibilidad de tres.

Hasta hoy, sin abrirse el proceso, se han pronunciado como posibles el expresidente de Canacintra, Rodrigo Alpízar y el expresidente de la Asociación de Industriales del Estado de México, Francisco Cervantes.

Se presume, además, que deshojan la margarita el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Gustavo Arballo, y el jefe del ‘cuarto de junto’ en la renegociación del TLCAN, Moisés Kalach.

Índice de confianza

De acuerdo con la casa de bolsa Invex, durante septiembre pasado se incrementó el índice de confianza del consumidor de 88.5 a 89.2 puntos, lo que implica un salto de 6.1% con relación al mismo mes del año anterior.

Sin embargo, la encuesta que mide la certeza de la población en adquisición de bienes duraderos se levantó con límite al 20 del mes, es decir no refleja el ánimo de los hogares tras el sismo.

De acuerdo a ello disminuyó el ambiente de incertidumbre respecto al rumbo de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.