Son días donde es necesario tener mucha atención y prudencia a la hora de administrar el dinero. En el orden local, nuevamente la inflación se acelera, luego de que en diciembre y enero mostrara una reducción leve. La primera quincena de febrero presentó al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) un aumento de 0.42 por ciento respecto a la quincena anterior; un anualizado de 7.22 por ciento, según lo informado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

La inflación está haciendo estragos en las familias mexicanas. Es en la “canasta básica”, 33 productos que deberían ser indispensables en la dieta de la población de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, donde el aumento hace evidente la precarización de los ingresos de los trabajadores. La canasta se elevó a enero a los mil 997 pesos; a tres pesos de romper la barrera de los 2 mil.

El leonés y presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y Servicios (Concanaco Servytur), Héctor Tejeda Shaar, ha referido que los comerciantes han intentado no aumentar los precios, pero los costos operativos han hecho inevitable el ajuste de precios finales. Uno de esos costos operativos es el uso de energéticos.

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Sirva de referencia señalar que este año la llamada cuesta de enero ha sido la más complicada para las familias mexicanas en 21 años. En 2001 la inflación interanual se colocó en 8.11 por ciento, en diciembre de 2021 fue de 7.36 por ciento.

Con estos datos, analistas de diversas consultoras y del propio Banco de México advertían un escenario difícil para la economía familiar, al menos hasta junio o julio, pues han tenido que sujetarse a endeudamiento. No se había integrado aún el factor de la guerra Rusia contra Ucrania, donde jugará un papel muy relevante el precio de los energéticos.

Hasta ahora, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha estado subsidiando el precio de los combustibles al absorber el pago del IEPS (impuesto especial a productos) en las gasolinas. De acuerdo con la ley, para 2022 el estímulo máximo que se aplicará a la gasolina Magna será de 5.4917 pesos por litro; para la Premium de 4.6375 pesos y para el diésel de 6.0354 pesos por litro. Ya se llegó a ese límite, y con el aumento de precios de las gasolinas, las cuales importamos en buena medida, el estímulo puede aumentar más.

Este subsidio impacta seriamente los ingresos pronosticados del gobierno federal, es un boquete que crece y crece, aunque por otro lado es un esfuerzo para evitar que se dispare mucho más la inflación. Habrá que ver cuánto lo puede aguantar la Federación, máximo que los precios del barril de petróleo superaron los 100 dólares por unidad. No debe olvidarse que nuestro crudo sube de precio, que representa mayores ingresos por exportaciones, pero vendemos mucho menos por disposición presidencial y porque no generamos tampoco suficiente. Y lo que si se sostiene es la importación de gasolinas. Una fuerte presión.

Este miércoles, la nueva gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, presentará el informe trimestral de inflación y lo más importante: las previsiones para este año en inflación, tasas, crecimiento económico, evolución de crédito y el sistema de pagos. La información tendrá que incorporar, necesariamente, los nuevos escenarios internacionales.

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Hasta el momento, el comportamiento en Guanajuato ha sido de una inflación superior al promedio nacional. A finales de enero estaba colocada en 7.39 por ciento, 0.32 por encima de la general, mientras que el impacto mayor ha sido en el precio de alimentos, con 10.92 por ciento.

La inflación golpea a las clases sociales con menos recursos. Las empobrece. Esto implica también efectos colaterales en otros aspectos de la economía. Por cierto, en este contexto, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) dio a conocer los resultados del estudio “Estados con Lupa de Genero”, ahí Guanajuato está en los últimos lugares, el 29, lo cual implica que las mujeres encuentran más complicaciones ocupar una plaza laboral y las que la tienen destinan más de 48 horas a la semana al trabajo y también realizan actividades no remuneradas, como labores del hogar. Resienten con profundidad la inflación.

Así las cosas, la pregunta es si habrá una respuesta, ante condiciones cada vez más desfavorables, por parte de las autoridades estatales para atenuar lo que se le está viniendo encima a las familias guanajuatenses. Ya sabemos que no habrá mucho por hacer desde la Federación.