Este fin de semana la invitación es a que todo mundo se quede en casa. No festejar absolutamente nada para empezar a ver una disminución en los casos, tener una mayor holgura en cuanto a los hospitales que están operando a su máxima capacidad, públicos, privados, federales y estatales”.





Daniel Díaz Martínez

De por sí suena hueco todavía el optimismo del gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo que celebra una cifra a la baja de homicidios dolosos en Guanajuato en lo que va de enero con respecto al mismo período de años anteriores, más lo es cuando el pasado viernes, el gobierno federal oficializa la realidad del país en materia de desapariciones forzadas.

Y que en esas cifras Guanajuato ocupe los primeros sitios en el horror de las fosas clandestinas y los cuerpos recuperados, tanto a nivel estatal como en municipios.

Han bastado cuatro meses de labores de las comisiones Nacional y Estatal de Búsqueda para comenzar a descubrir el nivel de la tragedia de una de las consecuencias más dolorosas de la violencia homicida en nuestro país y que la Fiscalía del Estado -su titular- había decidido desdeñar.

Sólo detrás de Jalisco que tiene 433, Guanajuato concentra 204 cuerpos recuperados y en cuanto a municipios; detrás de El Salto y San Pedro, Salvatierra, Acámbaro y Cortazar son las ciudades donde se han recuperado más cuerpos.

Y ese es justo el flanco más doloroso. El gobernador suele decir en las últimas semanas que así como tomó años que Guanajuato llegase a los primeros lugares de violencia en el país, el mismo tiempo llevará devolverle la paz.

Que no será como por arte de magia que nuestra entidad remonte ese problema.

Y el diagnóstico es entendible, pero no se puede obviar que justo ahora que comenzamos a descubrir los alcances del drama de las fosas clandestinas, tenemos que recordar que se trata en el origen de un problema negado por el propio fiscal durante el sexenio anterior.

Y más allá de esa deuda que se comienza a saldar con la nueva estrategia del gobierno federal, el gobernador Rodríguez Vallejo debe recordar que cuando decidió apostar por el mismo fiscal, uno de los costos es este drama que ahora se evidencia.

Hay cosas que la Fiscalía puede discutir que no le competen o que comparte responsabilidades con autoridades federales, pero este en particular de las fosas clandestinas fue negado e ignorado por su titular.

Eso no se puede olvidar porque significa el dolor de muchas familias que no conocen el paradero de los suyos. Las cifras ahí están y siguen en proceso porque las búsquedas no han concluido.

Pacificar Guanajuato no sólo significa disminuir consistentemente las cifras de homicidios dolosos (lo cual no se logra aún). Implica conocer la verdad de esas otras realidades colaterales a esa violencia de los últimos años y también satisfacer la demanda de justicia y fin a la impunidad de los dolientes.

Mientras eso no ocurra, cualquier cifra alegre seguirá siendo hueca.

Por fin salió la convocatoria para elegir candidatos a alcaldes morenistas. La novedad es que los tiempos son más alargados de los que se había dicho. No habrá candidatos el día de San Valentín, como se había comentado de parte de la autoridad estatal.

Los precandidatos a alcaldes y alcaldesas (sin planilla) podrán hacerlo de ahora hasta el 7 de febrero; los que quieran ser diputados locales, tendrán como fecha límite el 14 de este mes y el 21 los que quieran ser miembros de una planilla de Ayuntamiento.

La validación de registros se dará hasta el 20 de marzo para el caso de los aspirantes a ayuntamientos y el 4 de abril para quienes quieran ser diputados.

Es decir, habrá un margen más amplio para la aplicación de las famosas encuestas. En otras palabras, 50 días mediarán para la definición de candidaturas, para que vuelen gritos y sombrerazos al estilo Morena. Mucho tiempo para dar por descartado a alguien o como candidato a alguien más.

GERARDO SÁNCHEZ: A DOS AÑOS DEL ÚLTIMO ‘AGANDALLE’ PRIISTA

No era el candidato idóneo para el PRI en Guanajuato en 2018 ni lo quería tampoco el aspirante presidencial José Antonio Meade. No es que José Luis Romero Hicks fuese un candidatazo porque igual también iba a perder.

Pero al final, el ‘agandalle’ de Gerardo Sánchez de la candidatura a gobernador en 2018 era el colofón más natural a la decadencia del PRI guanajuatense que entregó sus peores resultados en la elección de 2018.

Fue el triunfo de un político calculador, hecho a la vieja usanza tricolor, que cinco años tejió una alianza con dos (Miguel Chico y Bárbara Botello) para apoderarse del Comité Estatal del PRI, agandallar posiciones y candidaturas en 2015, aguantar el vendaval post-derrota de esa elección, mantenerse en una pieza, no ceder posiciones y gobernar con personajes de bajo perfil y mano de hierro el partido en Guanajuato.

Sánchez García fue candidato pese a la dirigencia nacional del PRI y al candidato presidencial que quería hacer mancuerna con cualquiera, menos con él.

El PRI le entregaba la nominación al dueño de la estructura que nunca tuvo voluntad de cicatrizar heridas o seguir de frente con su legión de incondicionales para que sean ellos y solo ellos, los administradores de lo que sus detractores vaticinaban como seguro y sonoro descalabro.

Y así ocurrió. Gerardo Sánchez puso candidatos, entregó ‘pluris’ locales a sus incondicionales y llevó al PRI al desastre.

No por nada, él desapareció de la escena tras la fallida campaña y hoy, ni Chico ni Bárbara Botello -sus aliados en 2014- están ya en el partido. Vamos, ni siquiera Francisco Arroyo, quien fue el jefe de bloque que destronó en aquella contienda de hace siete años.

El PRI se perfila en este 2021 a profundizar su crisis que podría encaminarlo a a la atomización que lo llevaría a ser parte de ‘la chiquillada’ política en Guanajuato.

COVID-19 Y REDES: CUANDO LO FESTIVO SE VUELVE TRÁGICO

Nunca como en estos tiempos, las redes sociales se habían convertido predominantemente en un gigantesco obituario en el que no hay día que un conocido, un familiar, un amigo, reporte la muerte por covid-19 de alguien cercano.

Hoy, la gravedad de la situación que vivimos no la medimos por las cifras que da el gobierno federal en las vespertinas o el gobierno estatal en el corte semanal o el Centro de Información Geográfica con los casos activos.

Hoy, el dolor nos sorprende en un tuit o en un post de Facebook. Las redes sociales que antes eran una galería de alegría y diversión, ahora son la expresión del drama del momento y no hay tregua.

Los dolientes aparecen a todas horas. Pero también las peticiones de oxígeno medicinal para los pacientes que tratan de recuperarse en casa. Escenas dolorosas que solo confirman el momento trágico que hoy vivimos.

La súplica del secretario de Salud, Daniel Alberto Díaz el pasado viernes en la rueda de prensa semanal para hacer el corte de caja de covid-19 en Guanajuato es elocuente: solo con el confinamiento podrá cortarse la cadena de contagios, bajar las cifras de muertes y empezar a despresurizar los hospitales públicos y privados que trabajan a su máxima capacidad.

El panorama que deja esta semana y el cierre del mes de enero es sombrío. Será -sin lugar a dudas- el mes con más contagios, el mes con más fallecidos, el mes en el que se rompieron los récords y en el que los hospitales se encuentran casi al tope.

Infructuosos han sido los llamados de la autoridad que semana con semana reportan la clausura de fiestas que reúnen a decenas o centenares de personas. Y como no pueden conocer el origen de cada contagio, no saben a ciencia cierta la fuente principal de tantos casos.

Se presume que ahora las reuniones familiares en domicilios aportan el mayor riesgo. Pero tal parece que nadie experimenta en cabeza ajena mientras las cifras no ceden y el riesgo del colapso hospitalario sigue presente.

Un drama para la posteridad que nadie imaginó con estos niveles. Y todo mientras la vacuna aún se ve lejos como el remedio por excelencia para lograr la famosa inmunidad de rebaño. Desde luego, algo no han hecho correctamente las autoridades pero es falso aquello que dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador de que el pueblo se ha mostrado a la altura de las circunstancias.

Felizmente, el mandatario está de regreso pero se mantiene fiel a esa visión optimista sobre el repunte de la economía y el control de la pandemia.