El guanajuatense es un mocho calificado: Carlos Fuentes

Se cumplirán siete años de la muerte del escritor. Foto: Especial

Se cumplen 7 años de la muerte del escritor mexicano que criticó dura y sagazmente al estado; en su texto ‘Las buenas conciencias’ intentó recrear su visión de lo que era Guanajuato

Óscar Jiménez

Guanajuato.- La precisión al ‘entintar’ de Carlos Fuentes, dio pauta para que narrara al México que le tocó vivir… incluido el estado de Guanajuato, al cual le daría el crudo adjetivo de pueblo ‘mocho’.

“Guanajuato es a México lo que Flanes a Europa: el cogollo, la esencia de un estilo, la casticidad exacta. La enumeración de los hombres públicos guanajuatenses sería interminable, pero el número apenas indicaría la profundidad del sentimiento político mexicano en esta región que se precia de ser la cuna de la Independencia”. Carlos Fuentes, Las buenas conciencias

Curiosamente, un Día del Maestro pero del año 2012, falleció uno de los escritores mexicanos más prolíferos de la historia: Carlos Fuentes, que así como se desempeñó como académico de universidades importantes a nivel mundial como Columbia, Harvard o Cambridge, la vida también le dio tiempo para plasmar las ‘regiones más transparentes’ del país.

Dentro de su amplio repertorio de obras, muchas de ellas acentuadas en el territorio mexicano, destacó ‘Las buenas consciencias’, que fuera la segunda novela publicada de Fuentes hace justamente 60 años (1959) y donde haría hincapié en la vida de Jaime Ceballos, un joven adolescente criado en el seno de una familia guanajuatense con usos y costumbres muy particulares.

El misterio mexicano

Aunque Fuentes nunca se asentó de lleno en México, debido a que su vida fue un periplo al radicar en diferentes países y actividades, siempre que tenía la oportunidad de hablar de sus rincones no dejaba pasarla y la exponía con una característica vida que sólo él podía brindarle.

Por su parte, el escritor mexicano Alfonso Reyes significó un parteaguas para el autor de ‘Aura’, puesto que el mismo Fuentes así lo contó hasta el final de sus días: “la mujer de Alfonso me cuidaba mucho (…) Aprendía literatura en las piernas de Alfonso Reyes”, dijo en una entrevista.

A partir de esos ojos, y sus constantes visitas, principalmente a la Ciudad de México, Fuentes se interesaría en lo que ofertaba México como país, a la par de intentar desenredar las relaciones diplomáticas entre éste y los Estados Unidos.

En la ‘región más opaca’

Aunque no hay suficiente registro de su paso por la provincia del país, sus textos reflejan que tuvo la oportunidad de toparse de cerca con pueblos pequeños y externos a la vorágine de la capital como lo fue Guanajuato.

“Así, el guanajuatense es un mocho calificado. Un mocho laico (como todos los eficaces) capaz de servir a la iglesia más oportuna y que, en su concepto, garantice la mejor administración práctica de la ‘voluntad general’ teórica”

Muestra de ello, se encuentra en el escrito de 1959 ‘Las buenas consciencias’: “inteligentes, de propósitos internos claros y manera exterior velada, herederos de una tradición que el excesivo centralismo mexicano no ha alcanzado a destruir, los guanajuatenses representan la cima del espíritu del centro de la República”.

Carlos Fuentes vivió 83 años, del 11 de noviembre de 1928 hasta el fatídico 15 de mayo de 2012, justo hace siete años de este pequeño recuerdo.