“Sí escuché lo que dijo. Pues que nos tiene mucho en la mente el presidente, que ahora que nos tiene en la mente que nos ponga la de ‘Siempre en mi mente’ de Juan Gabriel o una de esas porque siempre nos trae en la mente, espero la cita para platicar con él y espero que me la dé”

Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, gobernador de Guanajuato

El expresidente Vicente Fox Quesada tuitea casi todos los días y a cualquier hora para lamentar decisiones del inquilino de Palacio Nacional y su adversario histórico, Andrés Manuel López Obrador. Se ha quejado del manejo de la pandemia, de la consulta para enjuiciarlo, se ha solidarizado con Ricardo Anaya y muchas cosas más.

Pero si usted revisa, no emitió una sola opinión sobre la decisión de dejar a León sin agua de El Zapotillo. Un tema que bien valdría la solidaridad del exgobernador y exmandatario federal con un proyecto vital para Guanajuato que aparentemente sepulta el líder de la 4T.

Pero su postura ha sido el silencio. Quizá porque sepa que lo que diga en ese tema puede ser usado en su contra porque él tuvo el poder presidencial para empujar con todo y ayudar al estado que gobernó con un proyecto vital, topara donde topara. Agua para León en el sexenio de Fox no se pudo. Total si al final, lo iban a acusar de neoliberal, de no entender los derechos de las comunidades, de hacer una obra con todo y sus costos políticos, iba a ser para su estado de origen.

No lo hizo. Quizá porque no quiso o probablemente porque aunque quiso no pudo.

Por eso, hoy los panistas tendrían que medir sus señalamientos del castigo a Guanajuato del presidente López Obrador. Desde luego que hay motivos para pensarlo. La insistencia en cambiar al Fiscal Carlos Zamarripa. La exclusión de El Zapotillo. Las escasas visitas al estado. Los constantes señalamientos a la violencia en el terruño.

Lo cierto es que si hoy Guanajuato es castigado, en su momento tampoco fue premiado ni recibió ese “extra” que esperaban muchos por la oriundez del presidente Fox.

Confrontar y polarizar son 2 verbos que López Obrador ha sabido conjugar y ejecutar en su vida política y como presidente lo sigue haciendo. Es la especialidad de la casa. Todo lo mete en el mismo costal de su escala de valores que aplica para todos menos para los suyos. Los grupos de interés impidieron en 2006 que ganara en Guanajuato. Los poderosos son los que mantienen a Carlos Zamarripa. Son los mismos los que armaron el proyecto fallido de El Zapotillo según sus dichos.

Acusar a la mafia del poder articulada en esta tierra, inexpugnable para Morena, para evitar que su movimiento avance según sus dichos. No importa que sea juez y parte. Porque hoy no es opositor sino un gobernante con responsabilidades para dotar de paz a todos los ciudadanos y para resolver los problemas de todas las entidades.

López Obrador atiza el fuego, construye sus propios fantasmas y los adecúa a su discurso de buenos contra malos.

Y Diego Sinhue, el gobernador poco habituado a subirse al ring ya le respondió. Nada bueno puede presagiar ese choque. Nada bueno para los ciudadanos que miran como las diferencias políticas, vuelven a tronar la posibilidad de soluciones.

Aliados y fanáticos se baten en defensa de su gobernante, su tlatoani. En ambos frentes. La derrota de la política en toda la extensión de la palabra.

El que maneja la cuenta en Twitter de Seguridad León debe ser un gran detractor del titular de la dependencia Mario Bravo Arrona y de la estrategia en esta ciudad por haber subido un tuit en el que detalle sobre la detención de 2 empleadas de la sucursal de una tienda de autoservicio en la que laboran.

“Susana y María, empleadas de una tienda de autoservicio ubicada en el bulevar Hidalgo y Dibujantes en la colonia Echeveste, fueron detenidas por presunto robo de abarrotes en la tienda en la que colaboran. Se les aseguraron los artículos”, señala el mensaje.

Ridículo que la autoridad difunda ese tipo de mensajes cuando León atraviesa por una crisis de homicidios y hay asaltos en la vía pública, ladrones que entran a las casas. Y Mario Bravo y sus muchachos se preocupan por difundir el robo al interior de una empresa que poco o nada tiene que ver con la seguridad pública.

LA COOPTACIÓN DEL PAN; ANTES, CON PRECIO; HOY, DE GRATIS

La historia podría resumirse de una forma muy simple. En Guanajuato hace años el PAN necesitaba cooptar a diputados inicialmente opositores ofreciendo cargos para sumarlos a sus filas o simplemente adherirlos a una causa. Hoy, llegan solos, sin necesidad de ofrecerles nada.

Justo hace 10 años, se registraba la fracción mayoritaria en el Congreso local le negó la solicitud de licencia que planteó el entonces diputado del partido Verde David Cabrera.

La aplanadora azul argumentaba que era una incongruencia que el susodicho legislador primero hubiese ido a solicitar el voto de los ciudadanos y que luego, simplemente quisiera solicitar licencia.

Este argumento lo esgrimió entre otros, el entonces diputado panista, Francisco Amílcar Mijangos quien se puso a dar clases de ética política aunque en los hechos los panistas no honraran en lo más mínimo esos baños de pureza que entonces se querían dar.

Desde entonces, el PRD le engordaba el caldo al panismo gobernante: José Luis Barbosa votó con ellos. El ahora gobernador Diego Sinhué Rodríguez Vallejo era diputado local en esa legislatura.

David Cabrera se convertiría luego en director del Registro Público de la Propiedad del gobierno estatal y lo bautizaron entonces  con el mote de “pay de limón” porque era verde por dentro pero “puro pan” hacia afuera.

Fue una de las más recordadas historias de cooptación de diputados de otro partido por el PAN Gobierno. En algún momento, la priista Rosario de la Vega Mayagoitia se alineó al PAN y años después obtuvo un cargo en el poder judicial.

De forma más reciente, la perredista Claudia Silva fue la candidata del PAN en Acámbaro y ganó la alcaldía. En todos los casos, hubo una contraprestación a los que cambiaron de chaqueta.

Pero todo se moderniza hasta llegar a los modos actuales cuando sin ningún incentivo, el priismo con el próximo diputado local Alejandro Arias defiende sin rubor al Fiscal Carlos Zamarripa y carga toda la culpa a la Federación.

El PAN ya no necesita de cooptar. Los alineados llegan solitos.

LÓPEZ OBRADOR-DIEGO SINHUE: ¿AGUA PARA NADIE EN ESTE SEXENIO?

No habrá presa El Zapotillo ni acueducto para León y Los Altos de Jalisco en este sexenio pero es probable que ni siquiera Guadalajara pueda la obra anhelada como la aseguró el presidente el pasado 14 de agosto.

En otras palabras, no habría agua no solo para León. Tampoco para Guadalajara. Agua para nadie. Ese es el sentir y la proyección que se hace desde el lado guanajuatense una vez que baje la estridencia de los posicionamientos de los que están en pro y en contra de El Zapotillo.

Y el razonamiento tiene su lógica. En sentido estricto, hoy solo hay un anuncio. En efecto, es la palabra presidencial que compromete la no inundación de los pueblos de Temacapulín, Acasico y Palmarejo y que la cortina de la presa se mantenga a 80 metros de altura y que las aguas que se capten solo beneficien a la zona metropolitana de Guadalajara. Ni siquiera Los Altos se verían beneficiados.

El siguiente paso es aterrizar esos anuncios en documentos y eso implica la modificación de acuerdos que datan de hace más de 2 décadas. En concreto, el acuerdo de 1995 que le da derecho a León del 24% de las aguas de esa cuenca.

El gobernador de Guanajuato Diego Sinhue tendría 2 opciones llegado ese momento. Aceptar el cambio al decreto o impugnarlo legalmente. Esto último implicaría un litigio y el desafío claro a una decisión presidencial. Lo primero implicaría que Guanajuato acepte una alternativa de la 4T para traer agua a León que ni siquiera se ha esbozado en este momento y ni siquiera haya sido diseñada. Si Guanajuato opta por el recurso de impugnación, entonces no podría hacerse ninguna obra con respecto al acueducto para surtir de agua a Guadalajara mientras no se resuelva el reclamo guanajuatense según algunas fuentes consultadas.

La resolución de estos litigios podría llevar varios años y dejar en el aire el proyecto sin un solo ladrillo más en el resto del sexenio. Si esto ocurre, lo que vimos el pasado sábado en Los Altos quedaría como un anuncio presidencial que lo hace mantener su conciencia tranquila; no habrá afectación para los pueblos que serían inundados que pueden mantener su agradecimiento a López Obrador.

Pero tampoco habría agua para Guadalajara por lo que todavía no tiene mucho que festejar aún es el mandatario jalisciense Enrique Alfaro. A menos que una eventual impugnación de Guanajuato no afecte la obra en tierras tapatías.

Es muy temprano para adelantar vísperas. Ya el gobierno de Guanajuato esbozó el escenario de que este tema pueda ser abordado hasta el siguiente sexenio. La presa va a seguir ahí y lo que hará falta es el acueducto. Al final, otra versión de patear el bote y no resolver el problema pero sí ganar (el presidente López Obrador) un aplauso por salvar a los pueblos de una inundación que de todas maneras no se ha dado en sexenios. Jugar para la tribuna, le dicen.