Noviembre se acerca raudo y veloz y con él, aparejado llegará el cúmulo de actos y opiniones en torno a la forma en que se celebra el Día de Muertos en Guanajuato capital, pues desde hace tres años el alcalde, Alejandro Navarro Saldaña, dio el paso y estableció el llamado Festival del Día de los Muertos, que ha comenzado a encarnar y ser atractivo para los cuevanenses, pero sobre todo para aquellos que llegan a La Cañada en busca de nuevas experiencias o estimulados por el sincretismo contemporáneo. Y si no, que lo digan los turistas chinos que llegan a Guanajuato buscando la ciudad que vieron en la película animada de Disney, Coco, dejando de paso una buena cantidad de yuanes.

En la Ciudad de México, retomarán el majestuoso Desfile del Día de Muertos, aunque esta vez el 31 de octubre, luego de su suspensión en 2020 con motivo de la pandemia. Como se ha hecho praxis este año, el evento también caerá en una suerte de homenaje a la ciudad de México-Tenochtitlan por parte del gobierno de Claudia Sheimbaum, jefa de gobierno y militante de Morena. No hay que olvidar que el desfile surgió luego del impacto que causó la ficción de una película de James Bond, donde había no un desfile, sino una mega fiesta callejera de ‘Muertos’ en el centro de la CDMX. Ante el interés de los extranjeros, que preguntaban por ese evento -inexistente en ese momento- fue que se creó el desfile, con notable éxito, dejando importantes divisas.

No faltarán quienes se desgarran vestiduras por la forma en que se realizan estos eventos y hasta acusen de profanación a la memoria de los muertos por la evolución de estas fiestas populares, si es que las autoridades finalmente deciden exponer alguna momia en el Tercer Festival del Día de los Muertos en Guanajuato capital. Como tal vez hará la activista contra el Nuevo Museo de las Momias, la regidora morenista Paloma Robles Lacayo, ya tan distante del pensamiento científico que presume tener, organizadora de misas de desagravio para las momias de la ciudad, de las que cree su patrimonio desde que fue directora del histórico museo cuevanense

O aquellos que se indignan porque, sobre todo, la niñez y la juventud, en un ejercicio de sincretismo, toman también las festividades de Halloween que llegan desde Estados Unidos y aprovechan para hacer fiesta 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre. Divirtiéndose y tomando aspectos de las culturas de fuera y locales. Como si no se hubiese dado sincretismo entre las creencias prehispánicas y aquellas que llegaron de Iberia hace cinco siglos, combinación de tradiciones e ideas judeo-cristianas, musulmanas y las llamadas paganas.

Ahora, con la existencia de una importante comunidad oriental en nuestro estado, por ejemplo japonesa, hay actividades de honra a los muertos a la usanza de aquellos pueblos.

Lo curioso es que en plena era de la Internet, haya quienes aún salgan con quejas como las dadas por una guanajuatense muy respetable, bajo otro contexto, en 1974 sobre estos festejos, María Luisa ‘La China’ Mendoza de quien en la época del “Arriba y Adelante” pudo leerse un 2 de noviembre en “La A por la mañana” de El Universal: “he visto en revistas y diarios anunciados unos uniformes de kukuxklanes con careta para los niños del Halloween, una especie de fiesta gringa con brujas de escoba y gorro picudo, gatos y calabazas, que en las novelas policiacas es un placer pero que nada absolutamente tiene algo que ver con nosotros, que de la calabaza nomás la tacha. Da grima mirar los resultados: en las colonias elegantes proliferan niños disfrazados que mendigan dulces y dinero, o sea que no solamente se ha enseñado a los riquillos a ya no tener dignidad en la adolescencia y atiborrar las bocacalles pidiendo un aventón en auto de gorra; ahora, desde niños los potentados aprenden la dádiva. O sea que mientras nosotros lloramos el hambre y la necesidad de tanto chiquillo desheredado que pide un quinto o vende chicles o limpia parabrisas, la burguesía copiona de los texanos permite que sus niños entren en casas ajenas vestidos ridículamente, pidiendo pan que sí les dan”.

Para no apasionarse y mejor disfrutar a todo lo que da el Tercer Festival del Día de los Muertos, que organiza la presidencia municipal de Guanajuato, que nos traerá las preciosas trajineras de Xochimilco a la Presa de la Olla, lástima que sin barbacoa, con actores personificando los mitos sobre la muerte de ese centenario pueblo asentado en la Ciudad de México, entre muchos atractivos, le recomiendo leer, amable lector, un texto del Fondo de Cultura Económica, del antropólogo Claudio Lomnitz: “La idea de la Muerte en México”.

Verá cómo es que hemos ido construyendo en México esta celebración del Día de los Muertos desde hace siglos, a veces calificando la creencia de primitiva, otras veces como esencial del nacionalismo o de plano hasta como medio para hacer negocio. Total, son actos de los vivos, jamás de los muertos.

Del Tercer Festival del Día de los Muertos, puedo decir, por mi lado, que es un evento que aprovecha el gran escenario que es Guanajuato, que atrae visitantes y con ellos recursos a una ciudad que se ahoga económicamente. La gente sencilla necesita del turismo, las vacas sagradas que viven de nuestros impuestos, teorizando sobre si se atenta contra identidades y otras cosas, buscando imponer sus ideas, buscan ser sacerdotisas del poder, ellos no buscan llevar el sustento diario sin un peso de respaldo en el bolsillo. Por eso, pondero lo hecho por Alejandro Navarro y su equipo, ojalá haya más políticos en el futuro de Guanajuato que se animen a romper las inercias y saquen raja de lo que La Cañada tiene, para beneficio de todos. Ya una vez lo hizo Enrique Ruelas con Cervantes y puso a Guanajuato en el mundo, por qué no aprovechar a la muerte.

Disfrute la temporada, con su familia, recuerde a los parientes y amigos que se nos han adelantado, vaya al festival del 1 al 7 de noviembre próximo,sólo cuidense de no caer en las garras de la covid-19.