“Si a mí me lo preguntas yo creo que Guanajuato va a estar en el piquito (de la tercera ola) cuando sea el potencial regreso a clases así que necesitamos planear muy bien eso. Yo soy de los que cree que sí hay que considerar el regreso a clases (presenciales). Nada más hay que considerar cómo. A mi si me dicen ¿tus hijos van a ir a la escuela? Yo diría que sí. Nada más voy a checar el protocolo que va a tener la escuela”.

Juan Luis Mosqueda, director del Hospital de Alta Especialidad del Bajío

La velocidad a la que crecen los contagios durante las últimas semanas y particularmente en la primera de agosto con respecto a todo junio, no deja lugar a dudas de que estamos instalados en la tercera ola de la pandemia por Covid19.

Y frente a esa realidad las autoridades federales y estatales están obligadas a reaccionar con atingencia y responsabilidad sobre todo porque a un año de que inició la contingencia y con 2 crisis previas, ya se tendría que haber aprendido la lección. Pero también los ciudadanos y de manera particular, los padres de familia con hijos e hijas en las escuelas.

Desde el gobierno federal, no hay variante y hubo hasta un comunicado en el que se dio a conocer que aún con semáforo rojo, habría clases presenciales porque se considerarían una actividad esencial. El gobernador Diego Sinhue mientras tanto, puso cierto freno a la convicción de alinearse a la pretensión federal del retorno “llueve, truene o relampaguee”.

Dijo el viernes que se seguirán los preparativos para el retorno presencial pero que unos días antes se daría a conocer si el retorno se daría tal como estaba planeado o se retrasaría un poco.

En Guanajuato la pandemia ha acelerado de manera importante cuando apenas transcurre una semana del mes de agosto.

En 7 días se han registrado más de mil 500 casos, es decir, el promedio es de más de 250 cuando en todo julio se habían registrado 4 mil 57 para un promedio de poco más de 100. Y no llegamos ni a un tercio del mes.

En el estado, las últimas 4 jornadas han sido de más de 300 casos cada una.

La transmisión, no hay duda, se da de forma más acelerada y eso lo atribuyen los expertos a la presencia de la variable Delta que no ha demostrado ser más letal pero sí más contagiosa.

El porcentaje de ocupación hospitalaria el 31 de julio era de 10% y ayer ya superaba el 15%.

Los pacientes hospitalizados pasaron de 112 a 154 en una semana. De esa cifra había 72 graves el último día de julio y ayer ya eran 111.

Las defunciones también crecieron al pasar de 11 mil 348 a 11 mil 389 es decir, 41 en 7 días con la aclaración del secretario de Salud de que el reporte de 15 defunciones del lunes se debió a un retraso de reporte del Seguro Social.

El doctor Juan Luis Mosqueda, exsecretario de Salud y director del Hospital de Alta Especialidad del Bajío dijo que en Guanajuato se debe tener conciencia de que no es que estemos mejor que en la ciudad de México  que ya empieza a tener saturación en algunos nosocomios.

Simplemente, advirtió, vamos desfasados pero “de que vamos para allá, vamos para allá”. Será todo un tema polémico si la autoridad mantiene la determinación del retorno porque la pandemia va en ascenso.

Pero frente a tal panorama, hoy no parece lo más sensato instalarnos en el rechazo y la intransigencia sin razón.

Hoy ya están abiertos centros de trabajo, gimnasios, restaurantes, centros comerciales, tiendas departamentales, bares, antros, estadios de futbol, en la inmensa mayoría de ellos, son los adultos los que hacen acto de presencia.

La autoridad lo ha hecho saber que, llegado el momento, el padre o madre de familia que vea riesgoso enviar a su hijo o hija a la escuela, podrá hacerlo con toda libertad.

Lo que no suena congruente es que los adultos que ya hacen vida social casi normal o salen de vacaciones, se opongan a la posibilidad de un regreso a clases presenciales

Desde luego que no puede ser un retorno “al a’i se va” sin reglas y protocolos claros. Esa tendrá que ser la condición.

A propósito del Fiscal Carlos Zamarripa, por primera vez en la historia reciente se da a conocer un dato duro sobre los policías asesinados en Guanajuato.

Dice el funcionario que uno de cada 5 homicidios dolosos en contra de elementos de seguridad se da por sus presuntos vínculos con el crimen organizado. En otras palabras, que un 80% de los policías muertos estaban del lado correcto cuando lamentablemente fueron abatidos. En efecto, aquí sí son más los buenos.

VILLAREAL, TERCER AIRE; REYNOSO, CON LA FUERZA DEL YUNQUE

Son 2 personajes que están muy lejos del círculo cercano del gobernador Diego Sinhue Rodríguez.

Uno, Luis Alberto Villarreal ha tenido un doloroso descalabro en la elección reciente que dio al traste con sus planes de mantenerse vigente para lo que se ofrezca en 2024. La otra, Alejandra Reynoso que se ubica en una posición de privilegio para dar guerra desde donde está con mucho que ganar y poco que perder.

Hace 6 años Villarreal levantaba la mano como aspirante a la candidatura a gobernador en 2018.

Luis Alberto Villarreal tenía todo en contra. Realizaba su último informe de labores como diputado sin dejar dudas de que era un destape disfrazado. Pero además, lograba reunir a 3 gobernadores, uno de ellos electo y otro (Rafael Moreno Valle) que tenía.

La primera batalla que debía librar Villarreal era la imagen personal de su pasado reciente. Los moches y los escándalos que rodearon su paso como pastor de los diputados panistas en San Lázaro será un hándicap en contra.

Hace 6 años se destapaba para el 2018 a sabiendas de que no tenía cargo por presumir y hoy aparece en la lona tras una derrota que no estaba en su script.

Mientras tanto, Alejandra Reynoso jugaba de rebelde hace 11 años cuando se destapaba para disputar la dirigencia estatal azul.

Un destape que agitaba las aguas blanquiazules pues en aquel momento, el pleito entre el entonces dirigente estatal Fernando Torres Graciano y el gobernador Juan Manuel Oliva ya estaba cantado.

Torres Graciano había escogido como su sucesor ya a Gerardo Trujillo Flores a quien tenía como su alfil e incondicional. Pero la disputa iba más allá de Torres Graciano y Oliva. Día con día, se vivía en el PAN la crisis del pleito de familia en el Yunque.

El Yunque no podía estar de acuerdo con la postulación de Trujillo y ocurrió lo impensable: el gobernador lanzó a Reynoso Sánchez mientras tejía una alianza con el entonces senador Luis Alberto Villarreal quien era senador de la República.

En ese momento se habían encontrado estos 2 personajes que hoy siguen vigentes aunque Villarreal en la lona tras el nocaut electoral que le propinó Mauricio Trejo.

Reynoso Sánchez querrá levantar la mano para ser precandidata a la gubernatura para tener juego en el reparto 2024.

CARLOS ZAMARRIPA: EN DEFENSA PROPIA

Obsesión constante del presidente de la república en sus conferencias mañaneras, en el ojo del huracán esta semana por el reciclamiento de la nota sobre una investigación de tiempo atrás de la Unidad de Inteligencia Financiera y con una polémica reciente tras darse a conocer que a 300 metros de la sede de la Fiscalía, operaban presuntos delincuentes en una “casa de seguridad” con personas secuestradas y cuerpos desmembrados, el pasado viernes el Fiscal Carlos Zamarripa reapareció como ya lo ha hecho varias veces, con el solo afán de defenderse.

Y si iba a reaparecer frente a cámaras y micrófonos como pocas veces lo hace, debía hacerlo acompañado del anuncio de algún logro que al menos atenuara los cuestionamientos naturales.

Lo hizo con el anuncio de detenciones en el domicilio de Balcones de Santa Fe. No podía ser de otra manera con todo lo reprochable que tenía para él y los suyos, un centro de operación de delincuentes casi en las narices de la que se promueve como una de las Fiscalías mejor equipadas.

Ese fue el pretexto. Porque Zamarripa Aguirre parece haber asumido que de forma recurrente, tendrá que enfrentar esos escenarios aunque sea tan reacio a ello.

No hay argumento para creer que un buen día en Palacio Nacional ya no cuestionarán la permanencia de Zamarripa en la Fiscalía. Siempre tendrán razones para la obsesión, la más significativa sin duda, que toda (o la mayor parte) de la responsabilidad y las culpas de la violencia imperante en la entidad se atribuyan a las autoridades en Guanajuato y concretamente a la permanencia de Zamarripa.

Ya hemos comentado, que no parece el gobierno federal tener un misil de algún yerro o pasaje oscuro de Zamarripa que pueda tumbarlo. Así que, el golpeteo seguirá siendo parte del ambiente.

Por otra parte, no hay una sola señal que permita pensar que el gobernador Diego Sinhue pretenda dar gusto a quienes quieren relevo.

Desde otro punto de vista, la disminución de homicidios dolosos en este año con respecto a 2020 seguirá siendo un argumento para esa resistencia. La disminución hasta ahora, le comenté hace unos días, apenas coloca a Guanajuato en los niveles de 2019 cuando ya la violencia estaba en su apogeo.

¿Cuánto tiempo y trabajo va a llevar regresar a los niveles de hace 8 o 9 años cuando Guanajuato no estaba en el top de la violencia ni Zamarripa en el ojo del huracán?

La paradoja seguirá. Trabajo, coordinación y sintonía de Estado y federación en la mesa de seguridad y el combate al crimen. Gritos, críticas y sombrerazos en el terreno mediático. La polarización permanente.