Uno de los motores que continúan impulsando la recuperación económica en México es la inversión canalizada a través de los Fondos de Capital Privado. Estos vehículos de inversión liderados por profesionales que ofrecen altos retornos a sus inversionistas a través de otorgar financiamiento vía equity o deuda a empresas que no cotizan en el mercado de valores pero con alto potencial de crecimiento e innovación, aportando también valores agregados como robustecer prácticas de gobierno corporativo, prácticas que aseguren el cumplimiento normativo y prácticas que optimicen la ejecución de la estrategia de la compañía, todo esto mejor conocido como ‘Smart Money’.

Si bien la pandemia puso a prueba a las empresas participadas que integran los portafolios de inversión, y también ha puesto a prueba el apetito de los fondos especializados en el sector energético y de infraestructura que enfrentan una gran incertidumbre jurídica a consecuencia de las nuevas políticas públicas e iniciativas de reforma, es importante destacar que la pandemia aceleró cambios que han abierto grandes oportunidades.

Los casos más sonados han acaparado la atención de los medios, como fue el caso la última ronda de financiamiento y la valuación alcanzada de 4 mil millones de dólares por KAVAK®, la plataforma en línea de compraventa de autos seminuevos, así como el levantamiento acumulado de 92 millones de dólares en menos de 18 meses por parte de JÜSTO®, el supermercado en línea. A las que hay que sumar por lo menos una treintena de inversiones más, dignas de destacar.

De acuerdo con la última publicación del Inegi, sobre el indicador de confianza empresarial, el componente que hace referencia al momento adecuado para invertir, refleja en promedio 92 meses por debajo del umbral de 50 puntos, lo que se ve reflejado en la variación anual real de -18.2% de la inversión fija bruta en 2020. Entonces, ¿Qué variables están observando los Fondos de Capital Privado para continuar invirtiendo en México en comparación a la mayoría de los empresarios?

En principio la mayor parte de los recursos están enfocados en invertirse en emprendimientos con base tecnológica que atienden problemas causados por tendencias persistentes de largo plazo (seculares), causadas por la demografía de nuestro país, la adopción de nuevas tecnologías y cambios en los patrones de consumo. De esta manera, el Covid19 y las medidas de confinamiento terminaron por acelerar y ampliar la adopción digital, pero también han expuesto las grandes carencias de nuestros sistemas de salud, educación y transporte, entre otros. No es casualidad que el apetito de los fondos ha estado centrado principalmente en empresas de Tecnología Financiera (Fintech), Soluciones de Última milla logística, Comercio en Línea y Plataformas de Educación en línea.

A lo anterior se suma el Nearshoring y la agenda de gobierno del Presidente Biden que a través de canales más institucionales pone nuevamente el énfasis en las energías limpias y la necesidad de minimizar la vulnerabilidad de las cadenas de suministro a través del T-MEC (tan sólo recordemos el bloqueo del Canal de Suez).

No menos importante es la coyuntura actual, por un lado, la abundante liquidez derivado de la expansión monetaria de los principales bancos centrales y por el otro, el nivel históricamente bajo de las tasas de interés en los países desarrollados. Los inversionistas institucionales buscan opciones de mayor rendimiento y buscan protegerse del fantasma de la inflación, así que mientras se perciba un manejo macroeconómico con disciplina fiscal y haya grado de inversión en la calificación crediticia soberana, México es una opción para alocar recursos dentro de su portafolio en este tipo de inversiones.

Siempre nos han recomendado que los árboles no nos impidan ver el bosque, pero ante tanto ruido político, especialmente ante el proceso electoral actual, parece más sensato hacer lo opuesto, refinar nuestro enfoque, sobre todo si no queremos dejar pasar grandes oportunidades, pues precisamente es lo que estos fondos de capital están aprovechando en México.