“Cuando nosotros consideramos esta discusión en el seno de la comisión no estábamos al tanto de ello; es también notorio y conocido y puede constatarlo con los miembros de su partido de ese Ayuntamiento que el tema ha sido abordado, creo que por respeto incluso al trabajo que hemos hecho en la comisión, me corresponde venir a decir las razones por las que hoy he venido a votar en sentido contrario a lo que hice en la comisión, ese asunto ha sido atendido por la Secretaría de Gobierno ”

Armando Rangel

¿Es una desventaja para el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo en el control de la sucesión llegar a la etapa previa de las definiciones para el 2024 sin un grupo compacto y sólido que le rodee como en su momento lo tuvieron algunos de sus antecesores en el cargo?

Veamos. Carlos Medina a mediados de los noventas no lo necesitaba, porque a él le tocaba mantener la casa en paz tras el traumático momento que representó la concertacesión. Vicente Fox tenía en Ramón Martín Huerta a un personaje que era garantía de operación política mientras él marchó a la exitosa aventura presidencial y ni le importaba quien sería el candidato a sucederlo.

Juan Carlos Romero tuvo suficiente premio con ser gobernador y ni podía ni le interesaba ser el operador de la sucesión en 2006. El Yunque gobernaba a placer en el PAN y en Guanajuato. La nominación oficialista estaba ya otorgada para Juan Manuel Oliva, pese a las pifias de este en su paso por la Secretaría de Gobierno.

Oliva sin embargo, tuvo que aguantar a un contrincante empujado desde Los Pinos por Vicente Fox (Javier Usabiaga), doblegado con todo y la aparición de un tercero en discordia que fue Luis Ernesto Ayala.

Y fue el propio Oliva quien con su falta de capacidad para controlar al yunquista de alto rango Gerardo Mosqueda, se complicó hace 12 años las cosas en su propia familia política para entregar la candidatura a Miguel Márquez, quien también tuvo que enfrentar y doblegar con solvencia a otro precandidato de Los Pinos, Ángel Cordova.

Y es Miguel Márquez quien decide romper con el bloque político que lo cobijó y le abrió camino a la candidatura (Fernando Torres Graciano y compañía) para crear un delfín que le garantizara lealtad y le cubriera las espaldas, el ahora gobernador Diego Sinhue Rodríguez.

El mismo jefe del ejecutivo estatal en funciones que dado el contexto que enmarca su llegada a la candidatura, lo hace sin un grupo sólido y que construye su círculo cero con los allegados a un panista como Ricardo Torres Origel que tenía credenciales para volar más alto de lo que llegó, pero cuyo carácter explosivo y rebelde lo condenó a ser un actor político de reparto.

Y es así que Rodríguez Vallejo rebasa la mitad de su sexenio con más nubarrones que cualquiera de sus antecesores para clarificar quién será su delfín. ¿Virtud o defecto? ¿Ventaja o desventaja?

Paradójicamente, Rodríguez Vallejo utiliza como piezas de recambio en su gobierno a algunos de los que eran incondicionales de Fernando Torres, quien se sentía el natural para suceder a Miguel Márquez hace seis años.

Libia Dennise García Muñoz Ledo es la secretaria de Gobierno; Jorge Espadas, uno de los puntales en la fracción panista guanajuatense en San Lázaro; Vicente Esqueda, el Ombudsperson en Guanajuato.

García Muñoz Ledo es, por definición, una aspirante a la sucesión. Brilló con luz propia como legisladora y calificó de inmediato para llegar al gabinete estatal. Tiene buena imagen con los opositores al PAN y encaja en lo que un partido anquilosado en el poder buscaría para refrescar su propuesta: es de la nueva camada y, en tiempos en donde la paridad manda, es buena opción.

En el gabinete, ya habíamos mencionado aquí como opción al secretario de Salud, Daniel Díaz Martínez, figura estelar gracias al protagonismo natural que le obsequia la pandemia por covid-19. Es un técnico en todo a la extensión de la palabra y, por lo mismo, su carisma como figura electoral es inexistente, pero no sería ni el primero ni el último con esa debilidad.

Jesús Oviedo no suda ni se acongoja. Hace cuatro años no soñaba ser coordinador de la bancada panista y hace uno no se imaginaba que estaría de secretario de Desarrollo Social, la cuna de los últimos dos gobernadores. No la busca y no le dolería quedar fuera de la carrera, pero si se la encuentra…

Aunque usted no lo crea, al secretario de Finanzas, Héctor Salgado Banda también ya le hace cosquillas la idea de ser el ungido. Hay que anotarlo, pero parece un sueño guajiro.

Y desde luego, Luis Ernesto Ayala Torres también quiere aunque es el que hoy por hoy, parece sentirse menos cómodo y con más nubarrones en el cargo que ocupa.

Superar esas adversidades depende más del empeño y capacidad de adaptación que muestre porque experiencia y colmillo lo tiene. Hoy debe saber que la política no es sólo el privilegio de mandar sino ponerse el overol, hacer talacha, sufrir un poco y hacer frente a la hoguera de vanidades que es siempre una bancada panista.

Y en esa proyección no se puede descartar a la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez por más que la historia nos enseñe que no hay puerta más falsa para acceder a la candidatura a gobernador que ser presidente municipal en el trienio inmediato anterior a la elección. Aquí el punto es que ni ella ni el jefe del ejecutivo estatal la descarta.

No podemos olvidar a los senadores Erandi Bermúdez y Alejandra Reynoso, aunque están muy lejos del centro neurálgico del dedazo que se avecina en el PAN. En otras palabras, no es que la caballada azul esté gorda, pero sí numerosa.

El coordinador de la bancada priista en el Congreso local, Alejandro Arias Ávila ya quiere que se elimine el derecho que tienen los diputados y diputadas de la actual legislatura a conectarse de forma virtual a las sesiones del pleno.

Hace algunas sesiones, el panista Lupe Vera se conectó en un trayecto y el pasado jueves, Ernesto Prieto se conectó desde su casa y apareció en la cámara en playera, mientras el del Verde, Gerardo Fernández empezó la sesión de forma presencial y terminó de forma virtual. La pregunta es, si son diputados de tiempo completo, ¿qué otras actividades más importantes (mientras no sea fuerza mayor) tienen que hacer en lugar de su chamba?

A TRES AÑOS DEL LANZAMIENTO DEL PLAN CON LOS MISMOS

Hace exactamente tres años, ya con Guanajuato en la cima del top de violencia en el país, el gobernador Diego Sinhue presentaba su plan de seguridad con una nueva estrategia. El entonces nuevo mandatario del estado lo definiría meses más tarde como ‘Golpe de Timón’, pero comandado con los mismos que dejaron mucho que desear en sus resultados y que estuvieron en la decadencia de Guanajuato como estado tranquilo: Álvar Cabeza de Vaca y Carlos Zamarripa.

En el anuncio, el plan dieguista apostaba fundamentalmente a una mayor inversión en seguridad para equipamiento; en una bolsa millonaria para los municipios; en reformas legales; en una nueva unidad de Inteligencia Financiera; creación de nuevas policías; un nuevo modelo de capacitación y a un nuevo Consejo Estatal de Seguridad.

La justificación para ir con los mismos del gobernador era que Álvar y Zamarripa eran buenos funcionarios, pero requerían a alguien que les jalara la rienda.

Rodríguez Vallejo y compañía arrastraron el lápiz para elaborar un plan que exhibía las deficiencias del anterior que era ‘Escudo’, puro rollo y la desconexión con los municipios.

A tres años de distancia, Rodríguez Vallejo sabe que no es fácil -sobre todo- montar a los Municipios en la dinámica que pretende de mejorar sueldos, aumentar capacitación y responder a las exigencias del entorno.

Rodríguez Vallejo se echó la soga al cuello con una tarea que implicó ratificar a los mismos responsables y modificar la estrategia de Miguel Márquez que mandó a las policías municipales a la hamaca con la apuesta por el Mando Único.

Pero Diego Sinhue sabía que justo esa variable estaba y está fuera de su alcance y de su control. Las asimetrías que hay en los municipios y la atención a sus corporaciones son abismales. Hay municipios como los del corredor industrial que cuentan con recursos y material humano, pero que no logran salir del atolladero como León, Celaya e Irapuato.

Otros, como Salamanca y Silao que, gobernados por el propio PAN, se descompusieron y ahora son gobernados por Morena -que tampoco ha logrado gran cosa-.

Las ciudades patrimonio histórico que también se han bañado de sangre en los últimos años y otras más que siguen batallando para enfrentar al crimen organizado que las abruma.

Demasiado pretencioso el objetivo dieguista o muy empinada la cuesta que han tenido que remontar.

SEMÁFORO VERDE: LOS NÚMEROS LO JUSTIFICAN… HASTA AHORA

Se fueron dos tercios del mes de noviembre y la intensidad de la pandemia va a la baja -según la cifra de casos positivos- porque hasta el cierre de ayer, se habían registrado cinco mil 431 por más de 15 mil en todo octubre. El promedio de casos diarios bajó a 271.

Es decir, un tercio de los registrados en todo el mes pasado por lo que noviembre pinta para ser el más bajo desde que julio registró cuatro mil 57 y al mes siguiente se disparó a más de 17 mil.

En defunciones, también la baja ha sido importante. Van 338 hasta el 20 de noviembre, una cifra que ya superó las 366 de agosto, pero que ya es menor que cualquiera de los dos meses anteriores.

En octubre, las muertes por covid-19 fueron 599, para un promedio de 20. Ahora el promedio es de arriba de 17.

Octubre había sido el quinto mes con más casos desde el arranque de la pandemia. En cuanto a los casos activos, cerró con tres mil 239 frente a cinco mil 500 al cierre del mes anterior, lo cual es una buena noticia porque parece que la intensidad va a la baja.

Ahora los casos activos también bajaron a dos mil 230, mil menos que al cierre de octubre.

La ocupación hospitalaria había bajado de 25 a 21.12%. Ahora está en 16%.

En suma, las cifras en los primeros 20 días de noviembre justifican la llegada al semáforo verde aunque ahora la misión de las autoridades será reforzar la campaña de que ese color no significa que la pandemia terminó y que se puede olvidar ya el cubrebocas, la sana distancia y la procuración de espacios ventilados.

La aparición de la cuarta ola será un riesgo latente justo cuando llega la temporada de frío.