Economía y Sociedad Opinión

El destino del país, en nuestras manos

Cuando usted esté leyendo esta columna, las campañas políticas en pos de diputaciones federales y los ayuntamientos en el estado de Guanajuato habrán arrancado, peleando -cada uno de los partidos- los votos para ganar o para mantener su registro; los aspirantes a diputados locales lo harán en unos días más. Los ciudadanos, por nuestro lado, tendremos dos meses para evaluar a los candidatos y decidir el 6 de junio el destino de nuestros municipios y el país en los próximos tres años.

A partir de esta fecha comenzará el bombardeo de spots en radios y televisión, donde cada instituto político buscará influir en nuestra forma de ver la política y la sociedad, para convencernos de que su postura es la más conveniente para nosotros. Habrá alusiones a un interés colectivo y a nuestras fibras sensibles, como aterrizaje en la individualización. Y prácticamente toda la propaganda se fundará en condiciones emocionales y no racionales.

Lo cierto es que como integrantes de la sociedad mexicana, estamos en la obligación de analizar a profundidad una serie de temas y las respuestas que han tenido los partidos políticos a ellos, ya sea como gobernantes u oposición. También cuál ha sido la historia de cada candidato y cómo funda sus propuestas para atender los problemas que nos son comunes. Y sobre todo, cómo encaja todo ello en lo que de manera personal, muy subjetivamente, nos interesa, nos preocupa, nos esperanza o alienta.

Lo que no debemos, no podemos hacer, es ser indolentes ante el proceso electoral. Sin duda hay candidatos, que a mi juicio, no tienen los elementos suficientes para ser considerados con seriedad como futuros gobernantes, no por el tamaño del partido que los alienta, sino porque no están preparados para enfrentar la complejidad de gobernar, a mi juicio. Hay otros que tienen mejores aptitudes, pero la historia personal no les ayuda; ya tuvieron el poder en sus manos y fallaron. Algunos más, destacarían de entre ellos, porque ofrecen algo diferente y no se escuchan mal o su ejercicio en el poder, de haberlo tenido, ofrece resultados no desdeñables. Estos dos meses veremos su comportamiento y veremos si refrendan lo percibido o muestran otra cosa.

En este análisis, no hay que olvidarlo, están los resultados económicos, donde millones empobrecieron con la pérdida de miles y miles de negocios. También está el manejo de la pandemia, que va en camino a tener medio millón de muertes, en la suma de resultados oficiales y lo encontrado en las actas de defunción. La violencia contra la mujer, que necesita pararse. También, nuestras libertades civiles, nuestra seguridad o inseguridad, la eficiencia en los servicios públicos, la educación, los derechos humanos. Variables, todas, a tomar en cuenta, en casa y en lo nacional.

En lo personal, estamos ante la continuidad o no, en el orden federal, de un proyecto político, social y económico de un partido y un presidente que se dicen de izquierda, pero que no ofrece tales rasgos y lo poco que tiene de ese lado en el espectro político es rancio, asentado en un pensamiento político de hace medio siglo, involutivo. La igualdad se forja desde la aplicación de la ley, dando fin de los privilegios indebidos de quienes han usufructuado el poder público para fines privados. Forjando esto como un nuevo modelo de vida. De manera racional, no actuando a discreción y con prejuicios, como hasta ahora. Una sociedad más justa, igualitaria, pasa por el orden y la legalidad. Los equilibrios y contrapesos son lo que determinan el dique a los excesos de quienes gobiernan, lo cual también aplica en lo local, y mucho.

Mi obligación será votar en conciencia aquel proyecto que considere da viabilidad al país. Ver quién es mi mejor opción para mi lugar de residencia, para los contrapesos estatales y los contrapesos federales. Es una apuesta al futuro.

Aviso de Ocasión

No hay que olvidarlo, es muy importante para todos. Este mes de abril las personas físicas tienen una cita con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para presentar la Declaración Anual para el ejercicio fiscal 2020. Hay que cumplir.

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