El desplome

Esta información importa para Guanajuato. El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer que la producción de autos ligeros en México se desplomó 20.25% en noviembre y las exportaciones bajaron 16.46%, en comparación con el mismo mes del año pasado en ambos casos.

Se ha vivido un espejismo de recuperación para el sector automotriz este año. Comenzó con una mayor productividad y exportaciones, primordialmente a Estados Unidos, al grado de pensarse que se tendrían mucho mejores números que en 2020 y hasta se soñó recuperar los números de 2019. Lamentablemente otra fue la historia, sobre todo al entrar el segundo semestre de 2021.

Al momento la producción acumuló cinco meses consecutivos de caída a noviembre. Uno de los grandes problemas para el sector han sido los altibajos en el suministro de semiconductores (microchips) que resultan escasos en el mundo y que, contra los primeros pronósticos, se esperaba hubiera abasto suficiente en la industria automotriz a finales de este año. No habrá tal abasto, de acuerdo con la información actual, ni siquiera hay a certeza de que en 2022 se logre el escenario deseado.

Con este escenario, comienza a considerarse que la recuperación de la producción previa a la pandemia será hasta 2024, pues los esfuerzos por construirse nuevas plantas productoras de semiconductores llevarán otros dos años.

Hay empresas que ante el escenario han tenido que priorizar dónde colocar sus microchips, este es el caso de General Motors (GM) que ha tenido que enfrentar innumerables paros técnicos en sus plantas debido a la escasez. Han determinado asignar los microchips a sus vehículos más populares y rentables en medio de la escasez, que incluyen sus camionetas pickups de tamaño completo como la Chevy Silverado 1500 y GMC Sierra 1500 y SUV de tamaño completo como Chevy Tahoe/Suburban y GMC Yukon/ Yukon XL.

Esta decisión ha favorecido el trabajo en la planta de Silao. Con optimismo, esta semana, el portavoz de General Motors en su sede central en Detroit, Dan Flores, aseguró que han logrado tener “un mejor flujo de semiconductores” en su cadena de suministro, con casi todas sus plantas norteamericanas funcionando actualmente a su capacidad regular. Varias plantas están ejecutando turnos de horas extras los fines de semana, “hemos hecho algunos ajustes de programación de horas extras de fin de semana en varias de nuestras plantas en noviembre y diciembre”, dijo Flores, señalando entre esas plantas a la ubicada en Silao, donde se fabrica la Silverado.

Por cierto, en Detroit se anuncia que General Motors renueva su GMC Sierra Pro en 2022, la producción se llevará a cabo en la planta de GM Fort Wayne en Indiana, Estados Unidos y la planta de GM Silao. La chamba sigue en la planta mexicana.

Apurar el auto eléctrico

En este escenario, para la industria automotriz nacional y en particular la guanajuatense, siendo Estados Unidos el destino de la mayor parte de los autos que se exportan -68 por ciento este año- resulta una gran amenaza el subsidio que pretende entregar el senado estadounidense a sus ciudadanos para que adquieran vehículos eléctricos, dándoles hasta 12 mil 500 dólares, de ellos 4 mil 500 se otorgarán siempre y cuando el vehículo adquirido sea armado en la Unión Americana y 500 dólares más si las baterías traen la mitad de sus componentes de origen estadounidense.

Puede uno lamentar esta medida, que está siendo atacada por medios legales dentro de los protocolos del T-MEC por México y Canadá, pero también puede ser una oportunidad para quienes ya están fabricando autos eléctricos como Ford o en poco tiempo General Motors, aunque no en Silao sino en Ramos Arizpe, Coahuila, pues hay 7 mil 500 dólares que podrían aprovecharse si el auto eléctrico es fabricado en nuestro país, por el simple hecho de ser eléctrico.

El gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo ha establecido como meta 2030 para que Guanajuato esté plenamente inserto en la fabricación de autos eléctricos y hasta ha señalado a Irapuato como el punto neurálgico de esta transición, al reunir ahí una buena parte de empresas proveedoras, pero creo que debe irse más allá. Ganar tiempo al tiempo.

Ha leído bien el mandatario estatal el proceso de transición en nuestro vecino del norte, pues ya tiene información de que 16 estados de la Unión Americana se han sumado a la iniciativa de sólo permitir la compra de autos eléctricos hacia 2030 y para ello han modificado ya sus legislaciones. Toda una oportunidad para quienes transiten al cambio. Pero son solo nueve años los que faltan para llegar a ese momento.

Se requieren incentivos adicionales si Guanajuato quiere su rebanada de ese pastel. Es necesario capacitar a los trabajadores, estimular fiscalmente a las empresas locales que son parte de la industria proveedora y necesitan dar el salto, porque las extranjeras ya traen lo suyo. También hay que incentivar que la producción de energías limpias se sostenga y amplíe en Guanajuato, hay que cabildear lo necesario para que la Federación no comenta el grave error de quedarse con el cascajo de las energías fósiles, lo cual se puede lograr. No hay que olvidar que muchas empresas, como GM, se han trazado la meta ‘Cero Emisiones’ y esta debe reflejarse en su cadena de producción, necesitan abasto de energía limpia. La lucha se debe dar con ellas en el campo político.

El escenario está puesto y la crisis nos muestra ventanas de oportunidad. Guanajuato puede ser corazón de la producción del auto eléctrico, si se hace un esfuerzo general para ello.