“El asunto del Fortaseg es muy grave, aquí particularmente estamos todos luchando contra el fenómeno de la inseguridad y es un agravio grande contra Guanajuato que el día de hoy se esté pretendiendo desaparecer un recurso que es muy importante para que todos cerremos filas más allá de posiciones políticas para tratar de preservar lo más importante que tenemos que es la paz y la tranquilidad que tiene que caracterizar a una entidad tan pujante e importante como Guanajuato y entonces lo único que estamos comprobando es que este es un gobierno de improvisaciones, es un gobierno que se conduce a través de una sola voluntad”n las plurinominales”. Mauricio Ortiz Proal

Con muy pocos municipios en los que podrá encontrar a su candidato o candidata ideal a las alcaldías, el PRI en Guanajuato se prepara para enfrentar un proceso electoral que representará un reto para los actuales dueños del balón tras el desastre de 2018 cuando el tricolor obtuvo sus peores resultados.

Solo 11 alcaldías, solo una del corredor industrial; municipios en los que no tiene un solo regidor (de ello solo tiene 95 regidores luego de que su piso eran 200), Ayuntamientos en los que quedó hasta en sexto lugar, desplazado por Morena del segundo lugar.

Sólo 266 mil votos en la elección por la gubernatura, casi 66 mil menos que los 332 mil alcanzados en la sumatoria de las elecciones para ayuntamientos es la cosecha más magra del tricolor en la historia. Peor no les puede ir es la consigna que se repiten los priistas que en Guanajuato son encabezados por Ruth Tiscareño, Alejandro Arias y el recientemente incorporado delegado del CEN, Mauricio Ortiz Proal, queretano, hijo de quien fuera dirigente nacional priista en los noventas, Fernando Ortiz Arana.

Solo 14.58% de los votos totales en la elección del Congreso local y el 16.1 en la contienda de alcaldías es el piso para el tricolor en la siguiente contienda electoral. Puede presumir que en la elección de ayuntamientos sí superó a los morenistas y querrá evitar un resultado peor que sería vergonzoso para la causa de los nuevos dueños del balón. El desastre de la era de Gerardo Sánchez no tiene parangón en la historia.

Pero va de nuevo. El PRI encuentra problemas para disponer de candidatos competitivos porque a nadie le interesa ir al matadero electoral en la mayor parte de los municipios donde no hay posibilidades de ganar.

Ni siquiera la alternativa que tienen hoy los candidatos o candidatos de ir en la planilla para ser regidores, seduce a alguno o algunas que son los mejor posicionados dentro del PRI.

Es el caso de Purísima, una tierra hostil para el tricolor por ser la tierra del exgobernador Miguel Márquez y en la que la opción natural sería la exdiputada María Guadalupe Velázquez a quien no le atrae la idea de ser la abanderada en principio, ni siquiera con la posibilidad de ser la primera regidora.

Quizá una de las mayores certezas que tiene hoy el PRI es que de sus 11 alcaldes, los que gobiernan San Francisco del Rincón (Javier Casillas), Dolores Hidalgo (Miguel Angel Rayas) y San Luis de la Paz (Luis Gerardo Sánchez) tienen todas las posibilidades de volver a ser sus candidatos porque no hay mejores alternativas aunque el PAN quiere recuperar las tres plazas.

Y quizá, de las tres, para el tricolor, la más complicada para retener es la de Dolores Hidalgo porque ahí el PAN perfila como candidato al secretario de Desarrollo Social y Humano, Gerardo Morales Moncada.

En Irapuato, no parece haber mayor problema porque el empresario amigo de Carlos Salinas de Gortari, Eduardo Castro Nieto, está puestazo para ser el abanderado. No le importa que lleve las de perder en esa en la que el PAN apunta para postular a la diputada Lorena Alfaro.

En León, lo que son las cosas, el PRI trató de convencer a Martín Ortiz García de ser el candidato pero el exsecretario del Ayuntamiento que se moría por el abanderado en 2012 y tuvo que ceder la estafeta a Bárbara Botello que se convirtió en alcaldesa y en 2015, tuvo que apechugar con la decisión cupular de enviar a Angel Córdova que cayó estrepitosamente, ahora no tiene el menor interés.

Tampoco le hubiese ido mucho mejor a él en 2015 pero ahí aplica aquello de que ahora que se la ofrecen, no quiere. Y en ese contexto, aunque el regidor Alfonso Orozco se animó con los resultados de una encuesta que lo colocaba como uno de los mejor posicionados y el exdiputado y exdirigente Luis Gerardo Gutiérrez Chico aparecen como alternativas, el dirigente del PRI leonés Juan Pablo López Marún sería la opción.

En Celaya y Guanajuato, de plano el PRI no encuentra todavía gallos mientras que en Salamanca, pese a tener ínfimas posibilidades de triunfo, repetiría Coral Valencia en esa plaza que ya era difícil para el tricolor antes de la irrupción de Morena.

Las piezas sin embargo todavía pueden moverse en el PRI si cuajan las negociaciones de una alianza con el PRD aunque el PAN anda en los mismos afanes. Más allá de las definiciones finales, estos tres partidos en 2021 jalaran para el mismo lado en la elección y en términos generales no se verán como rivales porque el panismo gobernante, siempre preferirá que ambos partidos crezcan en lugar de que lo haga Morena.

Así que, más allá de lo que pacten en la boleta, en Guanajuato habrá alianza de facto entre estos tres de modo que el pastel quede entre ellos o el resto de la chiquillada, menos Morena.

La panista salmantina y exdirectora de Guarderías del Seguro Social, Carla Rochín Nieto, se encuentra detenida en Sonora a donde se le trasladó tras haberse cumplimentado una orden de aprehensión en su contra por el otorgamiento de permisos para la Guardería ABC que se incendió en una de las tragedias más lamentables en el sexenio de Felipe Calderón que tiene en capilla a varios exfuncionarios entre ellos a la guanajuatense, muy cercana en su momento a Margarita Zavala.

Rochín Nieto no tiene cargo actualmente en el gobierno estatal pero sí en el Comité Directivo Estatal del PAN que encabeza Román Cifuentes.

CELAYA: A UN AÑO DE LA RENUNCIA DE RAMOS, NADA NUEVO BAJO EL SOL

Hace exactamente un año, José Carlos Ramos renunciaba a la dirección de Policía de Celaya, 20 días después de haber asumido al cargo tras escapar milagrosamente de un atentado.

Uno de los episodios que han marcado una época violenta que padece este municipio, una de las ciudades del corredor industrial que han resentido más los efectos de la guerra entre grupos criminales en la región Laja Bajío.

Ramos quien ya había estado como director de Policía de León, llegaba como refuerzo enviado directamente por Alvar Cabeza de Vaca, secretario de Seguridad del Estado, tomaba una decisión sensata y lógica. Pudo salir ileso de milagro del ataque sufrido.

Celaya, vive desde hace años, una precaria situación en la que se combina no solo la violencia del crimen organizado que enfrenta a los malosos sino al ciudadano común. El fenómeno de las extorsiones y algunos otros delitos que afectan a los ciudadanos ha sido preocupación central no solo de las autoridades municipales sino de las estatales.

Después de José Carlos Ramos, arribó Miguel Simental, excomisionado de la Policía Federal en Guanajuato que ha hecho lo que ha podido aunque la problemática rebasa a cualquiera en este municipio y en la región en general.

En marzo pasado, su segundo de a bordo murió en un ataque a balazos lo que demuestra que los malosos no se andan con medias tintas para atacar a las instituciones policiacas mientras que la alcaldesa Elvira Paniagua no siente lo duro sino lo tupido.

En época preelectoral, este municipio es una de las principales plazas en riesgo para un panismo que ha gobernado y ha resistido estoicamente las amenazas de derrota aunque sus ciudadanos no ven la suya y ven pasar gobiernos que no dan pie con bola ni resultados.

LA INSEGURIDAD COMO BANDERA ELECTORAL 2021

Sin ninguna duda, para la elección de 2021 el tema de la inseguridad será una bandera electoral de las oposiciones en Guanajuato, particularmente de los adversarios del PAN que es el que gobierna en la entidad y en la mayor parte de los municipios.

Eso no obstará de que el propio PAN lo utilice en aquellos municipios en donde es oposición como en Salamanca. Pero el blanquiazul será el principal blanco de señalamientos en los meses por venir aunque, evidentemente, los panistas intentarán desviar los obuses hacia la Federación.

La pregunta es si la inseguridad será un argumento de los electores para castigar a los partidos que están en el poder. A juzgar por lo ocurrido en el estado en 2018, la inseguridad no pegó en el voto de castigo.

Ya con los homicidios dolosos en un incremento exponencial en los principales municipios del estado, el PAN pudo mantener León, Irapuato y Celaya y si bien, perdió Salamanca no se puede atribuir este descalabro solo a los evidentes malos resultados que entregó Antonio Arredondo en ese municipio.

En León, Héctor López Santillana prometió que cuidaría a los leoneses como a su familia y los resultados entregados fueron malos. En Celaya, ni qué decir, el trienio anterior, los efectos de la violencia se dispararon en la región Laja Bajío pero eso no mermó la fuerza electoral de Acción Nacional que ganó con Elvira Paniagua como candidata.

Y en Irapuato, tal como ocurrió en León, Ricardo Ortiz Gutiérrez pudo ganar sin problema la reelección.

A juzgar por los resultados obtenidos por el PAN en esa elección, salvo en Salamanca, la inseguridad no apareció como el “leit motiv” de los que fueron a las urnas.

Hoy, para el PAN, la plaza más complicada según su propio diagnóstico en el corredor industrial, es Celaya aunque las malas calificaciones son directamente para la alcaldesa mientras que la marca resiente menos daños. De persistir, esta situación crítica, en una situación extrema, el PAN-Gobierno podría dar un golpe de timón en el último tramo de la actual administración municipal para salvar esa plaza.

Sea cual sea el resultado, será muy interesante para el análisis, si los electores siguen dejando en un nivel secundario la inseguridad como razón fundamental para emitir su voto o en todo caso, si lo consideran importante pero su evaluación es que la culpa de los pésimos resultados es de todos.