Las elecciones han pasado y los reacomodos en la balanza del poder están dándose. Uno de ellos fue rápido, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, decidió bajar de su barco a Arturo Herrera Gutiérrez, que dejó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que ocupe su lugar Rogelio Ramírez de la O, un economista nacido en España en 1955, pero mexicano al contar con la doble nacionalidad, proclive a la escuela del economista inglés John Maynard Keynes, que pugna por la intervención del Estado como agente para impulsar la demanda en malos tiempos económicos.

Rogelio Ramírez de la O, es economista por la UNAM tiene estudio de posgrado en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, así que estamos hablando de un personaje, que cercano a López Obrador desde su primera incursión en busca de la Presidencia, no deja de tener sus credenciales sólidas y reconocidas en el sector financiero y empresarial como para pensar que puede tirarse por la borda la estabilidad actual, a pesar de la vapuleada obtenida en los 3 primeros años del sexenio.

La Asociación de Bancos de México saludó la nominación presidencial citando: “Confiamos que el Congreso de la Unión aprobará su nombramiento, en virtud de sus destacadas credenciales y experiencia para conducir con responsabilidad las finanzas públicas del país”.

Por ahora, las cosas están tranquilas en los mercados y la reunión del residente de Palacio Nacional con empresarios en la capital, para confirmarles que no creará nuevos impuestos o los aumentará con su reforma fiscal en los próximos meses, ha marcado que al menos habrá parsimonia en el manejo de la macroeconomía.

Es posible que el presidente de México ya esté calculando que no la tendrá del todo fácil en el Congreso de la Unión para que camine su presupuesto en los próximos tres años, pues dependerá de sus alianzas y otros factores. Morena no puede sacar solo la votación para esos menesteres y debe haber pinzas respecto a los votos en la Cámara de Diputados de los –por ahora- aliados Verdes, siempre dispuestos al cambio de aires a donde convenga.

Tampoco quiere incendiar el país con aumento de impuestos, pues tiene en mente que el próximo año su mandato será sometido a consulta ciudadana, para que se quede a terminar su sexenio o se vaya. Las condiciones de su salida son muy complejas, como para que sea posible que se vaya, pero hay momentos en la historia que pueden cuadrarse los factores. Sin embargo, en otro escenario, será difícil para él perder el referéndum revocatorio, aunque no se cumpla la votación precisa para ello.

En Guanajuato, el secretario de Finanzas, Héctor Salgado Banda, a quien se le veía cómodo con Arturo Herrera en la SHCP, debe estarse planteando cómo será la nueva relación que tendrá con quien será el responsable de las finanzas públicas de México. El estado necesita recuperar el gasto federalizado, disminuido este año. Y para 2022, los recursos urgen pues la economía estatal no levanta a la velocidad deseada.

Su cuate, Arturo Herrera, estará un rato en el limbo, mientras es propuesto como gobernador del Banco de México, es aprobado para el cargo y se produce la salida del actual titular, Alejandro Díaz de León Carrillo, que deberá entregar la posición el primero de diciembre de este año. Salgado Banda debe traducir con presteza la forma de pensar y actuar de Rogelio Ramírez de la O, pieza de plena confianza de AMLO.