Hace unos días el presidente recordó que el avión presidencial sigue a la venta. Misión imposible: desde que inició su gobierno ha intentado deshacerse de él, sin éxito. Ha sido una historia de malos manejos y errores, que hoy —alertamos en esta columna— podría abrir una gran oportunidad de negocios sucios dentro del gobierno federal.
El avión se ha depreciado enormemente. Lo quieren vender en 230 millones de dólares pero, dicen los que saben, que su valor actual no llega a 100, por el desgaste y falta de mantenimiento.
En todo este tejemaneje hay un funcionario que ha jugado un papel estratégico: Ernesto Prieto. Él era director de la Lotería Nacional cuando la falsa rifa del avión, los boletos que no se vendieron y los premios que tardaron muchísimo en entregarse (si no es que de plano ni se entregaron).
Ahora, Ernesto Prieto está de nuevo tripulando el mentado avión. Él ya no está en la Lotería. Ahora está al frente del cuestionado Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep).
El Indep incorporó al avión a su catálogo, junto una flota de aeronaves del Ejército, la Marina, Presidencia y Pemex, las que el presidente prometió vender como parte de sus políticas de austeridad.

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Excolaboradores del Indep, que hablaron a condición del anonimato, alertan que lo que se está haciendo con estos equipos es un fraude: el Indep realiza las subastas con precios inflados y como no hay compradores, realizan adjudicaciones directas de las aeronaves —con descuentos de hasta 30%— a gestores que se dedican a “mover” aviones, que pagan un enganche y que los revenden con una ganancia (con la que terminan de pagar al Indep, en donde se recibe una comisión del 10% por operación).
Nos dicen que todo esto está avalado por el director Prieto y operado por dos personas de toda su confianza: Maricruz Gámez León, directora Corporativa de Comercialización (vinculada el sexenio pasado al escándalo de la Estafa Maestra), y Fernando Piña Uribe, director Ejecutivo de Comercialización, amigo de uno de los hijos del presidente AMLO.
SACIAMORBOS
1.- Si un parlamento extranjero envía una resolución pidiendo que dejes de atacar a los periodistas es injerencismo golpista. Si un presidente extranjero te manda una carta de amor diciendo que eres un gran mandatario y te plantea que apoyen juntos una candidatura presidencial en un tercer país, es una “bella, auténtica y fraterna proclama política”.
2.- Qué débil verán al presidente, que otra vez tuvo que salir la “bufalada” de diputados, senadores, gobernadores, a apoyarlo frente a los cuestionamientos del Parlamento Europeo. Y es que sí: está débil, está en su punto de más baja popularidad de todo el sexenio y no logra recuperar control de la agenda después de que se descubrió que su hijo se volvió millonario de la noche a la mañana.