Gilberto Navarro

Guanajuato.- Ejidatarios de Silao acudieron en busca del gobernador del estado, para pedirle ayuda en el proceso de cobro de la venta de los terrenos para el parque industrial FIPASI, que se les adeudan desde hace 15 años.

Son un grupo de alrededor de 16 afectados quienes exigieron el cobro de alrededor de 50 millones de pesos por la venta de parcelas en el ejido Menores que en el 2006 vendieron sus parcelas para la construcción del parque industrial y de San Diego el Grande, del que en 2016 también fueron presuntamente defraudados con la compra de sus terrenos.

Edgar Gerardo Álvarez Galván, representante de los afectados, acusó a Ricardo García Oseguera, de haber adquirido los terrenos para el parque industrial, pero no los liquidó. Por lo que se reunieron con un asesor de Gobierno del estado, quien les ofreció asesoría jurídica y de mediación para resolver el conflicto.

“Venimos con el gobernador para solicitarle apoyo en los trámites legales, platicamos con el asesor Juan Vicente López, que nos está ayudando y nos dio la atención a recibirnos”.

Señaló que, en una última instancia, si no les liquidan, el adeudo que supuestamente tiene Ricardo Oseguera con los ejidatarios, buscarán que se revierta la compra-venta y las parcelas regresen a la propiedad de sus dueños originales.

“El tema es exigirle que cumpla con el pago, o bien, que se retracte y regrese los documentos queden libres del trato que se hizo en su momento”.

Uno se suicidó

El hecho de perder sus tierras y no recibir un pago justo llevó a uno de los afectados a quitarse la vida en la plaza de la comunidad hace poco más de una década.

Así lo relató la esposa de Manuel Rangel Carrillo, quien aseguró que tras perder la posesión de tres hectáreas de parcelas sin el pago justo, su esposo entró en una profunda depresión que lo llevó al suicidio.

Relato que se le otorgó un primer pago de 50 mil pesos y posteriormente, Ricardo Oseguera le ofreció 200 mil pesos en efectivo y 450 mil en un cheque que no pudo cobrar, ya que no tenía fondos, y después de eso, su esposo no pudo contactar al vendedor.

“Él enfermó y a causa de que nadie le podía ayudar, pienso que se sintió mal y al poco tiempo se quitó la vida. Fue en el 2011, cinco años después de que ya no le pagó”

ndr