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Héctor Andrade Chacón

Economía y sociedad

La indecisión federal, esperamos la respuesta de Diego

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La indecisión federal, esperamos la respuesta de Diego

Por: Héctor Andrade Chacón

A partir de esta semana la economía mexicana, macro y micro, será sometida a muy difíciles condiciones que harán necesario racionalizar, de la mejor manera posible, el gasto y el ahorro para los próximos meses. La dureza del embate por la propagación del coronavirus COVID-19 las sentiremos durante los próximos 30 días, que bien podrían prolongarse un mes más si no se contiene la epidemia.

Ha sido una jornada de claroscuros. Una débil respuesta del Gobierno Federal, pero ya con mayor orden sobre el comportamiento que deberá tener la sociedad mexicana ante la epidemia a partir de medidas concretas de contención, pero sin las declaraciones oficiales de emergencia que darían certeza legal a muchas decisiones. Sigue sin sentirse la mano de Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia, y Arturo Herrera, secretario de Hacienda.

En Guanajuato, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo a anunciado la suspensión de actividades en lugares públicos gubernamentales y privados, pidiendo en este caso la intervención de los municipios para el cierre de centros de esparcimiento social, mientras este miércoles como anticipábamos, dará a conocer medidas de orden económico que estimulen a las empresas y apoyen a la población más vulnerable.

Al momento, la Coparmex nos señala que 820 empresas en el Corredor Industrial anuncian efectos del impacto: 600 ya están en este momento con 50 por ciento de sus actividades y no podrán enfrentar por sí solas la parálisis laboral y económica; el resto, pueden soportar en condiciones óptimas hasta el 20 de abril; a partir de ahí vendrán problemas económicos. Las empresas son micro, pequeñas y medianas. La gran empresa, sobre todo la automotriz, ya ha dado señales de fortaleza y apoyo a sus trabajadores.

Resulta insuficiente el esbozó de otorgar créditos del gobierno, muy baratos o a tasa cero inclusive, a micronegocios como taquerías o talleres, anunciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Habló de apoyo a un millón de esas unidades económicas. No hubo el anuncio de estímulos fiscales y económicos a las empresas, moratoria para quienes tengan créditos de Infonavit o apoyos en el pago de servicios gubernamentales; mucho menos una declaratoria de emergencia sanitaria que hubiera dado cobijo legal a empresas y trabajadores al activar los mecanismos previstos en la Ley Federal del Trabajo. Todo quedó en la incertidumbre, abriendo el escenario a medidas individuales que auspician, por ejemplo, paros sin paga para empleados, un futuro foco de problemas sociales.

Eso sí, dejó en claro que lo que a él en lo personal le importa, sus proyectos personalísimos como el Aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas o el Tren Maya, no repararán en sus gastos y seguirán adelante. Preocupando el dispendio que ya hay en el proyecto peninsular, donde se ha detectado que la filial de Fonatur para la construcción del Tren Maya reporta gastos en bebidas alcohólicas, cortes finos y hasta mantenimiento de albercas y paga asesoría jurídica por 44 millones de pesos, como muestra la organización “Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad”. En lo que al macuspano le obsesiona no hay austeridad republicana.

Por eso, cuando se anunció la Fase 2 de la epidemia en México y el presidente nos informó que él si duerme bien, indicadores como la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) o el peso no reaccionaron de manera favorable. Era de esperarse, porque la economía formal, espera el plan de choque que dé certezas de lo que vendrá para la industria, el comercio, los servicios, los que pagan impuestos, generan empleos y pagan IMSS.

El alza en las acciones de las empresas en la BMV al cerrar el día tuvo que ver más con la internacional que dio algo de ánimo a los inversionistas mexicanos, desconfiados de un gobierno que anula inversiones en marcha de mil 400 millones de dólares, como es el caso de la cervecera que se construía en Mexicali, reventando el Estado de Derecho como señaló Canacintra. En el corazón de Nueva York, donde más de 25 mil personas han sido confirmadas con COVID-19 el martes, 5 mil más que el pasado lunes 23 de marzo, la mitad de los casos registrados en los Estados Unidos y 6.5 por ciento del total mundial, los inversionistas en los tres principales índices de Wall Street lograron empujar los mercados luego de una cadena de días negros para las bolsas. Dow Jones anotó, algo anecdótico solamente en este escenario, su mejor desempeño porcentual diario desde 1933 al subir 11.37 por ciento, mientras el S&P 500 avanzó 9.38% y el indicador de las empresas del mercado tecnológico Nasdaq, subió 8.12%. Aliento por un día que no compensa las grandes pérdidas de estas últimas semanas, pero señala la esperanza de que se logre el mayor paquete de rescate de la historia por parte del gobierno norteamericano en favor de las empresas.

Aviso de Ocasión

Resulta interesante, en este escenario, la medida anunciada por el Grupo Financiero Banorte que va por el diferimiento -por cuatro meses- de los pagos de créditos contratados por sus clientes afectados directa o indirectamente por la pandemia del COVID-19, con sus especificaciones y dirigidos a quienes vayan al corriente en sus pagos.

Otro buen anuncio, la fundación Carso inyectará mil millones de pesos a los Institutos de Salud en los estados para que compren equipo e insumos para atender la crisis, mientras que el Grupo Modelo abastecerá con un donativo de 300 mil botellas de gel-alcohol al Instituto Mexicano del Seguro Social, medidas que también tienen su impacto económico.

Lo reitero, como en 1985, la sociedad camina delante del Gobierno de México.

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Héctor Andrade Chacón

En esta crisis, los ciudadanos estaremos solos

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En esta crisis, los ciudadanos estaremos solos

Por: Héctor Andrade Chacón

Los ciudadanos tendrán que reconstruir a México por sí solos. Ayer por la tarde quedó claro que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene como idea sacar adelante solamente sus propios proyectos ante la desolación que está dejando la epidemia del coronavirus Covid-19.

Las MyPyMes tendrán que salvarse por sí mismas.

Se esperaba su mensaje con un paquete de salvación económica mixto, donde hubiera oxígeno para la economía privada; pero, la prioridad fue mantener sus programas, garantizar el apoyo de la burocracia con créditos económicos, apoyarse en el Ejército de México y la Marina para atender la crisis sanitaria, seguramente también con ello controlar sus efectos sociales y ganar el apoyo de los medios electrónicos otorgándoles la libre disposición de los tiempos públicos. Él tendrá todos los recursos y los usará políticamente, que no quepa duda.

Se aferra a lo que cree suyo. No tuvo estatura de hombre de Estado.

Los últimos momentos antes del mensaje, el Consejo Coordinador Empresarial nuevamente intentó hablar con el presidente y advertirle que si no actuaba el Producto Interno Bruto caería 10 % y la pérdida de al menos un millón de empleos por pandemia de Covid-19. Vaya, hasta Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente provisional de Morena, el partido oficial, habían pedido apoyos fiscales, subsidios al sector económico. A nadie le hizo caso el macuspano.

Se va solo. Nos repitió lo mismo que ha dicho en todos los meses anteriores, sumó todo lo hecho en los primeros 14 meses de su gobierno y lo puso como si esa fuera su respuesta a la crisis. Y para el futuro seguirá igual.

Todo el control de los recursos económicos será de su gobierno. Atenderá solamente 50 municipios de 2 mil 457, con obras de introducción de agua potable, con la ambición de ahí generar 250 mil empleos, los cuales se sumarán a todos los empleos que generan sus programas sociales. Empleos con sueldos, hay que decirlos, muy bajos, con los que piensa reactivar la economía. Una píldora para el daño de la epidemia, porque tiene fe en que sus programas sociales están en los hogares mexicanos, con sus datos, esos que chocan con la realidad. Lo mismo dijeron los presidentes del pasado.

Defendió su obstinación asegurando que ya todos sabemos lo que él hará, porque por eso se votó. No cambiará nada. No habrá medidas contracíclicas, porque eso es de ‘neoliberales’ o ‘neoporfiristas’, dijo. Hasta se dio tiempo de equipararse con Franklin Delano Roosevelt, basado en que mantendrá tres obras de su sexenio: el aeropuerto de Santa Lucía, Tren Maya y refinería de Dos Bocas, así como un hipotético programa de infraestructura, junto al sector privado (léase Carlos Slim y algunos potentados) por 339 mil millones de pesos para generación de energía.

Esto último ya se había prometido desde 2019, antes del Covid-19, pero hoy es francamente inviable, promesas al aire, no creíble en este momento donde no hay liquidez suficiente en las empresas a nivel global y donde los precios petroleros están en los suelos, sin contar con que este gobierno da puñaladas por la espalda a los inversionistas. Si no, que lo digan los que participaron en las rondas de inversión petrolera en México.

Lamentablemente la cultura económica de AMLO no es muy buena. Porque ni siquiera Roosevelt sacó adelante a los Estados Unidos de la Gran Depresión sólo con inversión pública, hubo también necesidad de trabajar con el sector privado. En la idea de López Obrador, los proyectos públicos los está haciendo inclusive el propio Estado, sobre todo con apoyo de las Fuerzas
Armadas.

John Maynard Keynes, debe estar revolcándose en su tumba.

No habrá rescate de la economía privada, porque ratificó lo que expresé en otra ocasión, para él es lo mismo sector privado que gran empresa.
Ah, eso sí. Regresará el IVA a las empresas. Vaya cosa, es una obligación; que lo hará con rapidez el SAT, pues es una cuestión de eficiencia. Y será una gran aportación quitarle el aguinaldo a funcionarios que ganan 20 mil pesos mensuales o más.

La decepción es total. Se estaban reuniendo los organismos empresariales para dar una respuesta al mensaje presidencial.

La respuesta la veremos en los mercados. Anoche la moneda nacional ya estaba arriba de 25 pesos por dólar. Los próximos días veremos crecer el desempleo.

López Obrador va contra corriente a todos los gobiernos de derecha, de centro de izquierda en el mundo. Todos están apuntalando lo que pueden en la sociedad. Él cree, al tener los recursos, que ya tiene poder absoluto y que podrá imponer su ideología, su sistema de creencias, por encima de todos, al costo de todos, creyendo, realmente creyendo que la pandemia que ha matado a miles de personas, que le ha caído como anillo al dedo.

Él lo dijo: A cada quién le toca hacer su parte. Que así sea.

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Héctor Andrade Chacón

Como anillo al dedo

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Como anillo al dedo

Por: Héctor Andrade Chacón 

Sólo una delirante cabeza podría pensar que el sufrimiento de más de un millón de personas en el mundo y más de 50 mil muertos, que incluyen a los más de mil 400 contagiados y 37 fallecidos mexicanos, por la pandemia de COVID-19, junto a sus enormes, negativas e históricas consecuencias económicas, pueden caer como “anillo al dedo” para apuntalar su proyecto (4T) que la realidad y los errores desmoronan a pedazos.

Comentario hecho al momento de desacreditar que el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, haya dejado en claro que, en el mejor de los escenarios, el pronóstico sobre el Producto Interno Bruto será de una contracción de un rango entre -3.9 y 0.1%. Vaya, el hombre trata de ser optimista ante lo que ve, pero con una dosis de realidad para mandar un mensaje de seriedad a la población y sobre todo a quienes mueven la economía.

En su refutación, el prohombre sentado en la silla del águila argumenta, como si el Secretario de Hacienda y sus especialistas fueran unos aprendices, que ese cálculo fue hecho en un momento donde “no hay normalidad económica”.

Resultó muy perspicaz el presidente de la República, porque de esas variables parece que no tenían ni idea los hombres y mujeres de la SHCP y sus asesores de múltiples agencias. Pero él sí, el hombre totalmente Palacio Nacional, logra ver el bosque más allá del árbol.

En 2019 apostó, literalmente, por un crecimiento del PIB del 4 por ciento, luego del 2 por ciento, finalmente por el crecimiento y en todas falló. Perdió la apuesta. Navegó a contracorriente de todos los cálculos de los especialistas (él no es especialista) diciendo que siempre tenía otros datos. ¿Cuáles? Nadie sabe de ellos. Aunque podría sospecharse que se refiere a lo que le dicen las personas felices, felices, felices que, asegura, es la verdad nacional.

Además, no está dispuesto a ceder un centavo al sector privado para estimularlo ante la inmovilidad económica a la que obliga el combate a la epidemia del COVID-19.

Si no le gustó el pronóstico de Hacienda, menos le habrá agradado saber que el banco británico Barclays prevé una contracción de la economía mexicana de un 5 por ciento durante 2020. O peor aún, la advertencia de que la economía mexicana sufrirá una caída de 8 por ciento en 2020, impactada por la contracción histórica de su principal socio comercial, Estados Unidos, quien a su vez registrará un desplome de 6 por ciento, según proyectó Bank of América Securities.

Pero vamos, seamos optimistas, el mascupano tiene mejores elementos de análisis para darnos confianza de que todos estos cálculos son erróneos y que México será como su abrumado Tabasco, un edén.

El embate contra las empresas 

Para Andrés Manuel López Obrador, sector privado equivale a empresarios ricos y poderosos, muchas veces delincuentes de cuello blanco a los que saluda al igual que lo hace con familiares del narco.

Craso error. Concedemos que las grandes empresas que han obtenido grandes utilidades por años bien podrían hacer un esfuerzo a favor de la nación, pero la inmensa mayoría de las empresas son medianas, pequeñas y micro y sobre todo están en estas dos últimas clasificaciones. Son la clase media y son los que generan la mayor cantidad de empleos en el país, 20 millones de trabajadores dependen de esas empresas, de acuerdo con INEGI. Empresarios con y sin conciencia social, pero que tienen en sus manos empleos y producción.

Hoy han hecho un último esfuerzo el sector empresarial organizado y los asesores económicos de López Obrador para convencerlo de que necesita dar un vuelco a sus ideas y actuar para apoyar a empresas y trabajadores, con incentivos de todo tipo, como ha hecho el resto del mundo. El domingo sabremos si algo cambió, cuando se anuncien los nuevos estímulos económicos, pero podemos prever que el ligero aumento a los precios del petróleo le harán creer que vamos de gane.

Del secretario de Hacienda, no es la primera vez que el presidente refuta sus análisis, ni la segunda, ni la tercera. Pero esta es de las más graves. Y otra vez parte de la sinrazón, del cálculo del ojo de buen cubero que desprecia la técnica que no entiende. Cada vez son más fuertes los rumores de que es pronta la salida de Arturo Herrera; apenas en julio pasado salía Carlos Urzúa de la SHCP por razones similares, porque no entiende que no entiende. ¿Dos secretarios de Hacienda en año y medio?

Por cierto, entre esos abominados empresarios, en León ya se prepara la reconversión de algunas de ellas para fabricar 15 mil respiradores que ayuden a sobrevivir a los pacientes más afectados por el coronavirus. Canacintra trabaja en ese proyecto nacional de un crispado sector privado.

Guanajuato libra su propia batalla económica

La semana cierra con aspectos interesantes de la economía para los guanajuatenses. El gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo parece articular más esfuerzos para respaldar al sector productivo y para ello se ha hecho de aliado al exgobernador y exsecretario de Desarrollo Económico, Héctor López Santillana, hoy alcalde de la ciudad más poderosa económicamente de la entidad, León.

En la Perla del Bajío se ha dispuesto un paquete de apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa donde de proporcionará financiamiento por mil 300 pesos por cada trabajador que sea sostenido en su empleo tras la emergencia nacional. Además, las empresas deberán comprobar que no despidieron, antes de esta medida, a la mitad de su plantilla.

Las medidas del Gobierno del Estado siguen siendo insuficientes para el tamaño de la planta productiva local, frente a lo hecho en otros estados, sobre todo. Pero se sabe que ya se analizan más estímulos, porque lo que se viene será durísimo.

Hondo caló entre quienes tienen esta responsabilidad, saber que, por ejemplo, ya hay datos duros sobre la caída de ventas de automóviles en Estados Unidos y México, lo que afectará profundamente la cadena productiva del clúster automotriz guanajuatense. Los próximos meses serán complicados.

La tarea fundamental que debe soportar los esfuerzos gubernamentales en materia sanitaria, económica, social y política, es evitar hasta donde sea posible, ante esta gran crisis, la ruptura social. Hay que ver lo sucedido en otros países, empiezan a hacer agua en este apartado: sus sociedades se fracturan.

En la mira de quienes dirigen el estado, debe estar la atención emergente y sensible a la población y con altura, ver la reconstrucción necesaria.

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Héctor Andrade Chacón

Emergencia Nacional para salvar nuestra salud y la economía

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Emergencia Nacional para salvar nuestra salud y la economía

Por: Héctor Andrade Chacón

Los próximos días serán cruciales para nuestra salud, para nuestra economía y para nuestro comportamiento social y político de los próximos años. Estamos entrando a lo que será la peor depresión económica en toda la época posrevolucionaria. Ya no hablamos de recesión, todos los cálculos nos llevan a un escenario tan complicado como el vivido en la depresión de 1929 a 1932, cuando cayó el Producto Interno Bruto (PIB) del país en -17.6 por ciento. No hay que olvidar que en 2019 no creció el PIB.

La situación es tan crítica que ya prevén en los mercados que antes de que concluya esta semana, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador decretará el “Estado de Emergencia Nacional”, al menos por 15 días, con absoluta restricción a la movilidad de las personas, salvo a actividades esenciales. El #QuédateEnCasa es el primer ajuste. Este domingo por la noche, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, adelantó que extiende al 30 de abril el aislamiento social ante el coronavirus, de ese tamaño las cosas.

Todo cambió en menos de una semana. El gobierno mexicano ha comenzado a girar la nave hasta la comprensión de que ahora ya está dentro de una inmensa tormenta sanitaria y con ello los efectos económicos más grandes en la historia moderna de México, a la altura de lo que está pasando en el mundo. Sin embargo, el miedo sigue siendo el factor que ancla al presidente Andrés Manuel López Obrador a aceptar que ha tomado las decisiones equivocadas y que ahora debe tener fuerza de resolución para actuar de la manera más rápida y contundente para salvar lo que se pueda.

Un menos de una semana el mandatario macuspano pasó de su irresponsable recomendación en Oaxaca de que la gente estuviera en las calles, en sitios de reunión pública, a pesar de la advertencia de la necesidad de mantener ya un aislamiento necesario para frenar la cadena de contagio del Covid-19, a la petición de quedarse en casa, haciendo segunda al llamado desesperado de Hugo López-Gatell, el responsable público de la lucha contra el coronavirus, para advertirnos que si no logramos el aislamiento, el sistema quedará rebasado y los problemas estallarán. Un aviso enfático, pero sin la fuerza del Estado.

Siguen apelando a la buena voluntad de la gente, la misma que este fin de semana, al menos en varios puntos del estado de Guanajuato y otras entidades, hacían vida social en tianguis, plazas y otros puntos de reunión, porque no creen en la emergencia, no les importa. Mientras grandes empresarios siguen tratando de empujar a que no haya aislamiento total. Este fin de semana un dato dimensiona el desastre que vive nuestro mayor socio comercial, mismo que nos impactará como una locomotora si sigue insistiendo el presidente mexicano en que darle píldoras de supervivencia a la economía popular es la solución a un problema macroeconómico: las solicitudes de seguro de desempleo en la Unión Americana son de 3.2 millones de persona.

El subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath, nos pone en aviso que este fenómeno no hay antecedente histórico a esa cantidad. El máximo se había dado en 1982 cuando se atendió a 695 mil solicitantes. En la crisis de 2007-2009 llegaron a 665 mil pesos, pero se habían perdido 8.2 millones de pesos. Así que habrá que dimensionar el impacto cuando son 3.2 millones los que piden apoyo de sobrevivencia (¿de cuántos desempleados?), con dolor, ante lo que hoy sucede.

Para Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas, ella indica que los efectos internacionales harán que el PIB de la región decrezca, el desempleo aumente y millones de personas se sumen a los índices de pobreza. Una crisis tan profunda que obligará a repensar la globalización y el sistema económico. Y señala con angustia: lo que viene tendrá similitud a una economía de guerra.

En México la Concamín ya hizo sus cálculos, si el PIB llega a contraerse 5.5 por ciento, la pérdida de empleos formales será de un millón al menos. No contabilizan el impacto en la economía informal. Lo malo es que cada semana los escenarios que se pintan son más difíciles, el pronóstico de JP Morgan de una caída en la economía mexicana de -7 por ciento, que tendrá su mayor énfasis en este segundo trimestre del año con una contracción de -35.5 por ciento del Producto Interno Bruto, nos indica que el desempleo puede entonces ser mayor.

Sin duda muchas familias caerán en la pobreza. Y lo peor de todo, las remesas, de donde han vivido muchas familias por años, ante la parálisis productiva y desempleo en los Estados Unidos, se reducirán significativamente.

El gobierno federal tiene que decirnos, ya, cómo enfrentará esto, fiscalmente, financieramente y socialmente. La Emergencia Nacional deberá mostrar vías, no sólo sanitarias, sino también económicas para paliar lo que viene y reconstruirnos. Mientras el gobierno se decide, la gente, como en 1985 y en otros momentos, se organiza para levantar a esta gran nación.

Guanajuato insuficiente el apoyo y urgen decisiones

El gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo también debe poner a remojar sus barbas ante lo que sucede en el mundo. La compra de vehículos en los Estados Unidos se ha detenido y las armadoras calculan los ajustes para el futuro próximo. Los efectos se sentirán sin duda en nuestra tierra, en el sector automotriz y en muchos otros rubros.

Lo inmediato es el apoyo para la economía de sobrevivencia para las familias ante ese encierro y medidas que vienen. Además de enfrentar la crisis médica, claro. Luego, el apoyo a una planta productiva que necesita sostenerse para comenzar a articular su despliegue en un momento de reconstrucción internacional y nacional.

El paquete de 800 millones de pesos anunciados es poco para una economía como la guanajuatense, ubicada entre las cinco más poderosas de México. Yucatán, por ejemplo, nos dio una muestra con los 3 mil 228 millones de pesos para estímulos fiscales y apoyos sociales, que el gobernador Mauricio Vila Dosal ha pedido a su Congreso local le apruebe, mientras en Chihuahua, su mandatario Javier Corral, anunció la entrada en vigor de medidas de austeridad en su gobierno, con reducción de sueldos a él y su gabinete al 50 por ciento, entre otras medidas. Ambos, gobernadores panistas, por cierto.

Dentro de los organismos empresariales les ha parecido que la respuesta del gobierno del estado no ha sido la correspondiente a la Grandeza de México, aunque oficialmente han tenido que respaldar al mandatario estatal, porque no es bueno mostrar rupturas. Aunque esperan más, ante lo que ya está llegando.

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