Nayeli García

Irapuato.- Desde la puerta de su casa en la colonia 18 de Agosto, ‘Doña Cande’ espera a que la pandemia se termine y pueda volver a trabajar en su puesto de taquitos en el centro de la ciudad, pues al haber trabajado toda su vida hoy no se concibe sin ser una persona activa económicamente.

Los 74 años que ha vivido no han desgastado su espíritu de lucha y ganas de salir adelante, pues ni todos los golpes que la vida le ha dado la habían deprimido tanto como el encierro que tiene que vivir en su casa.

El último día que trabajó fue un sábado, recordó, ese mismo día mataron a su hijo frente a su casa cuando fue a recoger una bicicleta que había prestado a unos conocidos, pero cuando estaba esperando a que se la entregaran pasaron unos sujetos y le dispararon, compartió.

A ella ya le habían matado un hijo hace varios años, el mayor de 14, a él lo mataron por cinco pesos que llevaba en la bolsa del pantalón cuando regresaba a casa, luego de haber trabajado de albañil en la colonia Constitución de Apatzingán y ese día no le pagaron, pero en su camino encontró a cinco sujetos que lo asaltaron, y golpearon en la nuca para después tirarlo al río Guanajuato. Esas dos muertes forman parte de sus recuerdos que comparte con una fortaleza admirable y con el ánimo que le da el poder platicar con alguien, luego de tantos meses de encierro; su sueño, dice, es regresar a vender sus taquitos.

El último día que trabajó, inspectores de la Dirección de Mercados le dijeron que debía retirarse del centro ante el cierre de las plazas, ese día se habpia instalado a las 12:30 y a las 5:00 de la tarde ya iba de regresó; sólo alcanzó a juntar para el taxi.

Y es que compartió que las unidades de transporte público no se detienen para subirla con la andadera con la que se mueve al caminar y sus cosas.

“Ahorita nomás estamos aquí y salimos a comprar lo indispensable; yo mejor compró tortillas frías porque me las dan a siete pesos y las calientitas a 15”, compartió.

“A lo mejor si me pongo el cubre bocas y pongo el puesto afuera de la casa, sí me dejen vender”, comentó con una sonrisa en el rostro, ya que señaló que sin trabajo y sin apoyos del gobierno ahora come lo que se puede.

LC