Ana Lilia Ojeda

San Francisco del Rincón.- Angélica Flores no ha tenido nada fácil este año. Enfermedades en su etapa de adulta mayor, comercio a la baja, el cuidado de sus nietos porque una bala y ningún detenido ha dejado a una de sus hijas ‘muerta en vida’, y ahora un desalojo de su propia casa.

Resulta que a un usurero de apellido Chávez le adeudó 40 mil pesos que, por diferentes problemas económicos, no le pudo pagar a tiempo y le subieron la deuda a 250 mil pesos.

Contrató una abogada para que la apoyara. Sin embargo, la licenciada le llamó un día antes para decirle que perdió su casa y este viernes llegaron abogados con un cerrajero, quienes abrieron la puerta estando sólo su nieta menor de edad y la sacaron de la casa, junto con las cosas, sin esperar a que doña Angélica regresara de una revisión médica, a quien se le dificulta caminar por lesiones en sus rodillas.

“Trabajé 38 años con mi comercio en el Mercado Municipal y otros tantos aquí afuera de mi casa que con tanto sacrificio construí. Son 40 años totales los que he sido comerciante para que ahora un usurero me la quite… pero está bien, que se la quede y ojalá cuando sea adulto mayor y llegue su momento de rendir cuentas pues ojalá se la pueda llevar” señaló entre sollozos.

Angélica Flores sostuvo que es desafortunado escuchar en los discursos de los diferentes niveles de gobierno la supuesta atención o garantías para los adultos mayores, cuando la realidad es la falta de asistencia o apoyo a quienes se encuentran en esta condición de vida. “No hay cuidado a los adultos mayores, como tampoco es real la igualdad para la mujer, soy discapacitada, soy adulto mayor, pero no hay garantías de respaldo, hablo por mí y por mi hija incluso”, afirmó.

Dejan hija ‘muerta en vida’

El 20 de febrero su hija Claudia Barrera Flores, de 32 años, salió de trabajar en una fábrica de calzado. Horas después, la encontraron en carretera a Purísima del Rincón abandonada en la orilla, herida de un balazo en su cabeza.

Estuvo ahí como desconocida, y luego doña Angélica supo que su hija estaba en el hospital porque la identificaron por el tatuaje que se hizo en el cuello con el nombre de su hija menor de 10 años.

“Sábado y domingo atendieron a mi hija de un supuesto navajazo, cuando en realidad había una bala dentro de su cabeza. Yo la llevé a otro hospital el lunes 22 de febrero, tuve que pagar una radiografía para que vieran realmente si había un daño interno en su cabeza, y confirmaron la bala alojada dentro, el médico me dijo que debían haberla operado de inmediato para esperar a su reacción… Ya no es posible hacer una intervención. Ahora el daño está avanzado, mi hija quedó en estado vegetativo, ya no se puede hacer nada, operarla ahora es provocar su muerte en el quirófano, ella quedó en cama, y yo cuido a sus hijos, mientras otra de mis hijas se hace cargo de ella”, lo dice exclamando la reprobación a una negligencia médica y a la falta de justicia.

A su hija le dispararon por robarle un celular, por quitarle su bolsa y además abusar de ella, al parecer la abordaron por la fuerza a una camioneta, tres individuos, que no han sido detenidos.