En franca postura divergente ante el acoso y el contrasentido político de la tendencia socialistoide que ha implementado el gobierno federal, esta semana el gobernador Diego Sinhue puso en marcha el Foro Go-2021, con la finalidad de confirmar el enfoque disruptivo en la modernización de la empresa y los negocios. De esta forma, el Gobierno del Estado establece la línea de desarrollo fundamental para consolidar el sector económico, insertándolo en la tendencia mundial de la innovación tecnológica.

Con la celebración de este evento se complementa la estrategia gubernamental de ser caja de resonancia de los adelantos científicos y tecnológicos de la Industria 4.0 en la ruta de la transición empresarial al modelo de la mentefactura. Así nuestro estado emprende el camino hacia el progreso, la innovación y el cambio de actitud en la generación de riqueza, bajo la concepción de un modelo laboral y social que explote el intelecto y la capacidad creadora.

Sin lugar a dudas loable la intención y visión de la política empresarial y productiva que el gobernador ha asumido como impronta de su administración, ya que si su gabinete lo entiende y asimila correctamente, estaremos posicionados en la plataforma de despegue y liberación del modelo tercermundista que hasta ahora nos ha dominado. Con este enfoque de desarrollo participativo, Guanajuato enarbola el liderazgo de la revolución industrial y social de la nueva era en el país, pues se ostentará como el polo de desarrollo e intelecto que contrarreste las perversas intenciones pauperizantes de las políticas públicas federales.

Ahora que la pandemia ha frenado y trastocado la economía, la salud, la educación, el trabajo y la vida en sociedad, es obligada una agenda ambiciosa y renovadora del sector productivo, de la formación laboral del capital humano, de la responsabilidad social, del sistema educativo, de la forma de ejercer el gobierno y de la interacción humana con un enfoque centrado en la persona y su realización. Hoy se debe repensar el gobierno, la empresa, la escuela, la cultura y la satisfacción de las necesidades sociales sin egoísmos ni mezquindades personales o de grupo, para construir entre todos el futuro que queremos.

Ya que se completó la renovación de las administraciones municipales, el Estado debe promocionar la concurrencia de los alcaldes y sus equipos en este enfoque de evolución de la vida en cada localidad y región, haciendo vida los postulados de la mentefactura en el esquema productivo de la pequeña y mediana industria, del comercio y desde luego del programa de gobierno que vaya a implementar cada uno en su periodo de gobierno.

Atrás deben quedar las formas arcaicas de hacer gobierno, extinguiendo el amiguismo y el compadrazgo caciquil de las administraciones, dejando de verse como dueños del poder bajo el protagonismo narcisista que los somete a la adulación, el dominio del ego y su sed de notoriedad o riqueza. Ahora debemos escalar como sociedad al ejercicio del poder enfocado en la satisfacción del bien común, al actuar ético bajo el escrutinio de la honestidad, la legalidad y transparencia tan socorridos como preceptos de gobierno, empresa y vida social.

La línea presuntiva del gobernador se debe convertir en una verdadera política de trabajo, por lo que estado y municipios deberían incorporar la ciencia y la tecnología en la implementación de un gobierno inteligente que desmaterialice sus procesos y abata el intermediarismo burocrático simplificando toda gestión ciudadana. Un gobierno electrónico bien puede agilizar sus catálogos de trámites mediante concurrencia de bases de datos y quioscos de autogestión o con adelantos tecnológicos acceder a mapas de calor que permitan detectar y atender puntos neurálgicos de seguridad, vialidad, alerta y riesgo. La mentefactura también debe aplicar en una administración pública eficiente.

La nueva era de la humanidad clama por nuevas formas de hacer gobierno.