Foto: Cristina Muñoz

Jessica de la Cruz

León.- Los asesinos de Jorge Iván Macías Ríos deberán pagar una pena de 12 años de prisión. Esa fue la resolución judicial definitiva, luego del crimen ocurrido la madrugada del 6 de septiembre de 2018 dentro del anexo denominado “Semillas de la vida, esperanza, amor y fe, A.C.” ubicado en la calle Costa Rica número 822 de la colonia Loma Bonita.

Luego del proceso judicial que inició hace dos años con la causa penal causa penal 2019-1131, la familia conoció la sentencia que reconocieron como insuficiente por el daño causado como un homicidio que debió reclasificarse para los siete responsables imputados por el delito: Josué Daniel N., Víctor Abraham N., José Miguel N., Sergio Guadalupe N., Rigoberto N., Víctor Enrique N. y Carlos Jesús N.

“Lo que pasó es que no hubo testigo, sólo uno. No se presentaron los demás y no fueron localizados, no hubo argumentos o medios de prueba para calificar de otra manera”, explicó.

Una de las casas bajo el mismo nombre del anexo que sigue en operación. Foto: Archivo

La condena fue dictada por la Juez de Oralidad, María de Lourdes Rincón Corona, misma que se toma en cuenta desde el momento de su detención del 24 de junio de 2019, por lo que saldrían libres en el 2031.

Jorge Iván Macías, de entonces 30 años de edad, fue ingresado al lugar apenas unas horas antes por problemas de adicción al alcohol. Era padre de dos niñas.

Según la acusación hecha por la Fiscalía, entre los siete involucrados lo detuvieron de brazos y pies, lo amordazaron y uno de ellos se subió encima de Jorge Iván. La autopsia reveló que murió a causa de un traumatismo cerrado de tórax con lesión pulmonar “resultado de diversos golpes que había recibido el occiso”, según el comunicado de la entonces PGJ.

Como datos de prueba se presentaron testimonios y existen grabaciones de una videocámara dentro del dormitorio donde todo ocurrió, sin embargo, por falta de testigos presenciales se redujo la pena dictada por el juez.

Aceptan sentencia

Los familiares de Jorge Iván expusieron que aunque ellos quisieran que la sentencia hubiera sido mayor con 20 o 30 años por el delito que cometieron, no hay nada que se pudiera hacer al no tener testigos; solo se presentó uno y los testigos que pudieran presentarse eran los mismos imputados.

“Entonces por eso no hubo argumentos o medios de prueba para poder calificar de otra manera, fueron 12 años (…) si se puede apelar esta sentencia, pero solo en la etapa de ejecución, solo que se tendrían que tener los medios y testigos, porque desgraciadamente los mismo son ellos, los testigos que estaban ahí”.

Admitieron que desgraciadamente no tienen forma de conseguir otros testigos externos, al tratarse de internos que no se encuentran en condiciones de rendir declaración.

Cabe señalar que durante el proceso de dos años, los familiares directos de Jorge Iván fueron hostigados en su domicilio y por teléfono por representantes legales de los inculpados, para presionar “un acuerdo” o una salida alterna con juicio abreviado, pero su madre se negó.