El muralista de Irapuato, Salvador Almaraz se fue rodeado de aplausos, su gente y su arte, a los 91 años de edad

Nayeli García
Guanajuato.-
“Irapuato es más bello gracias a Almaraz”. Entre aplausos y rodeado de su arte se rindió la guardia de honor, al último eslabón del muralismo en México en el Museo que lleva su nombre, y con el que todos los días se homenajeará a Salvador Almaraz López, quién supo poner en alto al Irapuato que tanto amó.

“Hoy me despido de esta tierra para seguir pintando en el cielo. Gracias a todos los que se cruzaron en este bello camino llamado vida”, fue como se anunció su despedida, a través de sus redes sociales.

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Este jueves, todo México amaneció de luto con la noticia de la lamentable muerte del artista plástico Salvador Almaraz a sus 91 años de edad, en su natal Irapuato, el que él mismo reconocía tener esculpido en su corazón.

Nació dibujando…

Salvador Almaraz muralista
Fotos: Eduardo Ortega

Salvador Almaraz nació dibujando, así es como él mismo describe su pasión por el arte, pues aún sin tener estudios ni nada, dibujaba sobre el piso sus primeros trazos para después aprender en talleres tallar la madera, e ir aprendiendo de los mejores, entre ellos Jorge González Camarena, a quién reconoce como su mentor y de quién aprendió la técnica que hoy le identifica.

Una de las obras que lo hizo popular es la ‘Tierra de las Fresas’ en 1957, en la que se inspiró cuando estando en el Jardín Principal observó el Cerro del Piloncillo, y junto a él, el cerro de Arandas con un sol que apenas se asomaba, ahí se le vino la imagen, de una dama saliendo del Cerro del Piloncillo ofreciendo el fruto de la tierra, que son las fresas.

Sin mencionar a Salvador Almaraz no se habla de Irapuato

Salvador Almaraz
Salvador Almaraz muralista
Salvador Almaraz
Salvador Almaraz despedida
Salvador Almaraz despedida2
Salvador Almaraz Lorena Alfaro
Salvador Almaraz Lorena Alfaro2
Salvador Almaraz muralista2

No se puede hablar de Irapuato sin tener como referencia alguna de las obras de Salvador Almaraz, como lo es el ‘Mural de las Revoluciones’, una obra que él mismo soñó hacer desde joven y que fue la obra que lo hizo regresar de la Ciudad de México, cuando se enteró que aquel sueño de dibujar en las escalinatas de la Presidencia Municipal le había sido asignado a José Chávez Morado, originario de Silao.

No, ese mural tenía que ser para un irapuatense y él ya tenía listo qué se pintaría ahí, así que se plantó frente a las autoridades municipales y pidió una de las obras más representativas de su carrera, y por la cual, recordaba que no había cobrado mucho.

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Luego le siguió el ‘Mural de los orígenes’ enmarado a un costado del Templo del Hospitalito, el cual fue realizado con piedras naturales y que fue la misma técnica que uso en el mural que hizo para Fidel Castro en Cuba, quién temía que la obra se despintara en pocos años, pero que quedó admirado al ver cómo se había hecho.

Su última obra y un largo adiós

Salvador Almaraz muralista2
Fotos: Eduardo Ortega

Su última obra, su obra número 50 fue el obelisco del Parque Irekua, el cual se negaba a realizar pues, por su avanzada edad, ya no tenía la fuerza para buscar una a una las piedras que formarían aquella estructura, por lo que el obelisco fue hecho con mosaicos que de igual forma, representan no sólo a Irapuato, sino al artista que siempre llevó clavado en su corazón a su ciudad fresera.

Durante su guardia de honor, en el Museo de la Ciudad fue colocado al centro uno de sus autorretratos. Cada uno, platicaba él, representaban más que su ego, la evolución del artista, la evolución de su técnica y su crecimiento.

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En la ceremonia, sus seis hijos y su familia entera, así como amigos cercanos que van desde comerciantes de Irapuato hasta importantes políticos, se unieron en esta rendición de honor y homenaje a un hombre, cuyo corazón y vida se ganó a todos aquellos que lo conocieron.

Cada visita que recibía en su casa, era para él la mayor de las alegrías, compartir experiencias, compartir anécdotas, consejos y admirarse de lo mucho que ha cambiado a Irapuato y que él y sus obras fueron y serán testigos de ello, Irapuato no se puede contar sin Salvador Almaraz, ¡Gracias por hacer a nuestro Irapuato más bello!.

LC