Óscar Jiménez

León.- Gran parte de los logros de una delegación, se deben -también-, al empuje de los entrenadores. Esto, se hizo evidente en los pasados Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, donde los deportistas guanajuatenses consiguieron 4 medallas para la causa, a través, del mando de la entrenadora Blanca Delia Hernández.

Esta ocasión, fue especial para la propia entrenadora que ha calificado como tortuoso el último año (hasta antes de las medallas, por supuesto). Y es que el delegado ha tenido que lidiar con distintos factores externos, como, principalmente, el fallecimiento de Consuelo Bermúdez, madre de los nadadores Juan José y Raúl Gutiérrez Bermúdez, la enfermedad, los aislamientos obligados y la postergación de los juegos, entre otras cosas.

Sin embargo, al final, aunque Juan José y Raúl no pudieron conseguir medallas en Tokio se vieron representados por los 2 bronces y el oro de Jesús Hernández y el bronce del leonés Ángel Camacho, también entrenados por Blanca Delia.

“Fue bastante complicado, pero el sueño se hizo realidad; tener un atleta en Guanajuato, otro en León y los hermanos en Irapuato fue bastante complicado, pero pudimos hacer concentraciones y eso nos sirvió bastante”, dijo.

De reconocer a los hermanos Gutiérrez

En el caso particular de Juanjo y Raúl, la propia entrenadora ha reconocido que no puede reprochárseles el no haber conseguido una medalla en la recién concluida edición de los paralímpicos, por las adversidades previas, pero sobre todo, por la preparación que lograron y que incluso se les tradujo en finales.

“Fue triste porque ellos querían medalla, además la parte psicológica está tremenda (…) Han sido extraordinarios, Raúl y José porque lo dieron todo de manera física, mental y emocional; su gran sueño era la medalla, pero yo les digo que no le han fallado a nadie. Son sus primeros juegos también y creo que lo hicieron de manera extraordinaria”.

“Hemos estado muy unidos y muy cercanos con ellos y creo que es mucho de platicar y hacerlos sentir queridos y amados, sobre todo darles a entender que ellos son grandes porque tuvieron situaciones muy adversas y dolorosas”, dijo la entrenadora.

Ante todas las cosas, esta delegación de nadadores guanajuatenses ha buscado, además de fungir como deportistas, que se les entienda como un grupo que necesita de la inclusión social.

“Son un referente, en principio para su familia, pero también para sus ciudades, estado y país; de ahí, la estructura debe darse; sabemos que falta mucho, pero se ha trabajado bastante y ellos son pioneros para futuras generaciones”, dijo la entrenadora que confía que las medallas, luego, también se traduzcan en rampas, baños, cajones de estacionamiento y espacios en general, que se generen a favor de las personas con alguna discapacidad.