Desde hace 22 años, Miguel rescata los ‘tesoros familiares’ en Celaya

Fotos: Martín Rodríguez

Luz Zárate

Celaya.- Desde hace 22 años, el señor Miguel Ángel Ramírez Estrada tiene la encomienda de volver a darle vida a ‘tesoros familiares’, según contaba mientras restauraba a un  Niño Dios y frente a él tiene una fila de varias estatuillas visiblemente afectadas y que requieren de reconstrucción. 

El hombre de 51 años platicó con gusto que una parte del año se dedica a elaborar y vender nieve, también se dedica a la construcción, pero a partir de septiembre su trabajo fuerte es la restauración de Niños Dios. Es justo en la entrada de la Expo Navideña, donde se instala y se ausenta mentalmente pues está concentrado en los trabajos de reparación que tiene que hacer. 

“Yo me dedico a salvar tesoros familiares, así los ven mis clientes como sus tesoros. Muchos Niños Dios  son herencias que les dejan la abuelita, la bisabuelita la mamá, o de muchas generaciones atrás, pero no quieren tirarlos, quieren conservarlos, que muchas veces por un descuido o por el tiempo se averían, entonces los traen con la esperanza de que vuelvan a formarse”, mencionó. 

Don Miguel contó que sale más barato comprar un Niño Dios nuevo, pero las familias los mandan reconstruir o restaurar porque son muy apreciados por ellos y los conservan como “si fuera un tesoro”. 

“Es más barato comprar uno nuevo, restaurar es más caro que comprar uno nuevo, este que estoy arreglando en el Mercado está en 160 ó 170 pesos y por este cobré 250 pesos por volverlo a formar. Sí es cierto que sale más barato comprar uno nuevo, pero aquí es lo sentimental, lo que usted sienta por ese niño, más si se lo dejaron de herencia, ahora sí que para esa persona no va a haber precio, no va a desprenderse y paga lo que sea con tal de conservarlo”, señaló.

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Miguel contó que los desperfectos que llevan las piezas va desde un dedito, un pie, su nariz, hasta entregárselo completamente en pedazos.

Y aunque hay algunos que parecieran un rompecabezas, Miguel lo ve como un reto y sobre todo le llena de alegría ver el rostro de sus duelos cuando ven el producto terminado.

“Lo más difícil de restaurar es cómo formarlo de nuevo, hay partes que le van a faltar y hay que formarlas e nuevo y darles vida, hay algunos que vienen destrozaditos de la cabeza, de un dedito, de su nariz o algunos que definitivamente están todos rotos y hay que volverlos a formar”, afirmó.

Señaló que es la semana antes de navidad cuando se le junta mucho trabajo, pues muchas personas se los llevan a pocos días del 24 pensando que es una tarea fácil, sin embargo él asegura que requiere de mucho tiempo, paciencia y amor por lo que se hace.