Jessica de la Cruz

León.- El asesinato de Ana Sofía León Herrera, la niña de tan solo siete años de edad que presuntamente murió apuñalada por su hermano Dorian, de 17 años, en la colonia Jardines de Jerez 2da sección, tomó por sorpresa a los vecinos, quienes aseguraron que nunca tuvieron problemas con la familia, incluso el día del crimen no se escuchó algún grito o algo que los alertara a ellos del evento.

Colonos explican que cada que salía de su casa, Ana Sofía saludaba con gusto a los vecinos; “buenos días, buenas tardes”, era una persona muy alegre, contó Antonia, una señora de la tercera edad.

Las primeras declaraciones se dieron luego de 36 horas de aquella noche en que las patrullas de la Policía municipal, agentes del Ministerio Público (MP) y peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) acordonaron la calle. Fue a las 21:00 horas del miércoles 14 de julio que la Central de Emergencias 911 recibió un reporte de que en la calle Tabachín de Jerez, había una menor de edad lesionada, se presumía que Dorian estaba jugando con su hermana y su violencia excesiva terminó con la vida de Ana Sofía.

Hoy, en la calle Tabachín de Jerez, esquina Sauce, la tensión y la curiosidad se hacen presentes entre quienes pasan frente a la vivienda marcada con el número 221, se asoman al interior de la casa, en un intento por descubrir qué ocurrió, pero el portón blanco no permite que sea vea nada.

La señora Antonia conocía a la familia desde hace 15 años, desde que llegaron a la zona. Comentó que ambos padres trabajan, salen de casa desde temprano, y los hermanos mayores de Ana se encargaban de cuidarla.

“Nunca tuvimos problemas, los niños nos saludaban a nosotros, siempre nos saludaba. Por eso dice uno: ¿qué fue lo que le pasó al muchacho? ¿Qué fue lo que vio? ¿Qué hizo? Porque no nos dimos cuenta, ni gritos, ni nada”, dijo Antonia.

Confundida, externó que hasta donde ella sabía, Dorian no estudiaba y tampoco trabajaba. El año pasado, el joven desapareció por dos días, sus padres hicieron una publicación en las redes sociales y después apareció con vida, sin embargo, no se saben las causas de su desaparición.

“Era bien alegre, bien saludadora. Hasta la sentimos mucho”, dijo Antonia, a punto de romper en llanto, sobre la pequeña.

EZM