Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, sin duda contará en el futuro análisis profundos sobre su papel en la pérdida de al menos 300 mil personas -al día de hoy- muertas oficialmente por causa de la covid-19, aunque el número de muertes vinculadas de acuerdo a las revisiones de INEGI y proyecciones, gracias a las actas de defunción llegan a las casi 600 mil muertes.

Sus defensores lo señalan como una eminencia médica, aunque poco se sabe de sus aportaciones a las ciencias de la salud, pues ha pasado la mayor parte de su vida como burócrata, donde quienes conocemos el tema, sabemos que incumple buena parte del manual del buen servidor público, pues carece de mesura, pausa para el buen diagnóstico, racionalidad en sus medidas y desatiende rutas críticas, además de su negación a ver y escuchar sobre las nuevas evidencias.

López-Gatell, al inicio de la pandemia, a principios de 2020, desdeñó el mal. Lo consideró menor a una gripe. Ahí están las grabaciones de sus conferencias, que han dado miles de minutos de material que le acusan. Luego señaló que las muertes serían, a lo máximo, seis mil. Luego recalculó a los 30 mil, posteriomente 65 mil, su peor escenario.

También fue capaz de agachar la cabeza en marzo de 2020, para decirle al presidente que estaríamos saliendo de la pandemia para la mitad de abril de ese año. Luego, que el pico más alto de la pandemia sería en mayo. Frente a sus cálculos, teniendo todo el sistema de salud a su disposición y demás dependencias federales en su apoyo, fueron más certeros los estudios de la lejana Universidad de Washington.

Ser una ‘eminencia médica’, como dicen de él, o de su jefe el secretario de Salud federal, Jorge Carlos Alcocer Varela, no significa tener las habilidades de hombre de Estado, ante una crisis como la que hoy se vive.

Su incapacidad para diagnosticar de forma precisa y atender la crisis, sin mencionar su constante desdén ante la amenaza de las variantes del coronavirus o hasta contra el cubrebocas, han costado la vida de miles de personas y un impacto durísimo en la economía nacional.

En este momento, hay una seria alerta internacional ante una nueva variante del coronavirus que provoca la enfermedad covid-19, llamada ómicron. Hay medidas que se están tomando en naciones con mayor capacidad científica ante la posibilidad de los daños. Y otra vez el funcionario López-Gatell, aún en el cargo, vuelve a la misma dinámica, desdeñar. Ya en algunas ocasiones ha mostrado que las muertes de las personas, son para él números fríos. Tal vez por eso le llaman ‘Doctor Muerte’.

Cuando nos llegue otra oleada mortal, con muchos contagios que llenen hospitales, la economía sufrirá de nuevo, porque deberá adecuarse la productividad ante las circunstancias. No se piden medidas extremas, solo se pide sensatez, atención al riesgo, mesura para reordenar las actividades con base a sostener las medidas de prevención, sin detener la vida, solo alentando nuestro cuidado. Cuando ni para eso dan los comentarios de López-Gatell, con otros datos seguramente que le dan certeza de decir que estamos bien con las medidas que nos provocaron tanto daño, todos perderemos.